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- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Frontier Airlines te lleva de Phoenix a San Martín por 425 euros en ida y vuelta. Es un chollo con casi dos cifras de ahorro respecto al precio habitual de estos viajes.
Las fechas confirmadas son el 12 de enero de 2027 para la salida y el 21 de enero para el regreso. Son casi 10 días en el Caribe sin gastar una fortuna. Recuerda que el precio puede variar, así que te recomendamos que lo compruebes en el buscador antes de decidirte.
San Martín es un paraíso con playas de arena blanca, aguas turquesas y un ambiente relajado que enamora. Come en los chiringuitos locales, prueba el pescado fresco del día y sumérgete en las calas más bonitas de la isla.
No esperes mucho: estos precios bajan y suben constantemente. Mira las fechas en el buscador y cierra la reserva cuanto antes si te encaja.
San Martín con niños: playas, aviones y qué ver en la isla
Una isla, dos países y niños que no se aburren
San Martín es pequeña, y eso con críos se agradece. En media hora de coche pasas del lado holandés al francés sin notar frontera, solo un cartel y un cambio en las panaderías. Hay playas de sobra, comida que les gusta y un par de planes que se les quedan grabados mucho tiempo.
Qué ver con niños: seis sitios que funcionan
Maho Beach, para ver los aviones casi encima
Los aviones aterrizan tan bajos sobre la playa que los niños se quedan con la boca abierta. Es un espectáculo, pero con normas: no dejes que se acerquen a la valla del final de la pista, porque el chorro de los motores en el despegue de aviones grandes mueve a una persona sin esfuerzo. Mejor mirar desde la arena, a una distancia sensata.
El paseo marítimo de Philipsburg
La capital holandesa se extiende a lo largo de Great Bay, con una playa larga y un paseo llano, bueno para carritos y piernas cortas. Front Street, la calle paralela, es más de tiendas, así que con niños yo la recorro rápido y me quedo en la arena.
La Butterfly Farm, en el lado francés
Es un recinto cubierto con mariposas sueltas que se les posan en la ropa. Se visita en un rato, con guía, y a los pequeños les gusta más de lo que esperas. Va bien para una mañana de calor fuerte.
Île Pinel, la isla de enfrente
Un barco corto desde la zona de Cul de Sac te deja en una islita con chiringuitos y aguas tranquilas, perfectas para snorkel de principiante. No hay coches ni nada que vigilar salvo el sol.
Loterie Farm, a los pies del Pic Paradis
Una finca en la ladera de la montaña más alta de la isla, con zona de bosque, piscina y tirolinas. Ofrece circuitos para distintas edades, y la sombra de los árboles es un descanso después de tanta playa.
Marigot y su mercado junto al agua
La capital francesa tiene un mercado frente al puerto, con más ambiente los miércoles y sábados. Desde ahí se sube en pocos minutos al Fort Louis, con vistas a la bahía. Es poco esfuerzo y los niños se creen exploradores.
Qué hacer cuando ya has hecho lo básico
Orient Bay, en el lado francés, tiene un agua mansa y mucha oferta de actividades: kayak, paddle surf, paseos en banana. Desde allí salen también excursiones en barco a Tintamarre, una isla deshabitada con tortugas, aunque con menores de cinco años puede resultar largo. Si prefieres no moverte, alquila tumbonas en cualquier chiringuito de playa y deja que los peques construyan castillos hasta la hora de comer.
Dónde comer y qué pedir
En Grand Case, en la costa francesa, están los lolos, puestos de barbacoa con mesas corridas. Las costillas y el pollo a la parrilla gustan a casi todos los niños, con arroz y ensalada de acompañamiento. Los johnny cakes, una especie de pan frito, son un buen aperitivo, y los accras de bacalao triunfan entre los que no son muy de pescado.
Para desayunar, las panaderías del lado francés tienen croissants y pan decente, que ayudan a empezar el día sin discusiones. Si el presupuesto aprieta, supermercados y comida para llevar solucionan más de una comida en la playa.
En qué zona dormir según el bolsillo
- Presupuesto ajustado: apartamentos o pequeñas pensiones en Philipsburg o alrededor de Simpson Bay. Si tiene cocina, mejor, porque te ahorra más de un restaurante.
- Presupuesto medio: Simpson Bay, con laguna, restaurantes a pie y el aeropuerto a pocos minutos. Se puede salir sin coche y la zona es cómoda para ir con niños.
- Más desahogado: Orient Bay, con hoteles y complejos frente a una de las playas más largas de la isla, o Grand Case, más tranquila y con muy buena cocina.
Del aeropuerto al alojamiento
El aeropuerto internacional Princess Juliana está en el lado holandés, pegado a Maho y Simpson Bay. Si te alojas por esa zona, llegas en pocos minutos. Los taxis salen de una parada oficial con tarifas fijas según destino, así que pregunta el precio antes de subir. Alquilar coche compensa si quieres moverte entre ambos lados de la isla, porque el transporte público (minibuses) llega a lo principal, pero con niños y bultos se vuelve incómodo.
Lo que solo sabe quien ya ha ido
En Maho, el bar de la playa cuelga una pizarra con los aterrizajes del día. Revísala antes de ir: así sabes cuándo llegan los aviones grandes y no pasas una tarde entera esperando bajo el sol. Y lleva siempre dólares y euros sueltos, porque en el lado holandés se acepta el dólar y en el francés manda el euro, y a los chiringuitos pequeños no les hace gracia cambiar billetes grandes.
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