Una probada de México

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Para nadie es un secreto que la gastronomía de una ciudad dice mucho de la sociedad, de su esencia y de su historia. México es uno de esos países donde las raíces se manifiestan en todo su esplendor siendo la comida su más alto exponente mundial. 

La gastronomía mexicana le ha dado la vuelta al mundo y es muy posible que 8 de cada 10 personas hayan probado alguna vez en su vida algún plato mexicano. Las Enchiladas, los burritos, los tacos y  los nachos son solo algunas de las tantas preparaciones típicas que conforman el colorido menú mexicano.

La influencia de esta cocina latinoamericana es tal que la UNESCO la consideró como Patrimonio Cultural de la Humanidad, y no podían merecer menos que ese atributo, pues la fusión de las raíces indígenas y la influencia extranjera de los europeos han hecho de la cocina mexicana algo excepcional.

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Más allá de la comercialización de la gastronomía de este país y lo que mundialmente se conoce como “platillos mexicanos”, estos latinos siguen haciendo crecer su cocina a través de la fusión de las raíces y la combinación de la gastronomía gourmet, sin dejar de lado su esencia y por supuesto, su picante. 

Viajar a México y no probar su comida es como si no hubieses ido nunca, pues sus platos son reflejo de su cultura, sus raíces y su esencia. Cada región del país cuenta con platos únicos que hablan por sí solos y que son, sin duda alguna, una divinura para el paladar. 

Esta vez, desde Happy Low Cost, queremos invitarte a comer esas preparaciones que aunque no retumben los mesones a nivel internacional, son preparaciones exquisitas y netamente regionales, pues muchas no se preparan con la misma esencia en el país.

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Así que únete a nosotros y ver a conocer a través del paladar la colorida gastronomía mexicana, más allá de la comercialización de la misma, así que tráete un buen digestivo y ropa holgada porque en México se come sabroso y picante.

 El Mole 

Un plato que lleva el sello de la región de Puebla y Oaxaca y que es una de las preparaciones más sofisticadas e infaltables de la cocina mexicana. Cuando se habla del mole, se refiere en términos generales a una salsa que se elabora a base de varias especies de chile, chocolate y algunas semillas, especialmente nueces, pistachos y ajonjolí. 

Es un platillo excepcional en el menú mexicano por la fusión del picante y el dulzor amargo del chocolate.

El mole se come en distintas preparaciones dependiendo de donde te encuentres, si visitas Oaxaca te servirán un mole negro que es mucho más complejo pues su preparación requiere de muchos ingredientes, ahora, si te vas a Puebla es probable que te sirvan un mole poblano que antes solía servirse sobre el pavo, pero que actualmente se utiliza para carnes y pollo.

Imagen cortesía.

La Cochinilla Pibil

Esta preparación es típica de la Península de Yucatán y su sabor es algo indescriptible. Su preparación consiste en preparar un guiso de carne de cerdo cocida condimentado con achiote, jugo de naranja y especias. 

Aunque suene como una preparación sencilla y tal vez poco provocativa, lo cierto es que para que la cochinilla se disuelva en tu boca de manera suculenta, se necesita envolver todos los ingredientes en hojas de plato antes de ponerlo a hornear, este tipo de cocción es lo que hará la gran diferencia antes de servirse en la mesa.

Este plato se suele acompañar con cebollas moradas picadas en forma de julianas, aderezada con salsa de chile habanero y con bebida una refrescante bebida de horchata.

Imagen cortesía.

La Barbacoa

Dando la cara por el centro del país aparece Hidalgo con su famosa barbacoa hidalguense, una divinura sin discusión alguna. Su preparación requiere de un tipo de cocción prehispánico donde se debe cavar un hoyo que será utilizado como un horno.

La barbacoa no es un plato fácil de hacer y para hacerlo se necesitan al menos  dos días, uno de ellos para marinar la carne de borrego cubriéndola con pencas de maguey mientras que arden durante la noche, y el segundo día será para degustar del plato luego de haberlo sacado del horno prehispánico. Se suele acompañar con tortillas. 

Imagen cortesía.

El Cabrito

El platillo por excelencia del norte de México es el cabrito y es en Nuevo León donde se come el mejor del país. La preparación del plato se basa rostizar el cabrito previamente aderezado con sales, condimentos y chile, para luego ser degustado con las infaltables tortillas mexicanas.

La ciudad de Monterrey en Nuevo León es experta preparando este platillo, que además de ser su especialidad, es uno de los exponentes más sabrosos de la gastronomía regional de Nuevo León.

Imagen cortesía.

Los Chiles en Nogada

El chile es el ingrediente por excelencia en la gastronomía mexicana, pero los chiles en nogada de la región de Puebla sobrepasan las expectativas de la buena cocina.

Este plato tiene una historia detrás que se fundamenta en el agasajo de Agustín de Iturbide un personaje en la firma de la independencia de México, por lo que desde esa fecha los chiles de nogada se consumen preferiblemente en el mes patrio.

Su preparación consiste en rellenar de fruta, carne de cerdo y de res a un chile poblado, para que después de ser condimentado con distintas especias, se pueda bañar en salsa de nuez decorado con granadas para darle color. 

Imagen cortesía.

Pozole

La región de Guerrero se conoce por su estilo para prepara un buen pozole, un plato que al igual que los tamales mexicanos cuentan una historia a través del plato. El pozole era un alimento ritual que se transformó con el tiempo en un caldo a base de maíz cocino y carne de cerdo o pollo. 

Este plato es infaltable en las fiestas que se sirve con lechugas, rábanos, cebollas, orégano seco, limón, un poco de chile piquín y chicharrón de cerdo con aguacate como guarnición, tal como lo exige el pozole guerrero. 

Imagen cortesía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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