¡Chollo de verdad! Air Europa te lleva a Madeira por 137 euros en ida y vuelta, con salida el 14 de noviembre y regreso el 22. Es el momento perfecto para escaparte a ese paraíso verde que todos queremos conocer sin arruinarse.
Este precio lo hemos visto estas próximas semanas, así que no esperes demasiado: los vuelos a Madeira suben rápido cuando se acerca la temporada de otoño. Comprueba disponibilidad directamente en el buscador porque puede cambiar en cualquier momento.
Madeira en noviembre es una gozada: buen clima, menos masificación que en verano y un montón de cosas que ver. Recorre los acantilados de Cabo Girão, sigue las levadas (esos caminos con vistas de película), visita Funchal y come pescado fresco con vistas al Atlántico.
Reserva ya si te cuadran esas fechas. A este precio, los vuelos se cierran solos.
Qué ver en Madeira para fotografiar: miradores y luz del día
Madeira se fotografía con el reloj en la mano
En Madeira el tiempo cambia de un valle a otro, y la luz también. Puedes salir de Funchal con cielo plomizo y encontrarte un mar de nubes por debajo de los 1.800 metros. Por eso, más que una lista de sitios, te cuento a qué hora me ha funcionado cada uno.
Los miradores y rincones que merecen la tarjeta de memoria
Pico do Arieiro, al amanecer
Es el clásico y lo es con razón. A 1.818 metros, las nubes se quedan abajo y el sol sale por encima, con las crestas rojizas y negras recortadas. Sube con tiempo, porque el último tramo de carretera se hace despacio y el aparcamiento se llena pronto. Lleva chaqueta aunque en Funchal estés en manga corta: arriba hace frío de verdad.
Pico Ruivo, para quien quiera caminar
El sendero que une Arieiro con Pico Ruivo tiene túneles y escaleras excavadas en la roca. Necesitas linterna frontal, y la ruta se las trae para las rodillas. Si no te ves, puedes subir a Ruivo por el camino corto desde Achada do Teixeira y ahorrarte buena parte del esfuerzo.
Cabo Girão, con la luz de la tarde
Uno de los acantilados más altos de Europa, con una plataforma de cristal desde la que se ve Câmara de Lobos y los bancales de cultivo allá abajo. A media tarde, con el sol bajo y de lado, las terrazas ganan relieve. A mediodía queda plano.
Ponta de São Lourenço, por la mañana
La punta oriental de la isla es más seca y rocosa, y casi parece otro lugar. Los acantilados rojos y ocres con el mar azul funcionan mejor con luz temprana, cuando además hay menos gente en el sendero.
Fanal, con niebla
Un bosque de laurisilva con árboles viejos y retorcidos, en una meseta alta del oeste. Con niebla es una pasada para el fotógrafo, y con cielo despejado pierde casi todo el misterio. Aquí rezo para que el día salga feo.
Porto Moniz y Seixal, en el norte
Las piscinas naturales de lava de Porto Moniz se fotografían bien desde arriba, con las olas rompiendo en la roca negra. Cerca de Seixal hay una playa de arena oscura y paredes verdes que caen casi hasta el agua. En días de mar movido, mejor mantenerse a distancia.
Santana, por las casas triangulares
Las casas de tejado de paja con forma de A son un tópico, pero siguen siendo muy fotogénicas con las nubes bajas detrás. Ve a primera hora, antes de que lleguen los autocares.
Qué hacer cuando la cámara descansa
Las levadas, los canales de riego que cruzan la isla, son el mejor modo de entenderla. Algunas son paseos llanos entre helechos y cascadas, y otras llevan al borde del precipicio. Elige según tu cabeza para las alturas, no según el nombre. Y no te saltes un paseo por la Zona Velha de Funchal a primera hora, cuando las puertas pintadas de la Rua de Santa Maria todavía no tienen mesas en medio.
Qué comer y dónde sentarse
Pide espetada, carne de ternera en pincho de laurel, que llega a la mesa colgada de un gancho. También bolo do caco, un pan plano con mantequilla de ajo que se come caliente, y espada con banana, el pez sable con plátano frito, que suena raro y funciona. Las lapas a la plancha son otra apuesta segura, y para beber, una poncha de aguardiente de caña, miel y limón. En Câmara de Lobos, un pueblo de pescadores junto a Funchal, se come bien y el puerto da fotos de barcas de colores. Para algo más tranquilo, busca restaurantes pequeños en las calles de detrás de la Zona Velha, donde hay menos reclamo y más gente de la isla.
Dónde dormir según el bolsillo
- Presupuesto ajustado: el centro de Funchal, cerca de la Sé y del mercado de Lavradores, tiene hostales y apartamentos sencillos. Desde allí vas a pie a casi todo y los autobuses salen cerca.
- Presupuesto medio: la Zona Velha es ruidosa de noche en las calles de bares, pero es cómoda para cenar y para salir al amanecer sin coger coche. Pide habitación en un piso alto.
- Más desahogado: la zona del Lido, junto al mar, concentra hoteles con piscina y vistas a la bahía. Hay cuestas largas para volver al centro, aunque es cómodo si priorizas el descanso.
Aun así, si quieres hacer varios amaneceres en las cumbres, Funchal sigue siendo la mejor base. Desde ahí llegas a casi toda la isla en una hora larga de coche.
Del aeropuerto a Funchal
El aeropuerto está en Santa Cruz, a unos veinte minutos de Funchal en coche. Hay autobús directo al centro y taxis en la salida. Si vas a perseguir amaneceres y miradores, alquila coche: los autobuses no llegan a las cumbres a la hora que te interesa. Las carreteras de montaña son estrechas y de mucha pendiente, así que reserva un coche pequeño con buenos frenos y no te fíes del tiempo que marca el GPS.
El consejo de quien ya ha subido con niebla
Antes de subir a Arieiro o a cualquier cumbre, mira las webcams en directo del Pico do Arieiro. Es una costumbre local. Si arriba está tapado, cambia de plan y baja a la costa sur, donde suele salir el sol. Si abajo está nublado, a veces te espera un cielo limpio por encima de las nubes. Madeira premia al que es flexible y castiga al que tiene un plan rígido.
Foto: Diego Delso · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons