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Hoy te traemos un chollo para descubrir Taiwán: Barcelona → Taipéi desde 511 € ida y vuelta, con Air China y una escala. El precio habitual de esta ruta ronda los 700 €, así que hablamos de un ahorro cercano al 27 %.
Las fechas que hemos encontrado son del 9 al 17 de enero de 2027. Ten en cuenta que los precios cambian con frecuencia, así que te recomendamos no dudar demasiado: si te encaja el viaje, mejor moverte pronto. El precio puede variar, y lo que verás al pulsar el botón es la cifra actualizada en el momento de la búsqueda.
Taipéi es una ciudad perfecta para una escapada de una semana. Puedes subir al Taipei 101 y disfrutar de las vistas desde lo alto, perderte en el mercado nocturno de Shilin, donde se mezclan la gastronomía callejera y las compras, o pasar una tarde en Jiufen, el pueblo de montaña con callejuelas llenas de teterías y puestos de comida.
Si te apetece naturaleza, el parque nacional de Yangmingshan está a una distancia asequible de la ciudad y es ideal para caminar entre fumarolas y paisajes volcánicos. Y si buscas planes más tranquilos, el barrio de Ximending te ofrece cafés, tiendas y mucho ambiente joven.
Taipéi y su historia sin museos: templos, calles y fábricas
La historia de Taipéi se ve en la calle, no en las vitrinas
Taipéi no tiene un casco antiguo de postal, y eso juega a su favor. Aquí el pasado convive con los scooters y el vapor de las sopas: un templo de dos siglos entre bloques de hormigón, una fábrica de tabaco japonesa convertida en sala de diseño, un dictador en bronce al fondo de una plaza inmensa. Si te dejas guiar por la calle, entiendes bastante más que con tres horas de audioguía.
Siete sitios para leer la ciudad a pie
Templo Longshan, en Wanhua
Es el templo más vivo de la ciudad. Budismo, taoísmo y devoción popular se mezclan en el mismo patio, con gente que llega con bolsas de fruta, reza de pie durante diez minutos y se va a trabajar. Ve a primera hora o al caer la tarde, cuando hay más fieles y menos autocares. Wanhua es el barrio más antiguo de Taipéi y se nota en el trazado de las calles.
Bopiliao, a un paseo del Longshan
Una calle corta de edificios restaurados de la época Qing y del periodo japonés, con arcadas y fachadas de ladrillo. Está muy cuidada, casi demasiado, pero sirve para imaginar cómo era el comercio de principios del siglo XX. Dura veinte minutos y te deja con ganas de seguir caminando por Wanhua.
Calle Dihua, en Dadaocheng
Aquí estaba el puerto fluvial por donde entraban el té y las telas. Hoy sigue siendo la calle de las hierbas medicinales, los frutos secos, las setas deshidratadas y el calamar seco, con fachadas barrocas de ladrillo del siglo XIX. En mitad de la calle está el pequeño templo de Xiahai, dedicado al dios de los casamenteros. Verás a gente joven pidiendo pareja con una seriedad conmovedora.
Plaza de la Libertad y Memorial de Chiang Kai-shek
La plaza es enorme, con la sala blanca y el tejado azul al fondo. Úsala para entender la Taiwán de la ley marcial, que se levantó en 1987, y cómo la isla ha pasado de venerar a Chiang a debatir su figura. Fíjate en cuánta gente la usa sin darle importancia: grupos de baile, patinadores, familias.
Templo de Confucio y Baoan, en Dalongdong
Son vecinos y no se parecen en nada. El de Confucio es sobrio, de líneas limpias y casi silencioso. El Baoan es todo cerámica, dragones y color. Verlos seguidos resume la diferencia entre la tradición letrada y la religiosidad popular taiwanesa.
Huashan 1914 y Songshan Cultural Park
Una antigua fábrica de licores y otra de tabaco, ambas de la época colonial japonesa, reconvertidas en espacios de exposiciones, cafés y tiendas. Las naves de ladrillo y las chimeneas están en pie, y es una forma práctica de ver cómo Taipéi reutiliza su pasado industrial en lugar de borrarlo.
Puerta Norte (Beimen)
Es una de las pocas puertas de la muralla Qing que sobreviven, y está rodeada de pasos elevados y tráfico. Resulta un poco absurda, y por eso mismo cuenta algo de la ciudad: la modernización pasó por encima de casi todo lo anterior.
Qué hacer además de mirar
En cualquier templo grande puedes probar los jiaobei, dos piezas de madera en forma de media luna que se lanzan al suelo para preguntar a los dioses. Si caen una cara arriba y otra abajo, la respuesta es sí. Hazlo con respeto y sin hacer preguntas tontas en voz alta.
Dedica una tarde a Dadaocheng con calma: entra en una tienda de té, deja que te hagan probar dos o tres y pasea después hasta el muelle junto al río, donde el atardecer funciona sin esfuerzo.
Dónde comer y qué pedir
Alrededor de Longshan y Dadaocheng está la comida más tradicional de la ciudad. Pide lu rou fan (arroz con cerdo estofado en salsa de soja), tortilla de ostras si te va el marisco con textura gelatinosa y niu rou mian, la sopa de fideos con ternera, que en cada puesto sabe distinta. Para acabar, un pastel de piña (fengli su) con el té. En los puestos más sencillos señala lo que comen los demás y asiente.
En qué barrio dormir según presupuesto
- Ajustado: Ximending y los alrededores de la estación central tienen hostales y hoteles sencillos, buenas conexiones de metro y comida barata a cualquier hora. Es ruidoso, pero práctico.
- Intermedio: Zhongshan o Dadaocheng, con hoteles pequeños, cafeterías y fácil acceso a pie a las calles antiguas.
- Más cómodo: Da'an y la zona de Zhongxiao Fuxing, más tranquila y con buena oferta hotelera, aunque algo más alejada del Taipéi antiguo.
Del aeropuerto al centro
Lo más cómodo es el metro del aeropuerto de Taoyuan, que enlaza con la estación central de Taipéi en unos 35-40 minutos en el tren directo. Desde allí cambias a la red urbana. También hay autobuses directos a varias zonas, útiles si tu alojamiento queda lejos de la estación.
Lo que solo se aprende yendo
En los templos se entra por la puerta del dragón y se sale por la del tigre, nunca por la central, que se reserva para los dioses y las grandes ocasiones. Los locales lo hacen sin pensar, y si lo imitas se nota que has prestado atención. Añade otra cosa: evita pisar el umbral elevado de la entrada, salta por encima.
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