- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Gratis: un bolso de 40×30×20 cm y hasta 10 kg bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×23 cm) cuesta 10-35 € (Priority). Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Este chollo te lleva a Roma desde Santiago de Compostela por 73 € ida y vuelta, con vuelo directo y con Wizz Air Malta como aerolínea. El precio habitual de esta ruta anda por los 120 €, así que el ahorro ronda el 39 %.
Las fechas que hemos encontrado son la ida el 15 de enero de 2027 y la vuelta el 22 de enero de 2027, es decir, una semana completa en la Ciudad Eterna. Son fechas de temporada baja, perfectas si buscas tranquilidad para recorrer la ciudad.
Ojo, que los precios de vuelos cambian constantemente y este puede variar en cualquier momento. Lo que vemos hoy no está garantizado mañana, así que si te interesa, no te lo pienses demasiado. Confirma el precio actualizado al pulsar el botón de reserva.
Con una semana en Roma te da tiempo a mucho: pasea por el Coliseo y el Foro Romano, lanza una moneda en la Fontana di Trevi y entra al Panteón. Después, pierdete por Trastevere para cenar en una trattoria con calma.
Y para terminar, si te gusta la historia y el arte, reserva una mañana para los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina. Entradas con antelación y no te arrepentirás.
Roma cuando llueve: plan B con museos, iglesias y trattorias
Roma con paraguas: no es el plan que imaginabas, pero funciona
Entre noviembre y febrero Roma se pone gris, húmeda y bastante más fría de lo que sugieren las postales. Los adoquines resbalan, las colas al aire libre se hacen largas y el paraguas se rompe con la primera ráfaga. La ventaja es que la ciudad tiene tanto interior que un día de lluvia puede acabar siendo el mejor del viaje.
Siete sitios con techo que merecen la mojadura del trayecto
El Panteón, con el agujero abierto
Con lluvia el Panteón es otro edificio. El óculo del techo deja caer el agua en una columna que se queda en el suelo de mármol, y hay desagües discretos para absorberla. Hoy se paga entrada, pero compensa. Si llueve de verdad, entra a primera hora o poco antes del cierre.
San Clemente, tres Romas apiladas
Cerca del Coliseo, pero casi nadie la pisa. Arriba hay una basílica medieval, debajo otra más antigua y, más abajo todavía, edificios romanos y un templo de Mitra. En el nivel inferior se oye correr agua bajo tus pies. Hace frío, así que lleva una capa de más.
San Luigi dei Francesi y su máquina de monedas
Es una iglesia gratuita con tres Caravaggio en la capilla Contarelli. La luz se apaga sola y hay que echar una moneda para encenderla otra vez. Siempre hay alguien con monedas, pero conviene llevar las tuyas. Está a dos pasos de Piazza Navona, así que es un buen primer paso del día.
Palazzo Massimo, el museo que casi nadie recuerda
Frente a la estación Termini, forma parte del Museo Nacional Romano. Guarda esculturas griegas y romanas, mosaicos y los frescos de jardín de la villa de Livia, que te hacen olvidar que fuera llueve. Suele haber poca gente, que es justo lo que se busca en un día malo.
Museos Capitolinos y Centrale Montemartini
Los Capitolinos están sobre el Foro, con la estatua ecuestre de Marco Aurelio resguardada en una sala acristalada y la Loba capitolina. Si te sobra tiempo, la Centrale Montemartini, en el barrio de Ostiense, es una antigua central eléctrica llena de esculturas clásicas entre calderas y motores. Es rara y muy buena.
Galería Borghese
Aquí se entra con reserva y por franjas horarias, así que ni te mojas en la cola ni te agobias entre la gente. Bernini y Caravaggio en una villa pequeña que se recorre a gusto. Reserva con antelación, porque en temporada baja también se llena.
Museos Vaticanos, solo si vas con entrada comprada
La Capilla Sixtina un día de lluvia se llena, y es normal. Si decides ir, compra la entrada online y llega con margen. Sin reserva, la cola exterior en invierno es un castigo. Consulta los días de cierre antes de organizar el resto.
Qué hacer cuando el cielo no da tregua
Una galería comercial como la Galleria Alberto Sordi, en la Via del Corso, sirve para estirar las piernas bajo cristal sin gastar. Los cafés históricos funcionan como refugio: pide un espresso de pie en la barra, que es lo que hacen los romanos y sale más barato que sentado. El Sant'Eustachio y el Tazza d'Oro están cerca del Panteón y se enlazan bien con la visita.
Un truco: alterna interiores grandes con iglesias pequeñas. Entre un museo y otro, las iglesias del centro (Santa Maria sopra Minerva, Sant'Agostino, Santa Maria del Popolo) son gratis y están siempre a mano. Eso sí, cuentan con poca calefacción.
Comer caliente: qué pedir cuando hace malo
Es temporada de platos de cuchara y pasta contundente. La carbonara, la cacio e pepe y la amatriciana funcionan mejor que nunca. Si quieres algo más de guiso, busca coda alla vaccinara, un rabo de buey estofado muy romano. Al final del invierno llegan las alcachofas: las carciofi alla giudía se comen en el barrio del Gueto, fritas y crujientes.
Para un almuerzo rápido, el mercado de Testaccio está cubierto y es de los de verdad, con puestos de barrio. Allí o por la zona prueba un trapizzino, triángulo de masa de pizza relleno de guiso, que se inventó en Testaccio. Los supplì, croquetas de arroz con mozzarella, los venden en muchas freidurías y te los comes caliente en un portal. De postre, un maritozzo con nata, y no pienses en la cintura.
Dónde dormir según lo que quieras gastar
- Presupuesto ajustado: Esquilino y alrededores de Termini. No es el barrio más bonito, pero tienes metro, trenes y autobuses, y llegas a Palazzo Massimo andando.
- Término medio: Monti. Está cerca del Coliseo y de los Foros, con calles tranquilas y buenos bares para resguardarse.
- Si puedes gastar más: Prati, junto al Vaticano, o el centro histórico cerca del Panteón, para hacerlo todo a pie con poca exposición a la lluvia.
Del aeropuerto de Fiumicino al centro sin complicaciones
El tren Leonardo Express lleva directo a Termini en unos treinta minutos, con tarifa fija y sin paradas. Más barato es el tren regional, que para en Trastevere, Ostiense y otras estaciones, útil si duermes por allí. Los autobuses a Termini existen, pero con lluvia el tráfico romano es una lotería. Si llegas al aeropuerto de Ciampino, hay autobuses hacia la ciudad.
Lo que aprendes a la tercera visita
Con lluvia, los vendedores de paraguas aparecen de la nada a cada esquina, y los paraguas se rompen enseguida. Lleva el tuyo, plegable y resistente, o una chaqueta con capucha. Y calza suela con agarre: los sampietrini, esos adoquines negros, se vuelven jabón cuando se mojan.
Otra cosa: en invierno anochece pronto y la ciudad cambia de cara. Si te quedas hasta tarde en el centro, encuentras las iglesias cerradas y las plazas casi vacías. Es un buen momento para cenar sin reserva en una trattoria del Gueto o de Testaccio.
Foto: Paolo Costa Baldi · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons


