- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Hoy tenemos un chollo que suena a postal: vuelo directo de Ámsterdam a Willemstad, en Curazao, por 541 € ida y vuelta. El precio habitual de esta ruta ronda los 830 €, así que el ahorro es de alrededor del 35 %. La aerolínea que opera el vuelo es Corendon Dutch Airlines.
Las fechas que hemos encontrado son de ida el 15 de noviembre de 2026 y de vuelta el 24 de noviembre de 2026, dentro de la temporada de invierno. Son unos nueve días para desconectar con el Caribe de fondo.
Como los precios cambian con mucha rapidez, si te interesa no te lo pienses demasiado: las tarifas de un chollo como este pueden variar en cuestión de horas. El precio puede cambiar y se confirma siempre al pulsar el botón, así que haz la comprobación antes de decidir.
Una vez allí, pasea por el centro histórico de Willemstad, con sus fachadas de colores que parecen sacadas de un cuadro y que forman parte del Patrimonio de la Humanidad. Después puedes darte un baño en alguna de las playas de la isla, perfectas para relajarte y hacer snorkel. Y si te gusta explorar, el Parque Nacional Christoffel te ofrece rutas por la naturaleza y vistas de la isla.
Comer en Willemstad como un local: stobá, funchi y pastechi
Willemstad se entiende mejor con el tenedor en la mano
La cocina curazoleña es mezcla pura: base africana y caribeña, mucha influencia holandesa, algo de Venezuela al otro lado del agua y un queso de bola que llegó en barco desde Países Bajos y nunca se fue. En Willemstad todo eso cabe en un paseo corto, y si lo planeas bien comes mejor en una mañana que en tres días de restaurantes de cartel plastificado.
Seis paradas para recorrer la ciudad con hambre
- Plasa Bieu, en Punda. El antiguo mercado cubierto, hoy un comedor popular con mesas largas y cocineras que te sirven el guiso del día. Es la mejor primera comida que puedes hacer aquí, y funciona sobre todo a mediodía.
- Marshe Boso, el mercado flotante. Barcos amarrados junto al canal donde se vende fruta, verdura y pescado. Lo que encuentras cambia según el día, pero ver cómo regatean ya merece la visita.
- El puente flotante Reina Emma. Une Punda con Otrobanda y se abre para dejar pasar barcos. Cuando eso ocurre hay un ferry gratuito para cruzar, y es un buen momento para tomarte un café mirando el canal.
- Handelskade. La fila de fachadas de colores frente al agua. Sale en todas las postales, pero a primera hora, con la luz baja y sin grupos, se disfruta de verdad.
- La destilería Senior en Landhuis Chobolobo. Aquí se hace el licor Curaçao desde hace generaciones, en una casa de campo colonial. Se prueba el licor de naranja amarga y, de paso, entiendes por qué el azul es solo colorante.
- Pietermaai. El barrio de casas coloniales restauradas al este de Punda, con bares y restaurantes. De día es tranquilo y por la noche se llena, pero sin agobios.
Qué hacer entre comida y comida
Cruza el puente andando, pierde media hora por las calles de Otrobanda y acércate al Rif Fort, la fortaleza junto a la entrada del canal, que hoy alberga tiendas y terrazas. Visita también la sinagoga Mikvé Israel-Emanuel, en Punda, con su suelo de arena, un detalle sefardí que se recuerda mucho tiempo.
Si quieres que te guíen, hay paseos gastronómicos por el centro, aunque con un par de mañanas y curiosidad te las apañas solo. Al caer la tarde, mira por las calles del centro: aparecen los truk'i pan, furgonetas que sirven comida callejera a la gente de la ciudad.
Mesa y barra: qué pedir
Empieza por el desayuno con un pastechi, empanadilla frita rellena de queso, carne o atún, que se come en cualquier panadería o puesto a cualquier hora. Es barato, calórico y se te acaba antes de llegar a la esquina.
A mediodía, en Plasa Bieu o en cualquier sitio de cocina local, pide kabritu stobá (cabrito guisado a fuego lento) o karni stobá (ternera) con funchi, una especie de polenta firme de harina de maíz que hace de pan. Si ves pescado frito del día con arroz y plátano frito, es buena señal.
Prueba el keshi yena, queso Edam o Gouda fundido y relleno de pollo o carne especiada con aceitunas y pasas. Suena raro y es adictivo. Y si te lo ofrecen, acompaña con salsa picante de papaya, pika di papaya, que pica de verdad y deja un fondo dulce.
Para beber, una Amstel Bright, la cerveza que se elabora en la isla, entra de maravilla con el calor. Si te va lo dulce, en las fiestas navideñas se toma ponche crema, un licor cremoso con especias que sabe a postre. Y, claro, un cóctel con Curaçao de naranja, pero mejor en terraza al atardecer que en un bar de paso.
Dónde dormir según el bolsillo
Presupuesto ajustado: Otrobanda tiene pensiones y alojamientos sencillos, y desde ahí llegas a pie a Punda cruzando el puente. Es un barrio más de vecinos y algo más descuidado, pero te acerca a la comida local.
Presupuesto medio: Pietermaai, el que más me gusta para comer y beber. Casas de colores convertidas en hoteles pequeños, restaurantes a la puerta y Punda a diez minutos andando.
Si quieres darte un capricho: los hoteles boutique de Pietermaai o los de Otrobanda con patio colonial. Si prefieres playa y resort, Jan Thiel queda fuera del centro y vas a depender del coche.
Del aeropuerto al centro
El aeropuerto internacional Hato está a un cuarto de hora en coche del centro, sin atascos. Lo más cómodo es el taxi, con tarifas fijas por zonas que conviene preguntar antes de subir. También puedes alquilar coche si piensas moverte por la isla, aunque dentro de Willemstad no hace falta y aparcar en Punda es un fastidio. Hay autobuses locales, pero para llegar el primer día con ganas de cenar no merecen la pena.
El consejo del que ha ido
Los barcos de crucero mandan en Punda. Cuando hay varios atracados, entre media mañana y primera hora de la tarde, las calles se llenan y los comedores se saturan. Mi truco es ir a Plasa Bieu pronto, justo cuando abren los fogones, y dejar Punda para la última hora de la tarde, cuando vuelven a los barcos y la ciudad se queda en calma. Cuidado también con los domingos: buena parte del centro cierra y se come mejor en Pietermaai.
Foto: Wikipedia · · Wikimedia Commons