Guía de viaje · Chequia

Qué ver en Praga en 3 días: guía práctica, comida y precios

Por qué ir a Praga

Praga es de esas ciudades que se entienden andando. Se libró de los bombardeos más duros de la Segunda Guerra Mundial y eso se nota: góticas, barrocas y art nouveau, las fachadas siguen casi todas en pie. Además, cerveza y comida contundente siguen siendo baratas comparadas con Europa occidental, aunque ya no tanto como hace quince años.

El problema es el turismo. Entre las diez y las cinco, el centro histórico se llena de grupos y de gente con palos de selfi. La solución es madrugar, alejarse un par de calles de las rutas obvias y dejar el Puente de Carlos para primera hora o para la noche.

Qué ver en Praga

  • Puente de Carlos. Imprescindible, pero ve a las siete de la mañana. A mediodía es una cola humana con músicos y vendedores. Con la niebla del Moldava es otra cosa.
  • Plaza de la Ciudad Vieja y el Orloj. El reloj astronómico da la hora en punto y la gente se agolpa para ver un desfile de figuritas que dura apenas un minuto. Mejor mirar la plaza entera, con la iglesia de Týn al fondo, y subir a la torre del Ayuntamiento para la vista.
  • Castillo de Praga. Más que un castillo, es un complejo con la catedral de San Vito, el Palacio Real y el Callejón de Oro. Llega cuando abren para evitar las colas del control de seguridad. La entrada a la catedral y a los patios es más barata que el circuito completo.
  • Malá Strana. El barrio bajo el castillo, con calles empedradas, jardines barrocos y la iglesia de San Nicolás. Perderse aquí sin mapa sale bien.
  • Josefov, el barrio judío. Pequeño y denso. Sinagogas, el cementerio antiguo con lápidas apiladas y la Sinagoga Vieja-Nueva. El billete combinado es caro, así que decide cuáles te interesan de verdad.
  • Colina de Petřín. Un parque con subida en funicular, o a pie si tienes ganas, y una torre mirador que recuerda a la Eiffel en pequeño. Sirve para ver la ciudad con calma y sin multitudes.
  • Vyšehrad. Fortaleza sobre el río, al sur del centro. Poca gente, buenas vistas y un cementerio donde descansan Dvořák y Smetana. Ideal para un atardecer tranquilo.
  • Biblioteca del Monasterio de Strahov. Dos salas barrocas llenas de libros antiguos, que se ven desde la puerta. Cerca está la cervecería del propio monasterio.
  • Casa Danzante. El edificio de Gehry junto al río, en Nové Město. Se ve en cinco minutos, pero queda de camino hacia el paseo por la orilla.
  • Parque de Letná. Una terraza de cerveza con vistas a los puentes. El sitio donde los locales se sientan con una jarra al final de la tarde.

Qué hacer

Una buena idea es hacer el castillo por la mañana y bajar andando por las escaleras hasta Malá Strana. Por la tarde, el barrio judío y la Ciudad Vieja. Por la noche, un paseo por el puente con menos gente.

Un paseo en barco por el Moldava sirve más para descansar que para ver cosas nuevas, pero al atardecer tiene su gracia. En verano, la orilla de Náplavka, con bares en los antiguos muelles, se llena de gente joven y de música. Los sábados hay mercado de productos locales.

Si te gusta la cerveza, haz una ruta por pubs checos de verdad: cerveza de barril, sin música alta y con camareros que no sonríen mucho. Es parte del encanto.

Cuántos días y ruta sugerida

Con tres días llegas bien. Con dos, vas deprisa pero cubres lo principal. Con cuatro o cinco puedes sumar una excursión, por ejemplo Kutná Hora con su osario o Karlštejn.

  • Día 1: Ciudad Vieja, Orloj, Josefov y Puente de Carlos al caer la tarde.
  • Día 2: Castillo de Praga a primera hora, Malá Strana, isla de Kampa y subida a Petřín.
  • Día 3: Vyšehrad por la mañana, Casa Danzante, paseo por Náplavka y cerveza en Letná.

Cuándo ir

Primavera y principios de otoño son lo mejor: entre abril y junio, y septiembre y octubre, hace temperatura agradable y hay menos agobio que en pleno verano. Julio y agosto traen calor, tormentas de tarde y precios más altos.

El invierno es frío, con temperaturas que rondan o bajan de cero y algún día de nieve. A cambio, la ciudad se ve preciosa y los mercados de Navidad, sobre todo el de la plaza de la Ciudad Vieja, atraen mucha gente. Si vas en diciembre, reserva con tiempo y lleva ropa de abrigo de verdad.

Dónde dormir por barrios y presupuesto

  • Staré Město (Ciudad Vieja): lo más céntrico y lo más caro. Cómodo para ver todo andando, pero ruidoso por la noche.
  • Malá Strana: tranquilo y bonito, con cuestas. Mejor para parejas que para fiesta.
  • Nové Město: muy bien comunicado, con hoteles de precio medio y cerca de la plaza de Wenceslao.
  • Vinohrady: residencial, con parques, cafeterías y buenos restaurantes. Mi favorita para quedarse varios días, con metro directo al centro.
  • Žižkov: más barato y más local, con muchos bares. Algo irregular, pero con buena relación calidad-precio.
  • Holešovice y Karlín: zonas modernas, con galerías, cafés y precios razonables. Conexión rápida en tranvía o metro.

Hay hostales con camas económicas, pensiones sencillas y hoteles de tres estrellas a buen precio. En general, alejarse un poco del centro histórico baja bastante el coste.

Qué comer y dónde

La cocina checa es contundente y está pensada para acompañar cerveza. El svíčková es carne de ternera con salsa cremosa de verduras y albóndigas de pan (knedlíky). El guláš con knedlíky es la versión local del estofado húngaro. El vepřo knedlo zelo es cerdo asado con col y albóndigas. Y el smažený sýr es queso frito con salsa tártara, muy popular y bastante pesado.

El trdelník, ese cilindro de masa dulce que se vende por todas partes, no es una receta checa tradicional. Está bien como capricho, pero no es lo auténtico.

Para comer bien sin pagar de más, busca una hospoda o cervecería de barrio. Las cadenas como Lokál, con cerveza Pilsner Urquell de tanque, ofrecen cocina tradicional a buen precio. También puedes probar los chlebíčky, tostas abiertas que se comen de pie en delicatessen clásicas. En el centro, evita las terrazas con carta en muchos idiomas y fotos de platos.

La cerveza tiene tradición: Pilsner Urquell, Budvar y Staropramen son las marcas más conocidas. Una jarra en un pub local cuesta bastante menos que en cualquier plaza turística.

Cómo llegar desde el aeropuerto y moverse

El aeropuerto Václav Havel (PRG) está a unos 17 km del centro. La opción más barata es el autobús 119 hasta la estación de metro Nádraží Veleslavín, en la línea A, y de ahí al centro. También funciona el autobús 100 hasta Zličín, en la línea B. Hay además un autobús exprés a la estación central, Hlavní nádraží, y taxis o servicios con app, que conviene pedir con tarifa cerrada para evitar sustos.

Dentro de la ciudad, el transporte público es eficaz: tres líneas de metro (A, B y C), muchos tranvías y autobuses. El billete sirve para todos, y hay abonos de 24 y 72 horas. El tranvía 22 pasa por zonas de interés y llega cerca del castillo. El centro se hace perfectamente a pie.

La moneda es la corona checa (CZK), no el euro. Casi todo se paga con tarjeta, pero lleva algo de efectivo para sitios pequeños. Evita las casas de cambio del centro con comisiones altas.

Presupuesto orientativo por día

  • Ajustado (50-70 €): hostal, comida en pubs locales, transporte público y alguna entrada.
  • Medio (90-130 €): hotel céntrico de categoría media, comidas en restaurante y entradas a varios monumentos.
  • Cómodo (150 € o más): mejor alojamiento, cenas con más calidad y excursiones.

Son cifras de referencia y varían según temporada y tipo de viaje.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días hacen falta en Praga?

Tres días son ideales para ver lo esencial sin prisas. Con dos puedes ir justo, y con cuatro o cinco añades excursiones.

¿Se puede pagar con euros?

Algunos sitios turísticos los aceptan, pero con mal cambio. Lo mejor es pagar con tarjeta en coronas o sacar algo de efectivo en cajeros de banco.

¿Es una ciudad segura?

En general sí. El riesgo principal son los carteristas en el tranvía 22, el puente y la Ciudad Vieja. Con atención y la mochila delante, basta.

¿Cuál es la mejor época para ir?

Abril a junio y septiembre a octubre. Hace buen tiempo y hay menos gente que en verano. Si quieres ambiente navideño, diciembre.

¿Merece la pena sacar un billete combinado para el castillo?

Depende de cuánto quieras ver por dentro. Si solo te interesa la catedral y los patios, la entrada básica basta. Para el circuito completo, el combinado compensa.

Foto: A.Savin · FAL · Wikimedia Commons · Guía actualizada el 21 oct 2026

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