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Gratis: un bolso de 40×30×20 cm y hasta 10 kg bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×20 cm) cuesta 9-30 €. Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Hemos encontrado un vuelo directo de Sevilla a Florencia con Volotea por 119 € ida y vuelta, unos 30 % menos de lo que suele costar esta ruta, que en nuestras búsquedas recientes rondaba los 167-181 €. Es de esos precios que hacen que merezca la pena mirarlo dos veces.
Las fechas encontradas son la ida el 24 de diciembre de 2026 y la vuelta el 31 de diciembre de 2026, así que el viaje cae justo en Nochebuena y Nochevieja. Si quieres estar en Florencia para las fiestas, este tramo tiene muy buena pinta.
Ojo, los precios cambian con frecuencia y las tarifas bajas suelen durar poco. Te recomendamos revisar el precio actualizado al pulsar el botón, porque puede variar en el momento en que lo consultes. Si te convence, no le des demasiadas vueltas.
Una vez allí, no te pierdas la catedral de Santa María del Fiore con su cúpula de Brunelleschi, cruza el Ponte Vecchio al atardecer y date un paseo por el Oltrarno, el barrio de artesanos al otro lado del río. Y si te gusta el arte, reserva con antelación una visita a los Uffizi, que se llenan sobre todo en festivos.
Florencia con niños: qué ver y hacer sin perder la paciencia
Una ciudad pequeña que los niños aguantan mejor de lo que parece
Florencia tiene fama de ciudad de museos para adultos, y es verdad a medias. El centro cabe en un paseo de veinte minutos, casi todo es llano y hay plazas donde soltar a los críos. El truco es no intentar hacer lo que haría una pareja sin hijos: un sitio grande por la mañana, helado, parón largo y algo ligero por la tarde. Con ese ritmo funciona.
Cinco sitios que les van a gustar de verdad
Palazzo Vecchio
Es mi apuesta número uno con niños. Tiene salas enormes llenas de techos dorados y mapas gigantes, y ofrece visitas pensadas para familias, con juegos y disfraces, y recorridos por pasadizos y escaleras ocultas. Se acaba antes de que se aburran y las colas son más manejables que en los Uffizi.
Museo Galileo
Está junto al río, a un paso de los Uffizi, y casi nadie piensa en él. Hay astrolabios, esferas armilares, telescopios y, en una vitrina, el dedo de Galileo. A partir de ocho o nueve años, ese dedo da para media hora de conversación.
Jardín de Boboli
Detrás del Palazzo Pitti, en el Oltrarno, hay cuestas, fuentes, estatuas, grutas y caminos de grava para correr. Es un parque grande, así que conviene llegar a primera hora, cuando el calor y los grupos aún no aprietan. Lleva agua y algo de picar, porque dentro la oferta es corta.
El Jabalí y el carrusel
En la Loggia del Mercato Nuovo hay una fuente con un jabalí de bronce, el Porcellino. La tradición dice que si le frotas el morro y dejas una moneda en su boca vuelves a Florencia. Los niños se pelean por hacerlo. Cerca, en la plaza de la República, hay un carrusel antiguo muy fotogénico que sirve de premio tras una mañana de monumentos.
Piazzale Michelangelo
Se sube en autobús (los números 12 y 13 llegan hasta arriba) y la panorámica de los tejados rojos y el Duomo se entiende hasta con seis años. Mejor al atardecer. Abajo, junto al río, hay un jardín de rosas y un paseo más tranquilo para bajar caminando si hay fuerzas.
Qué hacer cuando ya no pueden más de iglesias
Cruza el Ponte Vecchio y pregunta a los niños qué creen que vendían ahí antes de las joyerías (carniceros; da mucho juego). Luego pasea por la plaza de Santo Spirito, en el Oltrarno, donde es normal ver niños jugando a la pelota mientras los padres toman algo en las terrazas. Si el tiempo acompaña, el parque de las Cascine, a lo largo del Arno, tiene zonas de juegos y espacio para correr. Y si quieres subir al Duomo o al campanile, ten en cuenta que son más de cuatrocientos escalones estrechos y que con menores de seis años o con claustrofobia puede acabar mal. Decide con cabeza.
Dónde comer y qué pedir con críos
Florencia es fácil para familias porque la comida sencilla es la buena. Una pizza, una pasta al pomodoro o unos tagliatelle al ragù resuelven la mayoría de las cenas, y en las trattorie nadie te mira mal por pedir medias raciones o un plato sin salsa. En el Oltrarno hay pizzerías muy decentes, algunas con buenas masas napolitanas, y la zona es menos turística que el entorno del Duomo.
El helado merece estrategia. Evita los montones de colores fluorescentes de las tiendas de las plazas principales. Gelaterías como Vivoli, Gelateria dei Neri o La Carraia hacen helado artesano de verdad, con sabores más sobrios. Y para el hambre de media tarde, la schiacciata, un pan plano con aceite y sal, cunde y no mancha.
Dónde dormir según el presupuesto
- Ajustado: la zona de Santa Maria Novella, alrededor de la estación, es práctica para llegar y salir y tiene hoteles y apartamentos sencillos. Por la noche, algunas calles cercanas a la estación son poco agradables; elige bien la calle.
- Medio: Santa Croce, con la plaza grande para correr y bastante vida local. Es ruidosa algunos fines de semana, así que pide habitación interior.
- Más desahogado: el Oltrarno, entre Santo Spirito y Pitti. Es más tranquilo, con calles más locales y el jardín de Boboli cerca. Un apartamento con cocina aquí te soluciona desayunos y cenas tempranas.
Del aeropuerto al centro con niños y bultos
El aeropuerto de Florencia, Amerigo Vespucci, está a pocos kilómetros del centro. Lo más cómodo con familia es el tranvía T2, que enlaza con la zona de la estación de Santa Maria Novella, o el autobús lanzadera que va hasta la propia estación. El taxi es sencillo si vais cargados. Si llegáis por Pisa, hay conexión de tren hasta Santa Maria Novella en torno a una hora, con trasbordo corto desde el aeropuerto.
Lo que solo sabes después de ir con críos
Las aceras del centro son estrechas, los adoquines castigan las ruedas y en el casco antiguo hay zonas restringidas al tráfico. Un carrito ligero plegable funciona; uno grande, no. Si los niños son pequeños, una mochila portabebés te salva. Y planifica la comida del mediodía a las doce y media: a la una y media los sitios buenos ya tienen cola y los niños, mal humor.
Foto: Petar Milošević · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons


