- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Hoy traemos un vuelo de ida y vuelta desde Río de Janeiro a Boston por 490 €, con la aerolínea United Airlines. El precio habitual de esta ruta ronda los 980 €, así que hablamos de alrededor de la mitad. El trayecto tiene una escala.
Las fechas que hemos encontrado son salida el 5 de diciembre de 2026 y regreso el 14 de diciembre de 2026. Son nueve noches para descubrir una ciudad con mucha historia y un ambiente navideño muy bonito.
Ojo, que los precios de vuelos cambian constantemente. Si te interesa, no lo pienses demasiado: cuanto antes mires las fechas, mejor. Puede que el precio varíe al consultarlo, así que se comprueba al pulsar el botón de reserva.
Una vez allí, merece la pena recorrer el Freedom Trail, un paseo histórico que une monumentos clave de la independencia de Estados Unidos. También puedes perderte por el barrio de Beacon Hill, con sus calles empedradas y casas de ladrillo, y acercarte al mercado de Quincy, ideal para comer algo sin gastar de más.
Boston en pareja: qué ver, comer y dónde dormir sin prisas
Una ciudad pensada para caminar de la mano
Boston es pequeña para ser americana, y eso juega a favor de una pareja. Casi todo lo que apetece ver queda a un paseo de distancia, hay ladrillo rojo por todas partes y el río Charles ofrece un plan gratis cada tarde. Aquí no hace falta correr. Con tres o cuatro días sobra para ir despacio.
Siete sitios para pasear juntos
Beacon Hill, mejor temprano
Las calles de farolas de gas y casas de ladrillo son lo más fotogénico de la ciudad, y lo saben todos. Acorn Street, la calle empedrada que sale en todas las postales, se disfruta de verdad antes de las ocho de la mañana. Pasadas las diez ya hay cola para la foto. Después baja por Charles Street, con sus tiendas de antigüedades y cafeterías pequeñas.
Boston Common y el Public Garden
Son dos parques contiguos y muy distintos. El Common es más de césped y gente tumbada; el Public Garden tiene un estanque con puente y, en temporada, los clásicos botes de cisnes. Es cursi, sí, pero con pareja cuesta resistirse.
El North End y sus callejuelas italianas
Es el barrio italiano de toda la vida, con Hanover Street como eje. Hay que ir con hambre, porque se entra a mirar y se acaba cenando. Cerca queda la Old North Church, de la que se habla en la historia de la independencia.
Back Bay y Newbury Street
Aquí cambia el decorado: casas victorianas, tiendas de marca y terrazas. Aunque no compres nada, la calle Newbury va bien para una vuelta tranquila. La plaza de Copley, con la iglesia de la Trinidad reflejada en el cristal de la torre Hancock, es de esas imágenes que solo se ven en Boston.
La Biblioteca Pública de Boston
Entrar no cuesta nada. La sala Bates Hall, con sus lámparas verdes y el techo abovedado, impresiona, y el patio interior con arcadas invita a sentarse un rato. Es un buen plan para una mañana de lluvia.
Museo Isabella Stewart Gardner
Un palacete de estilo veneciano con un patio lleno de flores, montado por una coleccionista excéntrica. Tiene fama por el robo de varias obras en 1990, cuyos marcos siguen colgados vacíos. Si solo vas a un museo, que sea este.
Cambridge y Harvard
Cruza el río en metro hasta Harvard Square. Se pasea por el campus, se curiosean librerías de segunda mano y se toma un café entre estudiantes. Es otro ambiente, más relajado.
Qué hacer cuando ya has visto lo típico
- Recorrer la Esplanade a lo largo del Charles al atardecer, cuando se ven los veleros y los remeros.
- Seguir parte del Freedom Trail, la línea roja pintada en el suelo. No hace falta hacerlo entero; con la mitad basta.
- Ir a un partido de béisbol en Fenway Park si coincide con la temporada. Aunque no entiendas las reglas, el ambiente merece la pena.
- En verano, coger un ferry a las islas del puerto de Boston para ver la ciudad desde el agua.
Dónde cenar y qué pedir
Lo primero es la clam chowder, una crema espesa de almejas y patata. Hay versiones demasiado pastosas, así que pide una pequeña para compartir. El lobster roll es otro clásico: bogavante en pan de hot dog tostado, mejor frío con mayonesa. Para ostras, Neptune Oyster, en el North End, tiene muy buena fama, aunque suele haber espera.
De postre, cannoli. Todo el mundo hace cola en Mike's Pastry, pero yo prefiero Modern Pastry, justo enfrente, con menos agobio. Y si quieres algo local de verdad, la Boston cream pie (un bizcocho con crema y chocolate) nació en el hotel Omni Parker House. Un detalle práctico: los precios de carta no incluyen impuestos y la propina ronda el 18-20 %.
En qué barrio dormir según el bolsillo
- Presupuesto ajustado: Cambridge o zonas cercanas a una parada de metro, con la línea roja o verde. Pierdes un poco de encanto, pero ganas en precio.
- Intermedio: el South End, de casas de ladrillo y muchos restaurantes, o las inmediaciones de Back Bay. Se llega andando a casi todo.
- Para darse un capricho: Beacon Hill o frente al Public Garden. Madrugarás sin esfuerzo para ver las calles vacías.
Del aeropuerto Logan al hotel
El aeropuerto está muy cerca del centro. La opción más cómoda es la Silver Line (SL1), que sale de las terminales y llega a South Station, donde enlazas con la línea roja. También hay autobuses gratuitos hasta la estación Airport de la línea azul. Un taxi o un VTC tarda poco, pero con tráfico el metro suele ser igual de rápido.
Un consejo de quien ya se ha equivocado
No reserves cena a las ocho en el North End un sábado sin mirar antes. Los locales pequeños no siempre aceptan reservas y la espera puede ser larga. Haz como los bostonianos: cena pronto, hacia las seis, y luego paseas con calma, café en mano, por Hanover Street cuando ya se ha vaciado.
Foto: Wikipedia · · Wikimedia Commons


