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Gratis: un bolso de 40×30×20 cm y hasta 10 kg bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×23 cm) cuesta 10-35 € (Priority). Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Si te apetece escaparte a Sicilia sin gastarte un dineral, este chollo es para ti. Desde Zaragoza puedes volar a Palermo ida y vuelta desde 86 €, con Wizz Air Malta y una escala en el trayecto. Frente a los 140 € que suele costar, el ahorro ronda el 39 %.
Las fechas encontradas son del 28 de noviembre al 3 de diciembre de 2026, así que tendrás cinco noches para recorrer la ciudad sin prisas. Eso sí, los precios de vuelos cambian muy rápido: si te gusta la oferta, no te lo pienses demasiado. Y recuerda que el precio puede variar, así que conviene comprobarlo al pulsar el botón para ver el importe final actualizado.
En Palermo no te puedes perder el mercado de Ballarò, con sus puestos de street food, y la Capilla Palatina, con mosaicos bizantinos que quitan el aliento. Si te animas con una excursión de medio día, la catedral de Monreale, a poca distancia del centro, es una visita imprescindible.
Y, por supuesto, prueba los cannoli sicilianos y un buen granizado de limón en una granizadería local. Son pequeños placeres que hacen de este viaje algo especial.
Dónde comer en Palermo: guía foodie de mercados y fritos
Palermo se entiende con las manos llenas de grasa
He vuelto a Palermo varias veces y siempre acabo organizando el día alrededor de lo que voy a comer. No es una ciudad de restaurantes elegantes, o no solo. Es una ciudad de puestos, mostradores y bolsas de papel que se manchan de aceite antes de llegar a la plaza. Lo mejor se come de pie, y casi siempre en la calle.
Los cinco sitios donde de verdad se come
Mercato di Ballarò
Es el mercado más antiguo y el más intenso, en pleno casco histórico. Hay pescado en hielo, alcachofas, especias, y vendedores que cantan el precio casi a gritos. Ve sin desayunar y ve pronto: hacia la una ya está lleno de gente y se pierde la mitad del encanto.
Mercato del Capo
Me gusta más que Ballarò para pasear sin agobio. Es más estrecho, más de barrio, y las señoras que compran ahí sí compran de verdad. Sirve para ver cómo se come en casa: verdura, queso fresco, aceitunas y fritos para llevar.
La Vucciria, mejor de noche
De día queda poco de lo que fue, y no te pierdes gran cosa. Al caer la tarde los puestos sacan brasas, hay música y mucha gente joven bebiendo en la calle. Es ruidosa y algo caótica, pero tiene su gracia para tomar algo de pie.
Piazza Bellini y la Martorana
Aquí está la Chiesa della Martorana, que da nombre a la frutta martorana, esas frutas de mazapán pintadas que parecen de verdad. Son muy dulces, así que mejor comprar una pequeña caja y repartirla. Desde las terrazas de la plaza se ve bien el ir y venir.
Antica Focacceria San Francesco
Es un clásico junto a la iglesia de San Francesco de Asís. Está muy visitado, lo admito, pero sirve para probar el bocadillo de bazo sin sentirte perdido la primera vez. Para algo más callejero, vuelve a los mercados.
Qué pedir sin dudar
Empieza por el pani ca meusa, el bocadillo de bazo y pulmón de ternera cocinados en manteca. Se pide schietta (solo con limón) o maritata (con caciocavallo o ricotta). Suena duro, pero sabe a gloria si el pan está caliente.
Luego, las panelle, tortitas finas de harina de garbanzo fritas, y los crocché, croquetas de patata. Casi siempre van dentro de un panecillo con semillas de sésamo. Es el almuerzo más barato de la ciudad y de los mejores.
Las arancine, en Palermo en femenino, son bolas de arroz fritas. Las clásicas son de ragú o de mantequilla con jamón y queso. Aquí tienen forma redonda, no de cono como en otras zonas de Sicilia, y es un tema que algunos locales defienden con pasión.
Si te atreves, busca la stigghiola, intestinos de cordero asados a la brasa que huelen a media calle. No es para todos los estómagos, pero es muy de aquí. Para algo más tranquilo, pide pasta con le sarde, con sardinas, hinojo silvestre, piñones y pasas. Mezcla dulce y salado de una forma muy siciliana.
De postre, un cannolo relleno en el momento. Si la cáscara ya viene rellena de antemano, desconfía. Y en verano cae la granita con brioche para desayunar, o el helado dentro del pan, que parece una locura y funciona.
Beber como un palermitano
El café se toma rápido y en la barra. Para algo más pausado, el Antico Caffè Spinnato, en la calle Principe di Belmonte, es una buena parada de pastelería. Si te gustan los dulces de verdad, la Pasticceria Cappello es referencia de la ciudad, sobre todo por su tarta setteveli.
Con la comida, mejor vino siciliano de la casa: un blanco de grillo o un tinto de nero d'avola. Si te sobra una tarde, el Marsala es un vino dulce muy de la isla y se toma después de comer.
Dónde dormir según lo que quieras gastar
- Presupuesto ajustado: la zona de Ballarò y el Capo. Es barata y está a un paso de la comida, aunque con algo de ruido y calles que de noche conviene recorrer con cabeza.
- Término medio: la Kalsa, cerca de Piazza Marina y el Giardino Garibaldi. Es más tranquila y muy cómoda para ir andando a todo.
- Con más margen: el entorno del Teatro Politeama y la calle Libertà. Es una zona más ordenada y moderna, con hoteles de mejor nivel y buenos restaurantes.
Del aeropuerto a la mesa
El aeropuerto Falcone-Borsellino está en Punta Raisi, a unos cuarenta kilómetros. Lo más fácil es el autobús directo al centro, que para cerca de la estación central y del teatro Politeama. También hay tren hasta Palermo Centrale, con una frecuencia razonable. El taxi es cómodo pero más caro, y conviene acordar la tarifa antes de subir.
Lo que solo sabes si has ido
No te llenes en el primer puesto de Ballarò. Pide una sola cosa en cada sitio, compártela y sigue andando. Así pruebas cinco o seis fritos sin acabar rendido. Y fíjate en la cola: si hay mucha gente local esperando, aguanta. Casi siempre merece la pena.
Foto: Berthold Werner · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons


