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- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Si tienes ganas de cambiar de aires, este chollo te lleva desde Washington D.C. hasta Cartagena de Indias por 324 € ida y vuelta. La aerolínea es Avianca, con una escala en el trayecto, y el precio habitual de esta ruta ronda los 550 €, así que el ahorro es considerable.
Las fechas que hemos encontrado son la ida el 15 de noviembre de 2026 y la vuelta el 21 de noviembre de 2026. Son seis días para disfrutar de una de las ciudades más bonitas de Sudamérica, así que conviene organizarte bien el tiempo.
Ojo, los precios de vuelos cambian muy rápido y este puede subir o agotarse en cuestión de horas. Te recomendamos revisar las fechas y reservar cuanto antes. El precio final se comprueba al pulsar el botón, así que es la forma más segura de saber si sigue disponible.
Una vez allí, pasea por el Centro Histórico y su ciudad amurallada, con sus balcones llenos de flores. Después, acércate al barrio de Getsemaní para ver murales y disfrutar de su ambiente de bares y música. Y si te apetece playa, las Islas del Rosario son una escapada perfecta en barco desde la ciudad.
Comer en Cartagena de Indias: qué pedir y dónde como un local
Seis sitios para comer (y mirar comer) en Cartagena
Cartagena se come en la calle, en los mercados y en mesas de plástico más que en los restaurantes con vistas a la muralla. Los restaurantes están bien, pero la ciudad se explica mejor en estos puntos.
Mercado de Bazurto
Es el mercado de verdad, el que usa la ciudad entera. Huele a pescado, a fruta pasada y a fritanga, y hay mucho barullo. Ve por la mañana, con efectivo, sin joyas y con zapatos que puedan ensuciarse. Dentro hay puestos pequeños que sirven almuerzos de pescado frito y cazuelas. Si no te atreves solo, hay guías locales que lo recorren contigo, y se agradecen.
Plaza de la Trinidad, en Getsemaní
Al caer la tarde se llena de gente sentada en los escalones de la iglesia, con un perro caliente, una empanada o una cerveza en la mano. Hay música, chavales jugando al fútbol y puestos de comida callejera alrededor. Es la mejor forma de empezar la noche sin gastar mucho.
Plaza de los Coches y el Portal de los Dulces
Bajo los soportales, al lado de la Torre del Reloj, hay puestos de dulces tradicionales: cocadas de varios sabores, caramelos de tamarindo y otras cosas que no sabrás nombrar. Compra una bolsita para probar. Las cocadas de coco son las más típicas y las que mejor sientan con el calor.
Plaza de Santo Domingo y sus palenqueras
Las palenqueras, con el cesto de fruta en la cabeza y el vestido de colores, son uno de los iconos de la ciudad. Si les haces una foto, espera que te pidan una propina. Mejor cómprales un vaso de piña, mango o papaya ya cortada. Sale más rentable y la fruta está buena.
La Boquilla
Es un pueblo de pescadores al norte de la ciudad, junto a una zona de manglares. Se come en chiringuitos de arena: pescado frito entero, arroz con coco y patacones. El ambiente es mucho más relajado que en el centro y la brisa del mar ayuda.
La Cevichería
Está en el centro amurallado y tiene fama desde hace años. El ceviche de camarón y el de pulpo van bien con una cerveza fría. Es turístico, sí, pero se aguanta. Evita la hora punta del mediodía y entra a primera hora de la tarde.
Qué hacer para comer y beber como lo hace la gente de aquí
Empieza el día con una arepa de huevo, una arepa de maíz frita con un huevo dentro. Se compra en puestos callejeros y es contundente. También van bien las carimañolas, que son rollos de yuca rellenos de carne, y el enyucado, un dulce de yuca y coco.
Para beber, pide jugos naturales. El de lulo y el de maracuyá son los más fáciles de encontrar, y el de corozo, de una fruta muy local, merece la pena. Pide siempre «poco azúcar» o «sin azúcar», porque por defecto lo echan sin miramientos. La limonada de coco es de lo mejor que se toma con ese calor.
Si vas de noche, prueba el aguardiente, el licor de anís nacional, que es más peleón de lo que parece. Para empezar, es mejor una cerveza Club Colombia o un ron con hielo. Al caer la tarde, una chiva rumbera (un autobús abierto con música y bebida) es una forma divertida de ver la ciudad, aunque muy turística.
Dónde comer y qué pedir (con cabeza)
Para un almuerzo local, busca el corrientazo o menú del día: sopa, plato principal con arroz, ensalada y jugo. Lo encontrarás en calles fuera del casco turístico, como en Getsemaní, donde los precios son mucho más bajos que dentro de la muralla.
- Pescado frito con arroz de coco y patacones: el plato más cartagenero, mejor si el pescado es del día.
- Cazuela de mariscos: una sopa cremosa de coco con gambas, calamar y pescado. Pesa, así que mejor compartirla.
- Arroz con coco y titoté: el arroz, ligeramente dulce, es habitual como acompañamiento. El titoté es la salsa de coco que se usa en la cocina de la costa.
- Cocada y enyucado: para el postre o para llevar.
En Getsemaní hay restaurantes de cocina colombiana de la costa, como La Cocina de Pepina, donde probar los platos de siempre sin salir del barrio.
En qué barrio dormir según lo que quieras gastar
Presupuesto ajustado: Getsemaní es lo mejor. Hay hostales, casas pequeñas y todo está a pie, incluidos los sitios para cenar barato. Es ruidoso de noche, así que pide habitación interior.
Presupuesto medio: el centro amurallado tiene hoteles con encanto y buena ubicación, pero más caros. Manga es una alternativa tranquila, más residencial y con precios más bajos, aunque algo lejos de la acción.
Presupuesto alto: Bocagrande y Castillogrande ofrecen torres de hoteles con playa. Para comer bien no es lo ideal, porque la cocina local queda a un paseo en taxi.
Del aeropuerto a la ciudad
El aeropuerto Rafael Núñez está bastante cerca del centro, a unos veinte minutos en coche según el tráfico. La opción más cómoda es el taxi, que tiene tarifa por zonas y se contrata en el mostrador de la terminal. Confirma el precio antes de subir. Los autobuses urbanos existen, pero con maletas no compensan.
Lo que solo sabes si ya has ido
La cuenta de los restaurantes suele incluir una propina voluntaria, normalmente un diez por ciento. Revisa el ticket y decide si la dejas, porque es opcional. Y si algún día no te apetece pescado, pide la sopa de mondongo de un puesto de barrio. No es bonita, pero te quita el hambre durante horas.
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