Aquí viene uno de esos chollos que hace que valga la pena revisar vuelos a diario: Madrid a Copenhague por 58 euros en vuelo directo. Ryanair lo sirve en bandeja para diciembre de 2026, así que tienes margen para planificarlo con calma.
El vuelo sale el 7 de diciembre sin escalas, lo que significa que llegas descansado y sin perder tiempo en aeropuertos intermedios. Es el tipo de precio que te hace pensar «¿en serio cuesta esto?» cuando lo ves en el buscador. Pero tranquilo: el precio puede cambiar según disponibilidad, así que ve directamente al botón de compra y confirma antes de irte.
Copenhague es una maravilla en invierno. Pasea por Nyhavn con sus casitas de colores de película, prueba las croquetas danesas en cualquier esquina, y si tienes suerte, ves el Tívoli engalanado. Los museos y la arquitectura nórdica son el plan B perfecto si el tiempo no acompaña.
Si este precio encaja en tu agenda, muévete rápido. Los vuelos directos tan baratos vuelan solos (en el buen sentido). Mira las fechas disponibles y asegúrate de que el precio sigue siendo el mismo antes de finalizar.
Dónde comer y beber en Copenhague como un local: guía foodie
Copenhague se entiende mejor con un tenedor en la mano
La primera vez que fui a Copenhague pensé que sería una ciudad de diseño y bicicletas. A la tercera ya sabía que lo que me hace volver es el pan de centeno. Dinamarca come muy bien, pero a su manera: almuerzos largos y sencillos, bollería a media mañana y cerveza artesana con cualquier excusa. Esta guía va de eso.
Siete sitios para recorrer con hambre
Torvehallerne, junto a Nørreport
Son dos pabellones de cristal con puestos de pescado, verdura, café, chocolate y comida lista para llevar. Es turístico, sí, pero los daneses también compran aquí. Ve entre semana a media mañana, antes de que se llene a la hora del almuerzo. Prueba el smørrebrød de Hallernes Smørrebrød o un cuenco de porridge en Grød, que aquí es casi religión.
Jægersborggade, en Nørrebro
Una calle corta con tiendas pequeñas, cerámica, un buen café y obradores de chocolate y pan. Se recorre entera en diez minutos y se tarda dos horas porque siempre hay algo que probar. Aquí se ve mejor que en el centro cómo vive la ciudad.
Christianshavn y sus canales
Está a un paseo del centro, pero parece otro pueblo. Hay casas inclinadas, barcas amarradas y gente tomando una cerveza sentada en el borde del muelle. Desde aquí se llega a pie a Christiania, donde conviene ir con respeto: nada de fotos en la zona del mercadillo de la calle Pusher.
Kødbyen, el antiguo barrio de la carne
En Vesterbro, los viejos mataderos son hoy restaurantes, bares y galerías. Por la noche hay mucho ambiente y los locales de la zona suelen tener mesa en terraza cuando aprieta el buen tiempo. Mira las pizzerías y bares de vino natural antes de reservar nada.
Refshaleøen y Reffen
Es una antigua zona industrial en una isla con vistas al mar. Reffen, el mercado de comida callejera, funciona sobre todo en temporada cálida. Merece el viaje, aunque vayas en bici o en el bus acuático. Llévate un jersey: sopla viento incluso en verano.
Carlsberg Byen
La visita a la fábrica antigua no es solo para cerveceros. Los edificios de ladrillo son preciosos y el barrio ha cambiado mucho. Si te interesa el origen de la cultura cervecera danesa, es una parada que tiene sentido.
Assistens Kirkegård
Es un cementerio en Nørrebro, pero los vecinos van a pasear, leer o tumbarse al sol. Si te compras bollería o fruta en el barrio, hacer un picnic aquí es un plan muy local, siempre en voz baja.
Qué hacer entre comida y comida
Alquila una bici un día entero. Copenhague está pensada para pedalear y es la mejor manera de enlazar barrios sin gastar en transporte. Si no te atreves, el metro y los buses acuáticos cubren casi todo. Dedica una tarde a una cervecería artesana: Mikkeller tiene un bar en Vesterbro, en Viktoriagade, que va bien para empezar con calma. Si prefieres algo más tranquilo, un café con vistas a un canal ya cuenta como plan.
Dónde comer y qué pedir
El plato rey es el smørrebrød: pan de centeno oscuro con arenque, huevo, gambas, rosbif o paté de hígado, entre otros. Se toma al mediodía y se comen dos o tres piezas. Schønnemann, en Hauser Plads, es un clásico con décadas de historia. Aamanns ofrece una versión más moderna, con varios locales.
Para algo más rápido, busca un carrito de pølser. El hot dog tostado con remoulade, cebolla frita y pepinillo es casi un rito. La salchicha roja tradicional te la sirven en puestos de toda la ciudad y es barata para lo que cuesta comer aquí.
De dulce, pide un kanelsnegl (caracola de canela) o un wienerbrød, que es lo que los daneses llaman bollería. Hart Bageri, en Frederiksberg, tiene fama merecida. En la mayoría de panaderías de barrio sale algo bueno por poco dinero.
Y una advertencia: Nyhavn es precioso para pasear, pero no comas allí. Las terrazas son caras y la comida no tiene nada especial.
En qué barrio dormir según tu presupuesto
- Presupuesto ajustado: Nørrebro. Es multicultural, tiene buenos sitios de comer y bastantes opciones más baratas. La conexión con el centro en bici o bus es rápida.
- Presupuesto medio: Vesterbro. Cerca de la estación central, con bares y restaurantes en Kødbyen. Es animado de noche, así que pide habitación a patio si duermes mal.
- Si te puedes permitir algo más: Christianshavn o el centro histórico (Indre By). Todo queda a pie, aunque pagas por esa comodidad.
Del aeropuerto a la ciudad
Es de lo más fácil de Europa. El aeropuerto de Kastrup tiene metro (línea M2) y tren. El metro llega en unos quince minutos a Christianshavn, Kongens Nytorv y Nørreport, y funciona de noche. El tren te deja en la estación central, junto a Vesterbro, en un trayecto similar. Compra el billete en las máquinas o en la app oficial y revisa las zonas antes de subir.
Un consejo que solo da quien ha ido
Almuerza fuerte y cena ligero. Muchos sitios de smørrebrød cierran cocina a media tarde y los menús de mediodía suelen salir mejor de precio que la cena. En Dinamarca el agua del grifo es excelente y gratis: pídela siempre y ahórrate una buena parte de la cuenta. Y si tienes que comprar algo para picar, entra en un supermercado y busca pan de centeno, arenque en tarro y queso local. Es la mejor merienda barata de la ciudad.
Foto: Moahim · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons