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Gratis: un bolso de 40×30×20 cm y hasta 10 kg bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×23 cm) cuesta 10-35 € (Priority). Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Vilna, la capital de Lituania, es una de esas escapadas de invierno que sorprenden. Hemos encontrado un vuelo ida y vuelta desde Alicante por 112 €, unos 170 € menos de lo que suele costar, es decir, un 34 % de ahorro.
Las fechas que hemos localizado son la ida el 18 de enero de 2027 y la vuelta el 23 del mismo mes, así que tendrás cinco días para recorrer la ciudad. El viaje lo opera Wizz Air Malta con una escala.
Ojo, que los precios cambian muy rápido en las ofertas de vuelos. Te recomendamos mirarlo cuanto antes. El precio puede variar, así que se comprueba siempre al pulsar el botón de abajo.
Una vez allí, no te pierdas el casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con sus iglesias barrocas y callejuelas empedradas. Después, cruza el barrio bohemio de Užupis, que tiene su propia 'constitución' de tono divertido. Y si el tiempo acompaña, acércate al castillo de Trakai, a menos de una hora en coche, con su lago helado y sus postales de invierno.
Qué ver en Vilna por primera vez: guía sin prisas ni agobios
Vilna en dos días y medio, sin correr
Lo mejor de Vilna es que no exige planificar. El casco antiguo es grande para ser casco antiguo, pero se recorre a pie sin sentir que te dejas cosas. Mi consejo para una primera visita es no hacer lista de tachar: elige una zona por mañana y otra por tarde, y deja huecos para sentarte.
Seis sitios que sí merecen la caminata
Plaza de la Catedral
Es el punto de partida natural. La catedral blanca, con su campanario exento, queda al final de la plaza. Delante hay una baldosa con la palabra Stebuklas («milagro»). Los lituanos la pisan, dan una vuelta sobre sí mismos y piden un deseo. Marca además el arranque de la Cadena Báltica de 1989, así que tiene más historia de la que parece.
Universidad de Vilna
Son varios patios encadenados, con arcadas, frescos y escaleras que parecen de otro siglo. Entra pronto, antes de que lleguen los grupos, y mira también la iglesia de San Juan, pegada al conjunto. Es de esos sitios donde uno acaba hablando bajito sin darse cuenta.
Iglesia de Santa Ana
Ladrillo rojo y gótico flamígero, muy trabajado. Cuenta la leyenda que Napoleón quiso llevársela a París en la palma de la mano. Justo detrás está la iglesia de los Bernardinos, más sobria, y entre las dos se entiende bien cómo ha ido cambiando el gusto de la ciudad.
Puerta del Amanecer
Es la única puerta que se conserva de la antigua muralla. En el piso de arriba hay una capilla con un icono de la Virgen que sigue siendo un lugar de devoción real, no de postal. Verás gente rezando en la acera, así que conviene pasar con calma y sin cámara en ristre.
Užupis
Al otro lado del río Vilnia, este barrio se autoproclamó república independiente un 1 de abril. En la calle Paupio hay una pared con su constitución traducida a muchos idiomas. Algunos artículos son de risa («el gato no tiene obligación de querer a su dueño») y otros no tanto. Es un barrio de galerías pequeñas, cafés tranquilos y callejuelas torcidas, y tiene más sentido a media tarde que a mediodía.
Museo de las Ocupaciones y las Luchas por la Libertad
Ocupa el antiguo edificio de la KGB, en la avenida Gedimino. No es una visita ligera, pero explica mucho de lo que verás después en la ciudad. Las celdas del sótano se te quedan en la cabeza. Si solo tienes una tarde de lluvia, úsala aquí.
Qué hacer cuando ya has visto lo básico
- Pasear por la calle Pilies hasta la Ratušė (plaza del Ayuntamiento) y seguir por Didžioji sin rumbo fijo. Mejor entre semana por la mañana.
- Cruzar a Užupis por el puente y subir sin prisa hacia las calles de detrás. Las vistas de la ciudad desde las zonas altas son muy buenas, pero no hace falta organizar nada.
- Una tarde en el barrio de Žvėrynas, con casas de madera y calles anchas, para ver la Vilna donde vive la gente.
- Una excursión de medio día al castillo de Trakai, en un lago a unos 30 km. Hay tren y autobús, y es sencillo hacerlo por tu cuenta.
Qué pedir cuando te sientes a comer
La cocina lituana es contundente y no se disculpa. Pide cepelinai, unos grandes dumplings de patata rellenos de carne y servidos con nata agria y torreznos. Con uno vas servido. En verano, la sopa fría de remolacha, šaltibarščiai, es de un rosa casi fosforito, se come con patata caliente aparte y refresca mucho más de lo que imaginas. Como picoteo con cerveza, kepta duona: tiras de pan negro fritas con ajo y una salsa de queso. Y si ves bulviniai blynai (tortitas de patata), pídelos sin dudar.
Un truco práctico: los restaurantes de las calles más turísticas del casco antiguo suelen cobrar más y servir peor. Con alejarte dos o tres calles de Pilies, comes mejor y más barato.
En qué barrio dormir, según lo que quieras gastar
- Presupuesto ajustado: la zona cercana a la estación de tren y autobuses, y la parte baja de Naujamiestis, tienen hostales y apartamentos más baratos. Estás a diez o quince minutos andando del casco antiguo.
- Presupuesto medio: el propio casco antiguo (Senamiestis) está lleno de hoteles pequeños y apartamentos. Pagas algo más, pero ganas horas de paseo y puedes volver a descansar a mitad de día.
- Quien prefiere silencio: Užupis. Alojamientos pequeños, mucha calma por la noche y el centro a diez minutos andando.
Del aeropuerto al centro, sin complicaciones
El aeropuerto de Vilna está muy cerca de la ciudad, a pocos kilómetros. El tren sale de una estación junto a la terminal y llega a la estación central en pocos minutos. Es lo más rápido y barato. También hay autobuses urbanos que paran en el aeropuerto, y los taxis y las apps de transporte (Bolt es muy usada en Lituania) llegan al casco antiguo en un trayecto corto.
Lo que solo se sabe después de ir
Muchas iglesias de Vilna están abiertas durante el día, pero la entrada puede cambiar sin avisar por una misa o por obras. Si hay una que te interesa mucho, ve a primera hora y no la dejes para el último día. Y lleva una chaqueta fina incluso en verano: cuando se va el sol, refresca enseguida, sobre todo junto al río.
Foto: Diliff · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons


