- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Este chollo nos lleva desde Palma de Mallorca hasta Salzburgo, la ciudad austriaca de Mozart y de los paisajes de postal, con vuelo directo de Eurowings. El precio ida y vuelta está en 108 €, frente a un precio normal de unos 220 €, así que el ahorro ronda el 51 %.
Las fechas que hemos encontrado son de ida el 23 de diciembre de 2026 y de vuelta el 1 de enero de 2027, justo para pasar la Navidad y entrar en el nuevo año. Son días muy demandados, así que si te interesa, no lo dejes para más tarde: los precios cambian con rapidez y las plazas de estas fechas vuelan.
Una vez en Salzburgo, merece la pena pasear por el casco histórico, subir a la fortaleza de Hohensalzburg para ver la ciudad desde arriba y visitar la casa natal de Mozart. Si el tiempo lo permite, una excursión de un día a Hallstatt, a orillas de su lago, es una de esas escapadas que te quedan para siempre.
Por supuesto, el precio puede variar en cualquier momento. Lo mejor es que compruebes las fechas y el precio actualizado al pulsar el botón de reserva, que es donde se confirma la oferta final.
Salzburgo para fotógrafos: miradores y mejor luz del día
La luz manda en Salzburgo
Salzburgo es pequeña y está encajonada entre montes y un río, así que la luz cambia mucho según la hora. Eso, para quien lleva cámara, es una ventaja: con dos mañanas y una tarde bien planificadas sales con mejores fotos que con cinco días a ciegas. La norma general es sencilla. Por la mañana ilumina la orilla izquierda del Salzach, la de la Altstadt. Al caer la tarde, la luz entra desde el oeste y se ve mejor desde las alturas.
Siete sitios donde merece la pena parar a encuadrar
Kapuzinerberg, a primera hora
Es el monte de la orilla derecha y el que menos turistas tiene. Subiendo por los senderos desde la zona de Linzergasse hay claros entre los árboles desde los que se ve la Altstadt con la fortaleza al fondo. Con sol de mañana los tejados verdes de las iglesias y las fachadas quedan con un tono cálido que a mediodía se pierde.
Mönchsberg, para el atardecer
Al otro lado de la Altstadt, la cresta del Mönchsberg ofrece las vistas más abiertas de la ciudad. Se sube en el ascensor de Gstättengasse y a pocos pasos hay terrazas y miradores sobre los tejados. Con la luz de la tarde se ve la ciudad entera, el río y las montañas detrás. Lleva un teleobjetivo moderado si tienes: sirve para aislar cúpulas y torres.
Makartsteg y el paseo del Salzach
Este puente peatonal, siempre con candados de enamorados en las rejas, es el sitio para fotografiar el frente de la Altstadt reflejado en el río. Hazlo por la mañana, cuando el sol da de lleno en las fachadas. Si bajas hasta la orilla, el encuadre con la fortaleza arriba queda más limpio.
Jardín Mirabell y la fortaleza detrás
Es la foto de postal: parterres geométricos, la fuente con el Pegaso y Hohensalzburg en lo alto. Ve temprano, porque a media mañana hay grupos en cada esquina. Y si ha llovido, mejor aún: los charcos del camino sirven de reflejo.
Kapitelplatz y su esfera dorada
Una plaza tranquila, a un paso de la catedral, con una gran esfera dorada y una figura humana encima. El contraste entre la escultura moderna y la fachada barroca da fotos más originales que las de la Getreidegasse. Funciona bien con cielo cubierto.
Terrazas de la fortaleza Hohensalzburg
Se llega andando o en el funicular. Dentro hay patios y murallas desde los que se ve la ciudad en una dirección y los Alpes en la otra. Es el mejor sitio para un gran angular que pille tejados, río y montaña a la vez. A mediodía el sol cae vertical y aplana todo, así que mejor a primera hora o hacia el final del día.
Untersberg, si el día está limpio
Un teleférico sube a esta montaña a las afueras, con una panorámica enorme del valle de Salzburgo y de los Alpes. Solo compensa si el cielo está despejado, así que mira la previsión y decide esa misma mañana.
Qué hacer entre foto y foto
Camina la Getreidegasse antes de las nueve: los rótulos de hierro forjado de los comercios se ven bien sin gente delante. Luego cruza a los patios y pasajes que salen de la calle, donde cambian la escala y la luz. Si te sobra un rato, sube a la zona de Nonnberg, el convento bajo la fortaleza, y baja por sus callejones en cuesta.
Si ves que el día se pone gris, no te agobies. Salzburgo es una ciudad lluviosa y, en mi opinión, sus mejores momentos llegan justo cuando abre el cielo tras una tormenta: el empedrado brilla y los cielos tienen dramatismo.
Comer y beber sin salirte del plan
Para recargar, el Augustiner Bräustübl, en Mülln, es una cervecería enorme con cerveza servida de barril de madera. Puedes llevarte bocadillos de casa o comprar algo en los puestos del interior. Si prefieres algo rápido, busca una Bosna, el bocadillo local de salchicha asada con cebolla y mostaza, en un puesto del centro. El postre típico es el Salzburger Nockerl, un soufflé dulce que se pide para compartir. Y si buscas un café con historia, el Café Tomaselli, en la Alter Markt, es un clásico de la ciudad.
Dónde dormir según el bolsillo
- Más cómodo: la Altstadt. Despertarte a cinco minutos de todo te permite salir con la primera luz, pero se paga.
- Intermedio: la orilla derecha, en torno a Linzergasse y a los pies del Kapuzinerberg. Tienes el monte a mano y llegas a pie a la ciudad vieja.
- Ajustado: las zonas cercanas a la estación central, como Schallmoos. Está bien comunicada y los autobuses te dejan en el centro en pocos minutos.
Del aeropuerto al centro
El aeropuerto está a pocos kilómetros del centro. Lo más práctico es el trolebús de la línea 2, que te deja en la estación central y sigue hacia el centro histórico en unos veinte o treinta minutos. El taxi es más rápido, pero no compensa por una distancia tan corta.
Un consejo de quien ha ido con la cámara
No planees las fotos para un solo día. Salzburgo tiene una meteorología muy cambiante, y lo sensato es dejar las dos mejores vistas, Mönchsberg y Kapuzinerberg, para jornadas distintas. Si la primera mañana amanece con nubes bajas, pospón la subida y dedica el tiempo a patios y calles. Y si al atardecer ves un claro en el cielo, sube al Mönchsberg sin pensarlo.
Foto: Max Dawncat · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons


