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- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Ojo a este chollo: ida y vuelta desde San Francisco a Montego Bay, en el oeste de Jamaica, por 399 €. Lo opera JetBlue Airways con una escala, y el precio habitual anda por los 530 €, así que hablamos de un 25 % de ahorro.
Las fechas que hemos encontrado son la ida el 7 de diciembre de 2026 y la vuelta el 15 de diciembre. Son ocho noches en el Caribe justo antes de Navidad, una buena excusa para escapar del invierno.
Los precios de vuelos cambian muy rápido y este puede subir en cuestión de horas, así que si te interesa, no te lo pienses demasiado. Antes de reservar, comprueba el precio final al pulsar el botón, porque puede variar.
Si llegas a Montego Bay, puedes pasar el día en Doctor's Cave Beach, una de las playas más conocidas de la ciudad. También merece la pena acercarse a las cascadas de Dunn's River, cerca de Ocho Ríos, para darte un baño entre la selva. Y si tienes más días, Negril, con su larga playa de arena blanca, está a un trayecto razonable por carretera.
Montego Bay con niños: playas tranquilas, ríos y jerk suave
Seis sitios donde los niños se lo pasan bien (y tú también)
Montego Bay no es una ciudad bonita en el sentido clásico, pero con críos funciona mejor de lo que parece. Hay playas con agua tranquila, excursiones cortas y comida que casi siempre les entra bien. Estos son los sitios que yo elegiría.
- Walter Fletcher Beach: está en plena ciudad, con el agua poco profunda y casi sin oleaje. Es la mejor opción para los más pequeños, y al lado hay un parque acuático con toboganes para los mayores.
- Doctor's Cave Beach: la playa clásica de la Hip Strip. Tiene arena fina, agua clara, socorristas y vestuarios. Se paga entrada, pero compensa por la comodidad. Con gafas de snorkel ya se ven peces a un paso de la orilla.
- Cornwall Beach: pública y más local. Es más sencilla, con más ambiente de domingo jamaicano. Va bien si los niños prefieren correr y jugar a ver otras familias.
- Rose Hall Great House: una casa colonial muy bien restaurada. Su leyenda, la de Annie Palmer, "la bruja blanca", engancha a los niños de más de ocho años. Haz la visita de día. Las de noche son más de susto y no valen para todos.
- Río Martha Brae: cerca de Falmouth, en la vecina Trelawny. Se baja en balsa de bambú con un guía que la maneja con una pértiga. Es lento y tranquilo, y los niños se sienten exploradores de verdad.
- Plantación de Croydon: en las colinas del interior. El recorrido enseña piña, café y cítricos, y los niños pueden probar fruta recién cortada. Se agradece salir un rato del calor de la costa.
Qué hacer cuando ya has tenido suficiente playa
Alterna. Una mañana de playa, una tarde de excursión, y al día siguiente nada de planes. En Jamaica el calor aprieta de verdad entre las doce y las cuatro, y los niños se hunden antes que los adultos.
Si les gustan los animales, hay parques de interacción con delfines y otros bichos en la zona. Yo soy más de snorkel en el Montego Bay Marine Park, un área protegida con arrecife. Pregunta en tu alojamiento por barcas pequeñas con chalecos de talla infantil. Para los más aventureros, cerca de Montego Bay hay empresas con tirolinas y tubing por río, con límites de edad y de peso. Mira bien esas condiciones antes de ilusionar a nadie.
Por la tarde, un paseo corto por la Gloucester Avenue, la famosa Hip Strip, se hace bien con helado en mano. Eso sí, hay muchos vendedores que te abordan. Un "no, gracias" sonriendo y sin parar de andar funciona casi siempre.
Comer sin dramas: qué pedir a los peques
La comida jamaicana asusta por el picante, pero casi todo se puede pedir suave. Pide el jerk chicken con la salsa aparte y deja que cada uno se atreva a su ritmo. Cerca de Montego Bay hay un sitio muy conocido, Scotchies, donde el cerdo y el pollo se hacen sobre leña de pimienta de Jamaica, en un ambiente informal y sin cubiertos refinados.
Para los más remilgados, los patties (empanadillas de carne, pollo o verduras) lo solucionan todo. El festival, un buñuelo alargado y dulzón, entra solo, y el plátano frito también. Prueba el arroz con guisantes, que lleva coco y judías rojas y no pica nada. Para los adultos, el ackee con saltfish, el plato nacional, a veces es más un desayuno que una cena. Para beber, agua de coco y Ting, un refresco de pomelo que a los niños les suele encantar.
En la Hip Strip hay restaurantes con terraza sobre el mar, como Pelican Grill, de cocina local y platos más internacionales, que sirven para un día en que nadie quiera arriesgar.
Dónde dormir según cuánto quieras gastar
Presupuesto ajustado: Hip Strip
Es la zona más práctica para ir a pie a la playa, a restaurantes y a tiendas. Busca apartamentos o guesthouses con cocina, que ahorran mucho cuando hay que dar de comer a niños a horas raras. Pregunta siempre por el aire acondicionado y por si hay generador cuando se va la luz.
Presupuesto medio o alto: Rose Hall
Al este del centro, entre el aeropuerto y el resto de la costa norte, concentra resorts con piscina, clubes infantiles y playa propia. Es más cómodo y más caro, y te obliga a moverte en coche para casi todo. Con niños pequeños, esa tranquilidad muchas veces compensa.
Del aeropuerto a tu cama
El aeropuerto internacional Sangster está muy cerca de la ciudad, a unos minutos de la Hip Strip y algo más de Rose Hall. Lo más sencillo es un taxi con licencia, los de la asociación JUTA, o el traslado del propio alojamiento. Acuerda el precio antes de subir. Los taxis compartidos de ruta funcionan, pero con equipaje y niños no son lo más cómodo.
Un detalle que sorprende: es raro que los taxis lleven sillitas infantiles. Si viajas con un bebé o un niño pequeño, pídela por adelantado al hotel o a la empresa de traslados, o llévate la tuya.
Lo que solo sabes cuando ya has ido
Madruga. Los barcos de crucero atracan en Montego Bay y, cuando hay varios en el puerto, Doctor's Cave y la Hip Strip se llenan hacia media mañana. Si llegas a primera hora, tienes la playa casi para ti y el agua más fresca. Hacia la una, cuando los niños ya piden sombra, te vas a comer y a la hora de la siesta ya ha pasado lo peor del gentío.
Y lleva siempre dólares jamaicanos pequeños. Para propinas, para el guía de la balsa o para un coco en la playa, nadie tiene cambio de un billete grande.
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