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Este chollo te lleva desde San Francisco hasta Nassau, la capital de las Bahamas, por 329 € ida y vuelta con JetBlue Airways. El trayecto incluye una escala, y el precio es un 33% inferior a la referencia habitual de esta ruta.
En la oferta que hemos encontrado, la ida sale el 11 de diciembre de 2026 y la vuelta el 16 de diciembre de 2026. Ten en cuenta que los precios cambian con mucha frecuencia, así que te recomendamos comprobar la disponibilidad y el importe final al pulsar el botón, y reservar cuanto antes si te encaja.
Diciembre es una buena época para visitar Nassau, con temperaturas agradables y mar cristalino. Puedes pasear por Cable Beach, con su arena blanca y sus hamacas a pie de agua, o dar un salto a Paradise Island y acercarte a Atlantis para ver su acuario y sus piscinas.
Si te gusta el mar, reserva una excursión en barco para hacer snorkel en los arrecifes cercanos. Y no te pierdas el ambiente de Arawak Cay, donde se sirve el famoso plato de conch y el pescado frito local.
Nassau con lluvia o frío: qué hacer bajo techo en Bahamas
Cuando el cielo de Nassau se cierra
Casi nadie viaja a Bahamas pensando en paraguas, pero pasa. Los chubascos tropicales suelen ser cortos y descargan fuerte, y entre diciembre y febrero entra algún frente frío que deja el ambiente fresco, con viento y mar picado. No es para abrigarse como en Madrid, pero con 15 o 18 grados de noche y el cielo gris la playa pierde todo el sentido. La buena noticia es que el centro y sus alrededores dan para un día entero bajo techo sin aburrirse.
Cinco sitios para esconderse de la lluvia
Pirates of Nassau Museum
Está en el centro, cerca de King Street y George Street, y es más divertido de lo que parece desde fuera. Recrea un barco pirata y calles de la época de Barbanegra y compañía. Es pequeño, se ve en una hora larga y cuadra bien cuando acaba de empezar a diluviar.
National Art Gallery of The Bahamas
Ocupa una casa colonial, la Villa Doyle, en West Hill Street. Merece la pena porque enseña cómo ven el país los propios bahameños: pintura, escultura y fotografía de artistas locales, lejos del souvenir de crucero. Suele estar tranquila.
Graycliff y su fábrica de chocolate
El hotel Graycliff, también en West Hill Street, tiene un taller donde se hace chocolate y otro donde se lían puros a mano. Puedes quedarte mirando un rato y llevarte algo a casa. Con lluvia es un plan perfecto, huele de maravilla y nadie te mete prisa.
Pompey Museum
Está en Bay Street, en el antiguo Vendue House, donde se subastaron personas esclavizadas. Es pequeño y sobrio, pero imprescindible para entender de dónde viene la cultura bahameña, el Junkanoo incluido. Veinte minutos bien aprovechados cambian la visita al resto de la ciudad.
El acuario de Atlantis
En Paradise Island, Atlantis es un resort enorme y bastante artificial, pero sus acuarios y la zona llamada The Dig, un laberinto de pasillos con peces, rayas y tiburones, se visitan sin mojarte. No es barato ni íntimo. Aun así, con niños o con un día entero de agua, funciona.
Qué hacer cuando no es día de playa
El Straw Market de Bay Street es un mercado cubierto de cestas, sombreros y bolsos de paja. Se regatea con buen humor y conviene comparar antes de comprar, porque media docena de puestos venden lo mismo. Mira bien la etiqueta: buena parte de lo que hay viene de fuera.
Otra opción es una cata de ron. La destilería John Watling's, en una antigua casa de época colonial, hace visitas con degustación y es de lo más agradable para una tarde de lluvia. Si lo tuyo es el casino, el de Atlantis y los de Cable Beach te dan unas horas de entretenimiento seco y con aire acondicionado, sin más pretensión.
Comer rico sin salir empapado
El plato que hay que probar es la conch salad: caracola cruda cortada al momento con cebolla, pimiento, tomate y lima. En Arawak Cay, el famoso Fish Fry, hay casetas con mesas cubiertas para refugiarse. También pide cracked conch (la caracola rebozada y frita), acompañada de peas 'n' rice, y para beber un sky juice, mezcla de ginebra con agua de coco y leche condensada, o una cerveza Kalik.
En Potter's Cay, bajo el puente que va a Paradise Island, los pescadores venden el género y hay puestos donde te preparan la ensalada de conch delante. Es más crudo y menos turístico que el Fish Fry. De postre, si lo ves, prueba el guava duff, un bizcocho enrollado con guayaba y salsa dulce.
Dónde dormir según cuánto quieras gastar
- Centro (Downtown): lo más práctico si tu plan B son museos y mercados, porque casi todo se hace a pie. Hay guesthouses y hoteles sencillos, y es lo más ajustado de precio.
- Cable Beach: hoteles de gama media y alta, casinos y restaurantes a mano. Si el día mejora, tienes playa al lado. Queda a un trayecto corto en taxi o autobús local.
- Paradise Island: el lujo de Atlantis y poco más. Es cómodo si quieres resort con todo dentro, pero caro y poco bahameño.
Del aeropuerto al centro sin complicaciones
El aeropuerto internacional Lynden Pindling está a unos veinte minutos en coche de Cable Beach y algo más del centro. Lo normal es coger un taxi oficial en la salida, con tarifas fijas por zona; confirma el importe antes de subir. Hay también autobuses locales, los llamados jitneys, pero con maletas y lluvia no los recomiendo en el primer día.
Un consejo que solo da quien ya ha ido
Mira cuántos cruceros hay atracados antes de elegir tu plan bajo techo. Si hay cuatro o cinco, los museos del centro y el Straw Market se llenan justo cuando llueve, porque todos los pasajeros buscan lo mismo. Ve temprano, o a última hora de la tarde, cuando los barcos zarpan. Con tanta mañana nublada, ve primero a Graycliff o a la galería, que son mucho más tranquilos. Y lleva una chaqueta fina: los locales tienen el aire acondicionado muy fuerte y, con ropa mojada, se nota.
Foto: Quintin Soloviev · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons