- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Gratis: un bolso de 40×30×20 cm bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×20 cm) cuesta 6-20 € (Priority). Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Si te apetece una escapada corta a Europa en pleno invierno, este chollo puede interesarte. Encontramos un vuelo de ida y vuelta de Sevilla a Bruselas con Ryanair, sin escalas, por 68 €. Es un 51% menos que su precio de referencia, que ronda los 140 €.
Las fechas que hemos localizado son de ida el 16 de enero de 2027 y de vuelta el 22 de enero de 2027. Son unos seis días para visitar la ciudad sin prisas. Eso sí, los precios cambian con frecuencia, así que te recomendamos no dudar demasiado si la combinación de fechas te encaja.
Para reservar, pulsa el botón, revisa las fechas y el precio final en la web de la aerolínea y decide rápido, porque las tarifas tan ajustadas suelen agotarse pronto. El precio puede variar y lo confirmas siempre al pulsar el botón.
Una vez allí, no te pierdas la Grand-Place, una de las plazas más bonitas de Europa. Después puedes acercarte al Atomium y ver la ciudad desde otro ángulo. Y, por supuesto, hay que probar los gofres y el chocolate belga. Si tienes un día extra, Brujas está a poca distancia en tren y merece la pena.
Bruselas bajo techo: qué hacer cuando llueve o hace frío
Cuando el cielo de Bruselas se pone gris (y se pondrá)
Los belgas tienen una expresión para los chaparrones gordos, la «drache nationale», y no la han inventado por aburrimiento. En Bruselas el tiempo cambia tres veces en una mañana, con una llovizna fina que se cuela por el cuello y un viento que te da la vuelta al paraguas. La buena noticia es que la ciudad está hecha para esconderse: tiene galerías cubiertas, museos de sobra y cafés donde apetece quedarse una hora más de la cuenta.
Siete sitios para refugiarse sin sentir que pierdes el día
Galeries Royales Saint-Hubert
Es el mejor punto de partida: una galería del siglo XIX con techo de cristal, a un paso de la Grand Place, donde no te cae ni una gota. Hay chocolaterías, guanterías, una librería muy agradable (Tropismes) y cafés para entrar en calor. Si vas entre semana a primera hora, casi la tienes para ti.
Centro Belga del Cómic
Está en un antiguo almacén diseñado por Victor Horta, con hierro y cristal por todas partes, y merece la visita aunque Tintín te dé igual. Se ve que Bélgica se toma el cómic en serio: Spirou, los Pitufos y Lucky Luke tienen su sitio. Reserva una hora y media larga.
Museo de Instrumentos Musicales
Ocupa el edificio Old England, en el Mont des Arts, y tiene miles de instrumentos con unos auriculares que suenan al acercarte a cada vitrina. Arriba hay una cafetería con vistas a los tejados del centro, perfecta para un día de nubes bajas.
Museos Reales de Bellas Artes
Aquí conviven los maestros flamencos antiguos y el Museo Magritte, que para mí es el más divertido del conjunto. Mira con calma las salas de Brueghel y luego baja a Magritte. Dos museos distintos en una tarde larga.
Casa-museo de Horta, en Saint-Gilles
La vivienda y taller del arquitecto modernista enseña mejor que ningún libro lo que fue el art nouveau: la escalera, la luz, las barandillas que parecen vegetales. Es pequeña, así que entra pronto o con reserva.
Parque del Cincuentenario
Aquí tienes varios museos juntos: Autoworld, con coches de todas las épocas, el de Arte e Historia y el Museo del Ejército. Se llega en metro y puedes pasar un día entero sin salir del recinto. Si viajas con niños o con un amigo al que le gusten los motores, es el plan B más fácil.
Train World, en Schaerbeek
Un museo ferroviario dentro de una estación histórica, con locomotoras de verdad y recreaciones que gustan a los adultos tanto como a los críos. Queda algo apartado, pero por eso mismo suele estar más tranquilo.
Qué hacer cuando ya has visto lo gordo
Entra en la catedral de San Miguel y Santa Gúdula, que se visita en poco rato y tiene vidrieras de las que alegran un día feo. Si quieres algo gratuito sobre Europa, el Parlamentarium, junto a las instituciones europeas, explica el funcionamiento de la UE de forma bastante amena. Y si el cuerpo pide pausa, hay una tarde entera que se puede gastar en los cafés de siempre, con un libro y sin remordimientos.
Comer y beber con la ropa mojada
Pide carbonnade flamande, un estofado de ternera cocinado con cerveza, que es lo más reconfortante del país, o waterzooi, un guiso cremoso de pollo o pescado. Las croquetas de gambas (croquettes aux crevettes) son un buen entrante. En un día frío, el stoemp, un puré con verduras y salchicha, sienta de maravilla.
Para el café, Le Cirio, junto a la Bolsa, y À la Mort Subite, cerca de las galerías, tienen mucha historia. En el primero pide un half en half, mezcla de vino blanco y espumoso. En el segundo, una gueuze o una kriek. El gofre de Bruselas es rectangular y ligero. El de Lieja es más denso y caramelizado, ideal para comer caliente bajo un toldo.
Dónde dormir según el bolsillo
- Presupuesto ajustado: busca hostales cerca de la Gare Centrale o de la zona de Sainte-Catherine. Es céntrico y evitas muchos trayectos bajo la lluvia.
- Precio medio: el entorno de la calle Dansaert, con buenos bares y restaurantes, conecta rápido con todo el casco antiguo.
- Con más margen: Ixelles, cerca de Place Flagey, o Saint-Gilles, más residencial y con cafés de barrio y buen acceso a la casa Horta.
Del aeropuerto al centro sin mojarte demasiado
Desde el aeropuerto de Bruselas-Zaventem, el tren sale desde la propia terminal y llega a las estaciones de Nord, Central y Midi en unos veinte minutos. Si has aterrizado en Charleroi, hay autobuses directos hasta la estación de Midi, pero cuenta con más tiempo. Con mal tiempo, el tren es lo más cómodo, porque llegas a Bruxelles-Central y estás a pocos minutos de las galerías.
El truco de quien ha pasado frío aquí
Muchos museos cierran los lunes, así que si esa mañana llueve de verdad, mira antes de salir qué está abierto. Y encadena bien: sal de Gare Centrale, cruza las galerías, sube al Mont des Arts y tendrás la mitad del día sin paraguas abierto. El viento en las calles anchas es lo peor, y las callejuelas del centro protegen bastante.
Foto: Trougnouf (Benoit Brummer) · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons


