- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Gratis: un bolso de 40×30×20 cm bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×20 cm) cuesta 6-20 € (Priority). Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Dublín en noviembre suena a planazo con pinta de postal: calles con encanto, pubs con música en directo y ese punto de lluvia que le da carácter. Y ahora mismo tienes una oportunidad muy buena para ir sin que te cueste un ojo de la cara. Hemos encontrado un vuelo de ida y vuelta desde Gran Canaria (LPA) a Dublín (DUB) con Ryanair, sin escalas, por 60 €.
Las fechas que hemos localizado son la ida el 24 de noviembre de 2026 y la vuelta el 1 de diciembre de 2026. El precio habitual de esta ruta en esas fechas ronda los 140 €, así que el ahorro es de alrededor del 57 %. Eso sí, los precios de vuelos cambian constantemente: esta tarifa puede variar en cualquier momento, así que te recomendamos no dudar demasiado.
Si te interesa, lo mejor es comprobar la disponibilidad y el precio final al pulsar el botón de abajo, ya que es ahí donde se confirma la oferta actual. Cuando la tarifa es tan competitiva, suele moverse rápido.
Una vez allí, te da tiempo a mucho en una semana. Puedes pasearte por Temple Bar, que es la zona más animada aunque conviene visitarla también de día. Si te gusta la historia, la Biblioteca del Trinity College y su célebre Libro de Kells merecen una tarde tranquila. Y si buscas un plan diferente, una escapada en tren o autobús a la costa de Howth o a los paisajes de Glendalough te dará otra cara de Irlanda.
Dónde comer en Dublín como un local: pubs, mercados y chowder
Dublín se come mejor de lo que dice su fama
Hay un tópico antiguo que dice que en Irlanda se come regular. Puede que fuera cierto hace treinta años. Hoy el pescado es buenísimo, el pan de soda casero es una adicción y hay mercados y cafeterías donde se come bien sin dejarse el sueldo. Eso sí, hay que saber dónde sentarse, porque la zona turística tiene trampas.
Seis paradas para comer y beber con cabeza
George's Street Arcade
Es una galería victoriana cubierta, de ladrillo, con puestos de ropa vieja, discos y algo de comida. Entro a media mañana, cuando todavía no hay cola, a tomar un café y mirar. No es un mercado gastronómico enorme, pero tiene ese ambiente de barrio que se agradece después de Grafton Street.
Temple Bar Food Market
Los sábados se monta en Meeting House Square un mercadillo de producto local: quesos irlandeses, ostras, pan, dulces. Aquí sí funciona el truco de ir de puesto en puesto y no sentarse a comer en ninguna terraza de la zona, que es la parte cara y floja de Temple Bar.
Mulligan's, por una pinta bien tirada
Está en Poolbeg Street, fuera de la ruta más turística, y tiene fama entre los dublineses por su Guinness. Pide una pinta, espera a que asiente la espuma y no tengas prisa. Es un pub oscuro, con madera y poca decoración, justo lo que uno busca.
The Brazen Head
Se presenta como el pub más antiguo de la ciudad y entra siempre en las guías. Aun así, me parece buena idea ir a comer pronto, con luz, y probar un estofado irlandés. De noche hay mucho más ruido y menos mesa libre.
Leo Burdock para el fish and chips
Cerca de Christ Church, en Werburgh Street, es uno de esos sitios de pescado frito de toda la vida. Se pide para llevar, con sal y vinagre, y se come en un banco. No hace falta más ceremonia.
Howth, por el marisco
Es un pueblo pesquero al norte de la ciudad, al que se llega en el tren DART. Si te apetece pescado fresco, un paseo por el puerto y una sopa de marisco mirando los barcos, merece la media jornada. Un domingo soleado puede llenarse, así que yo madrugaría un poco.
Qué pedir y qué evitar
- Full Irish breakfast: huevos, beicon, salchicha, tomate y black pudding (morcilla). Contundente. Mejor tomarlo como desayuno tardío y saltarse la comida.
- Seafood chowder: sopa cremosa de pescado y marisco, casi siempre con pan de soda al lado. Pídela en un pub de confianza o cerca del mar.
- Coddle: guiso dublinés de salchichas, beicon y patata. No es bonito, pero es muy de aquí.
- Boxty: tortita de patata, a veces rellena. Una cena distinta para quien se canse del fish and chips.
- Ostras con Guinness: maridaje clásico y, sorprendentemente, funciona.
Evitaría los menús con foto y cartel de «Irish stew» en la puerta de Temple Bar. Si ves a más turistas que camareros, camina dos calles más.
Whiskey y cerveza, más allá de la Guinness
El Guinness Storehouse es turístico, sí, pero la terraza acristalada de arriba tiene buenas vistas de la ciudad y la pinta viene incluida en la entrada. Si prefieres algo con menos gente, la destilería Teeling, en el barrio de The Liberties, hace visitas más pequeñas. Y si buscas cerveza artesana, el brewpub Porterhouse, en Parliament Street, ofrece varias elaboradas allí mismo.
Dónde dormir según lo que quieras gastar
Presupuesto ajustado: los hostels del entorno de Abbey Street y Temple Bar son prácticos para moverse a pie, aunque de viernes a domingo hay ruido hasta tarde. Si duermes mal, mira calles un poco más al norte del río.
Presupuesto medio: Smithfield y Stoneybatter tienen ambiente de barrio, cafeterías y pubs sin turistas, y el centro queda a un paseo. Es donde me quedaría para comer bien y volver andando.
Para darse un capricho: la zona de Merrion Square y las calles georgianas cercanas son tranquilas, con casas de ladrillo y buenos hoteles, y tienes restaurantes de nivel a mano.
Del aeropuerto a la ciudad sin complicarte
Dublín no tiene metro al aeropuerto. Lo más fácil es el autobús: las líneas urbanas de Dublin Bus, el Airlink y servicios privados como Aircoach llegan al centro en unos 30-45 minutos, según el tráfico. El taxi es cómodo si vais varios, pero con atascos se encarece. Una tarjeta Leap te viene bien si vas a usar bus, tranvía y DART varios días.
Lo que solo sabes después de ir
En los pubs, pides y pagas en la barra: no hay camarero que te atienda en la mesa. Si vais en grupo, se paga por rondas, y no entrar en la ronda queda feo. Además, la cocina de muchos pubs cierra pronto, así que si quieres cenar allí, hazlo a primera hora de la noche. En restaurantes, mira los menús early bird de media tarde, que suelen salir mucho mejor de precio, y reserva si vas en fin de semana.
Foto: Diliff · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons


