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- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Gratis: un bolso de 40×30×20 cm bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×20 cm) cuesta 10-59 €. Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Si te apetece una escapada con encanto a centroeuropa sin gastar mucho, este chollo es para ti. Vueling vuela directo desde Barcelona a Praga por 55 € ida y vuelta, unas cuatro veces menos de lo que cuesta el billete de siempre (unos 80 €). Es un ahorro del 31 %.
Las fechas que hemos encontrado son del 18 al 22 de enero de 2027: salida el lunes 18 y regreso el viernes 22, con cuatro noches para disfrutar la ciudad. Enero es temporada baja, así que tendrás menos colas y un ambiente más tranquilo, eso sí, con frío, así que prepara ropa de abrigo.
Eso sí, los precios de vuelos cambian constantemente y las mejores tarifas vuelan rápido. Te recomendamos revisar las fechas y reservar cuanto antes. El precio puede variar, así que compruébalo al pulsar el botón antes de decidir.
Una vez allí, no te pierdas el Castillo de Praga y su barrio alrededor, cruzar el Puente de Carlos al atardecer y perderte por las calles empedradas de la Ciudad Vieja. Si tienes tiempo, acércate también al barrio de Malá Strana y disfruta de una buena cerveza checa en alguna de sus tabernas.
Qué ver en Praga con niños: funicular, marionetas y un zoo
Una ciudad de cuento, pero con adoquines
Praga funciona bien con niños porque parece sacada de un libro ilustrado: torres, puentes, relojes con muñecos. El problema son los adoquines y las cuestas, que con un carrito se notan mucho. Mi consejo es no intentar el itinerario clásico de un tirón. Un par de planes grandes al día y mucho parque en medio.
Seis sitios donde los críos aguantan de verdad
La colina de Petřín
Es el mejor plan infantil de la ciudad. Se sube en funicular, que ya es una atracción para ellos. Arriba hay una torre que recuerda a una Eiffel pequeña, con casi 300 escalones, y justo al lado el laberinto de espejos, que gusta a todas las edades. Hay mucho césped para soltarlos después.
Los jardines de Wallenstein
En Malá Strana, junto al Senado. Son gratuitos y tienen un estanque con peces y pavos reales paseando sueltos. También hay una pared de falsas estalactitas en la que los niños se quedan mirando caras raras durante un buen rato.
El Museo de los Juguetes
Está dentro del recinto del castillo. Hay muñecas, trenes y coches antiguos, y los padres acaban más entretenidos que los hijos. Va bien para una hora de resguardo si llueve mientras visitas el castillo.
El zoo de Praga
Está en el barrio de Troja, al norte, y tiene fama de ser de los mejores de Europa. Es grande y con mucha pendiente, así que lleva calzado cómodo y reserva medio día. Se llega en autobús desde el metro Nádraží Holešovice. Hay telesilla para ahorrarse una parte de las cuestas.
El Museo Técnico Nacional
En Letná, y mucho menos conocido de lo que merece. Tiene una sala con aviones y coches antiguos y una mina recreada bajo tierra. Con niños de más de seis años es un acierto.
El teatro de marionetas
Las marionetas son una tradición checa de verdad, no una atracción de souvenir. El Teatro Nacional de Marionetas monta funciones en el centro, y Spejbl y Hurvínek, la pareja clásica de títeres del país, tienen su propio teatro. Mira la cartelera, porque algunas funciones no se entienden sin checo y otras sí.
Qué hacer cuando ya han visto bastante piedra
Alquilar una barca de remos o pedales en el Moldava, en la zona de la isla Slovanský ostrov, cambia el ritmo del día. El reloj astronómico se ve en dos minutos, así que no le dediques más. Por la zona de Kampa, el canal de Čertovka con su rueda de molino da para un paseo corto y tranquilo. Y si tienen edad para reírse, en la torre de televisión de Žižkov hay unos bebés gigantes de metal trepando por las paredes. Sirven para sacar una foto y poco más.
Comer en familia sin dramas
La cocina checa es contundente y a los niños suele caerles bien. El smažený sýr (queso rebozado y frito con patatas) es el seguro de vida. Los bramboráky son tortitas de patata, y las palačinky son crepes, ideales de postre. Los adultos pueden ir a por el svíčková, carne con salsa cremosa y rodajas de knedlíky. Las cervecerías de la cadena Lokál suelen aceptar bien a familias y sirven rápido, algo clave cuando alguien tiene hambre ya. De bebida, prueba la Kofola, un refresco local parecido a la cola. El trdelník de las calles turísticas no es tan checo como lo venden, aunque con relleno de helado les parece una fiesta.
Dónde dormir según presupuesto
- Presupuesto ajustado: Holešovice y Žižkov. Menos turismo, buena conexión de metro y tranvía, y Holešovice te deja cerca de Letná y del zoo.
- Término medio: Vinohrady. Es residencial, con parques como Riegrovy sady y apartamentos amplios, que con niños se agradecen.
- Para no depender del transporte: Nové Město, con hoteles prácticos y todo a pie hasta la ciudad vieja. Malá Strana es precioso pero tiene cuestas y mucho turismo.
Del aeropuerto al centro
La opción barata es el autobús 119 hasta la estación de metro Nádraží Veleslavín, línea A, y desde allí al centro. También existe el Airport Express, que va hasta la estación central, Hlavní nádraží. Con maletas, carrito y niños cansados, el taxi por aplicación o el traslado reservado compensa, porque el trayecto es corto.
Lo que nadie te cuenta hasta que lo ves
Las escaleras mecánicas del metro son larguísimas y bajan muy rápido, y con un carrito es fácil dudar al subirte. Mejor ir con el niño de la mano y plegar el carrito si puedes. Otra cosa que ayuda: sube a Petřín en funicular y baja andando por los jardines hacia Malá Strana. Así evitas la cuesta, y los niños llegan abajo con ganas de helado. Los billetes de transporte se validan antes de subir, y los revisores no perdonan aunque seas turista.
Foto: A.Savin · FAL · Wikimedia Commons


