- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Un chollo de los que nos encantan: volar desde Fráncfort a Nueva York por 352 euros en ida y vuelta es un regalo. Icelandair te propone esta ruta con una parada (que apenas afecta al viaje) y unos ahorros del 27% respecto a lo que cuesta normalmente.
Los vuelos están ahí para el 22 de enero de salida y el 1 de febrero para volver. Son fechas invernales, así que abrígate bien, pero Nueva York en invierno tiene su encanto: patinaje en Central Park, museos sin colas, ropa de rebajas en Times Square y luces navideñas aún brillando en algunos rincones.
Muévete rápido: el precio puede cambiar en cualquier momento. Entra en el buscador, verifica la tarifa final y no dejes pasar esta oportunidad. Desde Fráncfort es fácil llegar si viajas desde otras ciudades alemanas o centroeuropeas.
Mientras esperas el viaje, piensa en qué museos ver (el MoMA, el Met, la Guggenheim), qué barrios recorrer (Brooklyn es imprescindible) y dónde comer los mejores bagels de la ciudad. Nueva York te espera.
Nueva York fuera del circuito: barrios que sí valen la pena
Nueva York empieza donde se acaban las colas
Después de varios viajes, lo que más recuerdo no son los rascacielos, sino las tardes en barrios donde nadie lleva un mapa en la mano. Cinco minutos de metro desde Times Square y la ciudad cambia de idioma, de olor y de ritmo. Esta guía va de eso: de los sitios donde los neoyorquinos hacen su vida de verdad.
Seis barrios para perderse a propósito
Jackson Heights, el mundo en una avenida
En Queens, alrededor de la parada de la 74th Street-Roosevelt Avenue, conviven comunidades india, nepalí, colombiana, tibetana y mexicana, cada una con sus tiendas y sus restaurantes. Camina por la 74th Street entre sastrerías de saris y pastelerías de dulces indios, y luego baja por Roosevelt Avenue hasta oler las arepas. Es un barrio para ir con hambre y sin plan.
Flushing, el Chinatown que no sale en las postales
Al final de la línea 7 hay un barrio chino mucho más grande y más auténtico que el de Manhattan. Se anda por Main Street entre puestos, supermercados y gente discutiendo precios. Entra en algún centro comercial con food court en el sótano y mira qué pide la gente que hace cola: ahí está la pista.
Astoria, griegos, cerveza y vistas al East River
Astoria tiene la mayor colonia griega de la ciudad, aunque hoy es una mezcla de egipcios, brasileños y jóvenes que ya no pueden pagar Brooklyn. Pasea por Ditmars Boulevard y acaba en Astoria Park, con el puente de Hell Gate encima y Manhattan al fondo. Si hace buen tiempo, el Bohemian Hall & Beer Garden, un jardín checo de cerveza con mesas largas, es un plan muy poco neoyorquino y muy agradable.
Washington Heights, el norte de Manhattan sin turistas
Es el barrio dominicano por excelencia: música saliendo de los coches, dominó en las aceras y panaderías con pastelitos. Lo mejor está en el extremo: Fort Tryon Park, con The Cloisters dentro (un museo de arte medieval con aire de monasterio), y el pequeño Little Red Lighthouse, bajo el puente George Washington, a orillas del Hudson. Para llegar a este último hay que bajar un buen trecho a pie, y compensa.
Greenpoint, Brooklyn con acento polaco
Al norte de Williamsburg, pero con la mitad de postureo. Todavía quedan carnicerías y panaderías polacas en Manhattan Avenue, y Transmitter Park ofrece una de las mejores vistas del perfil de Manhattan sin tener que pagar ni cruzar el puente. A última hora de la tarde la luz es preciosa y hay vecinos con perros, no grupos con palos de selfi.
Arthur Avenue, la Little Italy de verdad
La de Manhattan es casi un decorado. La del Bronx, en el barrio de Belmont, es donde los italoamericanos siguen comprando queso, pasta fresca y embutidos. Ve entre semana: hay tiendas, un mercado cubierto y charcutería en la que te cortan una loncha para probar sin compromiso.
Qué hacer cuando ya no queda nada por tachar
- Coge la línea 7 hasta el final y vuelve despacio, parando en Sunnyside, Woodside y Jackson Heights. Gran parte del trayecto va elevado y se ven los tejados de Queens.
- Alquila una bici en Astoria Park y recorre el paseo del East River hasta donde te apetezca.
- Deja un día entero para Washington Heights: parque por la mañana, comida dominicana y paseo por el Hudson.
- Entra en una tienda de ultramarinos del barrio y compra lo que no reconozcas. A veces sale genial.
Dónde comer y qué pedir
En Jackson Heights, momos nepalíes (empanadillas al vapor) en cualquiera de los locales pequeños junto al metro, y arepas o empanadas colombianas en Roosevelt Avenue. En Flushing, dumplings y sopa de xiaolongbao; lleva algo de efectivo, porque en algunos sitios pequeños solo aceptan billetes. En Washington Heights pide un chimi (la hamburguesa dominicana de col y cebolla), mangú con huevo y salami fritos por la mañana, o pollo guisado con arroz y habichuelas al mediodía. En Astoria, tavernas griegas con pulpo a la brasa y ensalada de tomate con feta. En Arthur Avenue, un bocadillo italiano de embutido con provolone y pimientos asados.
En qué barrio dormir según tu bolsillo
- Presupuesto ajustado: Astoria o Jackson Heights. Tienes habitaciones y alojamientos algo más baratos que en Manhattan, y la línea N/W o la 7 te dejan en el centro en unos 20-30 minutos.
- Gama media: Greenpoint o Long Island City, con hoteles modernos, mucha oferta de cenas y muy buena conexión.
- Si te quieres dar un capricho: Harlem o Brooklyn Heights. Tranquilos, bonitos y con casas de piedra rojiza para pasear de noche.
Cómo llegar desde el aeropuerto
Desde JFK, el AirTrain te lleva hasta Jamaica o Howard Beach, donde enlazas con el metro (líneas E, J, Z o A). Desde LaGuardia no hay metro directo, pero el autobús Q70 te deja en Jackson Heights en un rato y enlaza con la línea 7 y otras. Desde Newark, el tren de NJ Transit llega a Penn Station. Para el metro de Nueva York basta con pasar una tarjeta contactless o el móvil por el torniquete, sin tarjeta especial.
El consejo que no sale en las guías
La línea 7 se conoce como «International Express» por los barrios que atraviesa, y la forma más barata de usarla como excursión es bajarte en una parada, comer, pasear media hora y subir en otra. No planees demasiado. Haz una sola cosa por barrio y deja que el resto pase solo. Y si tienes que escoger un día, que sea entre semana: los fines de semana, algunos locales están hasta arriba y otros cierran antes de lo que esperas.
Foto: King of Hearts · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons


