- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Gratis: un bolso de 40×30×20 cm bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×20 cm) cuesta 6-20 € (Priority). Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Si te apetece una escapada exótica sin gastarte una fortuna, este chollo es para ti. Hemos encontrado vuelos de ida y vuelta de Zaragoza a Marrakech por 44 €, con Ryanair y sin escalas, y es un 56% más barato que el precio habitual de esta ruta.
Las fechas que hemos localizado son del 22 al 27 de noviembre de 2026, así que tendrás cinco noches para descubrir la ciudad roja. Son fechas muy atractivas, porque en noviembre el clima en Marrakech suele ser agradable para pasear sin el calor del verano.
Como los precios de las aerolíneas cambian constantemente, te recomendamos no dudar demasiado. Las tarifas pueden variar en cualquier momento, así que comprueba el precio final al pulsar el botón de reserva antes de que se agote.
Una vez allí, no te pierdas la plaza Jemaa el-Fnaa al atardecer, con sus puestos de comida y sus músicos. Pasea también por los Jardines Majorelle, un oasis de color azul que enamora a todo el que lo visita. Y si te animas, un día de excursión al valle de Ourika te permitirá ver las montañas del Atlas muy de cerca.
Marrakech para fotógrafos: miradores y mejor luz del día
La luz manda en Marrakech, y casi nunca está donde tú estás a las doce
Si vas con cámara, olvida el plan de turista de mediodía. A esa hora el sol cae vertical sobre la medina, los callejones se quedan en contraste duro y los muros rosados se ven planos y blanquecinos. Lo bueno llega temprano, cuando las calles huelen a pan y a carbón, y otra vez a última hora de la tarde, cuando la ciudad entera se vuelve del color de la arcilla. En invierno la luz es más suave durante más horas. En verano hay que elegir bien y descansar en un riad a mediodía.
Siete sitios donde merece sacar la cámara
Medersa Ben Yusef, primera hora
El patio con el estanque central, la madera de cedro tallada y el zellige funcionan mejor sin gente en el encuadre. Entra nada más abrir. A media mañana es imposible sacar una foto sin tres móviles al fondo. Los dormitorios de los estudiantes, con sus ventanitas interiores, dan detalles que casi nadie fotografía.
Tumbas Saadíes, antes de que lleguen los grupos
Es pequeño y se llena rápido. La Sala de las Doce Columnas, con el mármol y el estuco dorado, necesita paciencia y un objetivo angular. El jardín con las tumbas sencillas tiene mejor luz cuando el sol todavía está bajo.
Palacio El Badi, para mirar desde arriba
Son ruinas, sí, pero ruinas con carácter: grandes patios hundidos con naranjos, muros de adobe y nidos de cigüeña sobre las almenas. Se puede subir a las terrazas y desde allí ves el Mellah, antenas parabólicas incluidas, y con suerte la cordillera al fondo. Las cigüeñas dan mucho juego al atardecer.
Jardines de la Menara, para el Atlas
Un gran estanque, un pabellón sencillo y olivos por todas partes. El truco está en ir por la tarde, cuando el pabellón se refleja en el agua y, si ha llovido o es invierno, el Atlas con nieve cierra el horizonte. Es de las fotos más limpias que puedes sacar en la ciudad, y además está tranquilo.
Curtidurías de Bab Debbagh, de mañana
Las pilas de colores vistas desde las terrazas de las tiendas de cuero son un clásico por algo. Huele fuerte (te darán ramitas de menta para la nariz) y las mejores horas son las de la mañana, cuando los trabajadores están en plena faena. Sube con calma y busca un ángulo que no sea el que ya has visto mil veces.
El Mellah, para balcones y calles estrechas
El antiguo barrio judío tiene una cosa que el resto de la medina casi no tiene: balcones que dan a la calle. Para retratos de arquitectura y vida cotidiana está muy bien. El cementerio judío, con sus tumbas blancas, es un contraste visual fuerte con el ocre de alrededor.
Terrazas con vistas a la plaza y la Koutoubia
La plaza Jemaa el-Fna se ve mejor desde arriba que metido entre el humo y los vendedores. Las terrazas de los cafés que la rodean sirven para fotografiar el cambio de turno del día a la noche: desde la plaza vacía y las naranjas apiladas hasta los puestos de comida encendiéndose. El minarete de la Koutoubia, que no se puede visitar por dentro, se fotografía mejor desde sus jardines, con las palmeras delante.
Qué hacer si quieres algo más que fotos de monumentos
Sube a la terraza de tu riad al amanecer. Ver cómo se enciende la medina con el primer sol, entre las antenas y las cigüeñas, es una de las mejores imágenes de la ciudad y no cuesta nada. Si quieres más, hay excursiones en globo al amanecer sobre el palmeral, o una escapada al desierto de piedra de Agafay para el atardecer, que ofrece cielos abiertos que en la medina no tienes.
Comer con la cámara a mano
La tanjia es el plato de Marrakech por excelencia: carne cocinada muy despacio en una vasija de barro. No tiene gran presencia en el plato, pero el sabor compensa. También la pastela, con su capa de azúcar y canela, y el tajín de cordero con ciruelas, que luce mucho en la mesa. De beber, zumo de naranja de los puestos de la plaza y té de menta en vaso pequeño. Para fotografiar la comida, mejor en terrazas con luz natural que en cuevas oscuras.
Dónde dormir según el bolsillo
- Presupuesto ajustado: los alrededores de Riad Zitoun, en la medina, tienen hostales y riads sencillos. También Gueliz, la ciudad nueva, con hoteles más baratos y calles anchas, aunque te alejas del ambiente fotogénico.
- Presupuesto medio: la Kasbah, cerca de las Tumbas Saadíes, es tranquila y muy bien situada para madrugar. Mouassine, en el norte de la medina, queda cerca de todo.
- Capricho: un riad con terraza propia en Mouassine o la Kasbah. Para fotos de amanecer, la terraza vale más que el desayuno.
Del aeropuerto al centro
El aeropuerto de Marrakech-Menara está a pocos kilómetros de la ciudad. La opción barata es el autobús 19, que llega hasta la zona de Jemaa el-Fna y la Koutoubia. El taxi es más cómodo: acuerda el precio antes de subir. Muchos riads organizan recogida, y te lo recomiendo, porque los coches no entran en los callejones y es fácil perderse con una mochila de cámara a la espalda.
Lo que nadie te cuenta hasta que lo has vivido
Pregunta antes de fotografiar a las personas. Muchas mujeres y artesanos rechazan las fotos, y algunos piden propina a cambio. Prefiero un «no» claro a una foto robada. Además, lleva una sola óptica fija luminosa para los callejones y limpia el sensor al volver: el polvo de la medina es muy fino. Y deja el dron en casa, porque en Marruecos se confisca con facilidad.
Foto: Baca12 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons