✓ Precio comprobado de nuevo el 25 oct 2026 a las 18:08 (UTC) · 🇪🇺 Europa · cómo lo comprobamos

✈️ Madrid → Viena desde 70 € ida y vuelta con Ryanair y sin escalas

70 € ida y vueltaPrecio habitual 130 € · ahorras un 46 %Ver vuelo y fechas ✈️♡
Cómo reservarlo en 3 pasos
  1. Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
  2. Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
  3. Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
🧳 Equipaje con Ryanair

Gratis: un bolso de 40×30×20 cm bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×20 cm) cuesta 6-20 € (Priority). Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026

Si te apetece una escapada invernal con encanto, este chollo te va a gustar: Madrid a Viena por 70 € ida y vuelta con Ryanair, sin escalas. El precio habitual para estas fechas ronda los 130 €, así que el ahorro es de un 46 %.

Hemos encontrado vuelo de ida el 18 de enero de 2027 y de vuelta el 23 de enero de 2027. Son cinco días para recorrer una de las capitales más bonitas de Europa sin prisas.

Eso sí, los precios de vuelos de bajo coste cambian muy rápido, y una oferta así puede desaparecer en cuestión de horas. Te recomendamos revisar las fechas cuanto antes. El precio puede variar y se comprueba al pulsar el botón de reserva.

Una vez en Viena, merece la pena visitar el Palacio de Schönbrunn y sus jardines, pasear por el centro histórico hasta la catedral de San Esteban y tomarte un café en alguno de sus cafés de toda la vida, con su tarta Sacher como estrella.

Guía del destino

Qué ver en Viena en 48 horas: ruta a contrarreloj y bien comida

Dos días, un tranvía y mucha prisa bien repartida

Viena es compacta, y eso juega a tu favor. Casi todo lo importante cae dentro o junto al Ring, la avenida circular que rodea el centro, y el transporte público funciona con una puntualidad que a un español le parece sospechosa. Con 48 horas no verás todo, pero puedes llevarte una idea bastante honesta de la ciudad si no intentas entrar en todos los museos.

Primer día: del Stephansdom al Ring

Empieza temprano en la catedral de San Esteban (Stephansdom). El tejado de azulejos de colores se ve mejor desde la plaza, y por dentro conviene entrar antes de las diez, cuando todavía hay silencio. Desde ahí baja por el Graben y el Kohlmarkt hasta el Hofburg, el antiguo palacio imperial. No hace falta pagar entrada para recorrer sus patios y plazas, y ya con eso te haces una idea del tamaño de la dinastía.

Después, la Staatsoper. Aunque no vayas a ver una función, merece la pena pasar por delante y mirar el edificio. Si te sobra una noche, existen entradas de pie (Stehplätze) que se venden poco antes de empezar, y es la forma más barata de oír la ópera en uno de los grandes teatros de Europa.

Por la tarde, sube a un tranvía de la línea 1 o la 2 y da media vuelta al Ring sentado. Pasarás por delante del Parlamento, el Ayuntamiento y el Burgtheater sin mover un pie. Es la manera más rápida de ver la Viena del siglo XIX, y por el precio de un billete normal.

Segundo día: Klimt, una iglesia barroca y el mercado

Dedica la mañana al Belvedere. En el palacio superior está El beso de Klimt, y lo que nadie te cuenta es que las salas contiguas, con más Klimt y con Schiele, son las que mejor se disfrutan. Los jardines que unen el palacio superior con el inferior sirven de paseo cuesta abajo hasta el centro.

Cerca queda la Karlskirche, la iglesia barroca de cúpula verde junto a la Karlsplatz. Desde fuera ya impresiona por las dos columnas laterales, y se ve bien incluso con poco tiempo. Muy cerca, a pocos minutos andando, está el Naschmarkt, un mercado largo con puestos de encurtidos, especias, olivas y varios sitios para comer de pie. Los sábados se suma el mercadillo de objetos viejos en el extremo más alejado.

Si todavía te quedan fuerzas por la tarde, ve al MuseumsQuartier. Su patio, con los bancos de colores, se llena de gente joven en cuanto sale el sol, y es un sitio donde sentarse sin sentir que pierdes tiempo de visita.

Qué hacer cuando no estés mirando fachadas

Los cafés vieneses son un plan en sí mismo. Pide una Melange (algo parecido a un capuchino) y tómatela sin mirar el reloj. El Café Sperl, en la Gumpendorfer Straße, conserva el aire de principios del siglo XX y tiene mesas de billar al fondo. Entre el café te traerán un vaso de agua del grifo, que en Viena viene de manantiales alpinos y es excelente.

Para la noche, un paseo por el Ring iluminado o una copa por el barrio de Spittelberg, de calles empedradas, cierra bien el día.

Dónde comer y qué pedir

  • Wiener Schnitzel: el auténtico es de ternera, fino y tan grande que sale por los bordes del plato. Figlmüller, en la Wollzeile, es un clásico muy turístico pero hace bien el trabajo.
  • Tafelspitz: carne de ternera hervida con salsa de manzana y rábano. Es el plato favorito del emperador Francisco José y se pide en cualquier restaurante tradicional.
  • Käsekrainer: salchicha rellena de queso. Una parada rápida en un Würstelstand, como el que hay junto a la Ópera, es la comida barata de siempre.
  • Apfelstrudel y Kaiserschmarrn: para el postre. El segundo es una tortita desgarrada con compota, perfecta para compartir.

En qué barrio dormir según tu bolsillo

Con poco presupuesto, mira en Neubau (distrito 7) y Mariahilf: hay hostales y pensiones, buen ambiente y metro cerca. Si quieres algo intermedio, Josefstadt es tranquilo, residencial y está a un paseo del centro. Para dormir sin moverte, Innere Stadt es lo más cómodo, aunque también lo más caro y con menos vida local por la noche.

Del aeropuerto al centro

El aeropuerto está en Schwechat, a las afueras. La opción más económica es el tren de cercanías S7, que llega a Wien Mitte y a Praterstern, ambas con conexión de metro. El City Airport Train (CAT) es más rápido, pero va directo a Wien Mitte y cuesta más; para dos días, el S7 compensa. También hay autobuses que paran cerca de varias estaciones importantes.

Para moverte ya en la ciudad, mira el billete de 48 horas de Wiener Linien, que cubre metro, tranvía y autobús y encaja bien con esta ruta.

Un consejo de quien ha ido

Los domingos casi todo el comercio cierra, incluidos los supermercados. Si llegas el sábado por la tarde y tu plan es comprar cena o desayuno, hazlo antes de que cierren. Y deja el Belvedere para primera hora: a las diez ya hay grupos grandes frente a El beso, y es más agradable verlo con la sala medio vacía.

📖 Guía completa de Viena

Foto: Thomas Wolf, www.foto-tw.de · CC BY-SA 3.0 de · Wikimedia Commons

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