Guía de viaje · Cuba

Qué ver en La Habana en 4 días: guía práctica y sin humo

Por qué ir a La Habana

La Habana no se parece a nada que hayas pisado en Europa ni en el resto del Caribe. Hay fachadas coloniales apuntaladas con maderas, coches americanos de los años cincuenta que siguen siendo transporte diario, música saliendo de cualquier portal y una conversación que te alcanza en cuanto te paras a mirar un mapa. Es una ciudad decadente y hermosa a la vez, y a ratos agotadora.

Conviene ir sin idealizarla. Hay apagones, escasez de algunas cosas y mucho trabajo de calle: te ofrecerán puros, taxis y paladares cada cinco metros. Si lo asumes y te lo tomas con paciencia, la ciudad se deja querer de verdad.

Qué ver en La Habana

  • Plaza Vieja y Plaza de la Catedral: el corazón de La Habana Vieja. Ve a primera hora, antes de que lleguen los grupos, y la luz sobre la catedral barroca es otra cosa.
  • Malecón: ocho kilómetros de paseo marítimo. Lo mejor es recorrerlo al atardecer, cuando se llena de gente pescando, ligando y charlando sentada en el muro.
  • Capitolio: parece el de Washington, pero más grande por dentro. Merece la visita guiada para ver el salón de los Pasos Perdidos y el diamante del suelo.
  • Paseo del Prado y Gran Teatro: un bulevar con bancos de mármol y leones de bronce donde los niños juegan a la pelota por las tardes.
  • Castillo de la Real Fuerza y Calle Obispo: el primero es una fortaleza del siglo XVI junto al puerto. Obispo es la calle peatonal comercial, ruidosa y muy útil para orientarte.
  • Fortaleza de San Carlos de la Cabaña: al otro lado de la bahía, con vistas excelentes de la ciudad. Si puedes, quédate hasta la ceremonia del cañonazo de las nueve de la noche.
  • Cementerio de Colón (Vedado): es enorme y está lleno de panteones monumentales. Se recorre casi como un museo de escultura al aire libre.
  • Plaza de la Revolución y Hotel Nacional: la primera para la foto con los murales del Che y Camilo Cienfuegos. El segundo, para tomar algo en sus jardines frente al mar.
  • Fusterlandia (Jaimanitas): el barrio que el artista José Fuster ha cubierto de mosaicos de colores. Está fuera del centro, pero compensa el desplazamiento.

Qué hacer

Un paseo en coche clásico descapotable por el Malecón y el Vedado es un tópico, sí, pero divertido; negocia precio y duración antes de subir. Mejor aún es recorrer a pie La Habana Vieja sin rumbo fijo y meterte en los patios interiores.

Para la música, olvida los restaurantes con trío de guitarras repitiendo "Guantanamera". La Fábrica de Arte Cubano (FAC), en el Vedado, mezcla galería, conciertos y copas, y suele funcionar de jueves a domingo. El Callejón de Hamel, con sus murales y la rumba del domingo a mediodía, es más callejero y más auténtico. Para un ron en condiciones, la Casa del Ron o el museo del Havana Club explican cómo se hace.

Si te gusta Hemingway, hay dos paradas clásicas: El Floridita para el daiquirí y la Finca Vigía, su casa en San Francisco de Paula, para ver cómo vivía. La Bodeguita del Medio está más para la foto que para beber.

Un buen plan corto es coger la lanchita a Regla desde el muelle de Luz. Cuesta casi nada, cruzas la bahía y llegas a un barrio tranquilo con iglesia y vida de pueblo.

Cuántos días y ruta sugerida

Cuatro días es un buen equilibrio; con tres ves lo esencial y con cinco entra una escapada. Una ruta razonable:

  • Día 1: La Habana Vieja a pie: Plaza de la Catedral, Plaza Vieja, Obispo y Castillo de la Real Fuerza. Atardecer en el Malecón.
  • Día 2: Capitolio, Paseo del Prado y Gran Teatro por la mañana. Por la tarde, cruza a la Cabaña y quédate al cañonazo.
  • Día 3: Vedado: Cementerio de Colón, Plaza de la Revolución, Coppelia y Hotel Nacional. Noche en la FAC.
  • Día 4: Fusterlandia y Finca Vigía por la mañana, o Callejón de Hamel si cae en domingo. Tarde libre para Regla o para repetir lo que más te haya gustado.

Con un quinto día, la excursión a Viñales o a Soroa es lo más habitual desde la capital.

Cuándo ir

La mejor época va de noviembre a abril: temperaturas de unos 25 grados, poca humedad y cielos despejados. Diciembre y enero son los meses más caros y concurridos. De mayo a octubre hace mucho calor, hay tormentas casi diarias y entre agosto y octubre se concentra el riesgo de huracanes. A cambio, los precios bajan y hay menos gente. Si viajas en verano, planifica las visitas por la mañana y haz una pausa a mediodía.

Dónde dormir por barrios y presupuesto

La Habana Vieja es lo más cómodo para moverte a pie y tiene muchas casas particulares. A cambio hay más ruido y más asedio callejero. Centro Habana es más popular y menos turístico, con edificios muy deteriorados y mucho ambiente local; encaja si quieres ver la ciudad real y gastar menos.

El Vedado es mi elección para estancias largas: calles arboladas, mansiones antiguas, mejores restaurantes y vida nocturna, y se camina bien. Miramar es residencial, con embajadas y hoteles de gama alta, pero queda lejos del centro.

La opción más recomendable en general son las casas particulares, el alojamiento en casa de familias, con habitación privada y desayuno por un precio orientativo de entre 30 y 60 euros. Los hoteles históricos como el Inglaterra, el Saratoga o el Nacional son bastante más caros y no siempre justifican su precio. Reserva con antelación en temporada alta.

Qué comer y dónde

La cocina cubana es casera, contundente y poco picante. Lo básico: ropa vieja (carne deshilachada en salsa de tomate), moros y cristianos (arroz con frijoles negros), lechón asado, vaca frita, tostones y yuca con mojo. De postre, flan o helado de Coppelia, que es una institución en el Vedado y donde se hace cola con los habaneros.

Los paladares (restaurantes privados) han mejorado mucho la oferta. Entre los conocidos están La Guarida en Centro Habana, famoso por su escalera y su película, Doña Eutimia junto a la Plaza de la Catedral, San Cristóbal en la calle Paula y El Cocinero en el Vedado, con terraza en la azotea. Para algo más barato, busca las cafeterías y los puestos de pizzas y bocadillos que usan los locales.

Para beber, el daiquirí y el mojito están en todas partes. Pide el café cubano en cualquier ventanilla; es corto, dulce y fuerte. De cerveza, Cristal y Bucanero. Y el guarapo, jugo de caña recién exprimido, entra muy bien con el calor.

Cómo llegar desde el aeropuerto y moverse

El aeropuerto internacional José Martí (HAV) queda a unos 20 o 25 kilómetros del centro. El taxi oficial es lo más práctico: unos 25-30 dólares a La Habana Vieja o al Vedado, y puedes pedir a tu casa particular que lo gestione. No hay un transporte público fiable desde allí.

Dentro de la ciudad, el centro histórico se hace a pie. Para distancias mayores tienes taxis oficiales, cocotaxis (esas cabinas amarillas con forma de huevo), bicitaxis para trayectos cortos y los almendrones, taxis colectivos en coches antiguos que siguen rutas fijas y son muy baratos si sabes adónde vas. Pacta el precio antes de subir a un taxi sin taxímetro.

Para salir a otras ciudades, Viazul opera autobuses a Viñales, Trinidad y Varadero. Compra con antelación en temporada alta. Revisa los requisitos de entrada vigentes (visado o tarjeta del turista y formulario digital) antes de viajar.

Presupuesto orientativo por día

  • Mochilero: unos 50-70 euros. Casa particular sencilla, comida en sitios locales, transporte compartido.
  • Medio: unos 90-130 euros. Casa particular buena, paladares, taxis y alguna entrada o copa.
  • Cómodo: desde 180 euros. Hotel de categoría, restaurantes de nivel y coche con conductor.

Lleva efectivo suficiente, preferiblemente euros, porque las tarjetas extranjeras funcionan mal en muchos sitios y los cajeros fallan. Cambia en una casa de cambio oficial o en la banca y evita cambiar en la calle. Las propinas se agradecen mucho.

Preguntas frecuentes

¿Es segura La Habana?

En términos de violencia es una ciudad bastante tranquila. Lo más habitual son carteristas, timos y gente que insiste. Con sentido común, es perfectamente visitable.

¿Hay internet?

Sí, pero es limitado. Se usa con tarjetas de ETECSA en zonas wifi, o con datos si compras una SIM turística. No cuentes con conexión constante.

¿Qué moneda llevo?

Euros en efectivo, sobre todo. Los dólares también se aceptan en muchos sitios. Las tarjetas extranjeras no son fiables, así que no dependas de ellas.

¿Se puede beber agua del grifo?

Mejor no. Compra agua embotellada, que se vende por todas partes, y ten cuidado con el hielo en sitios dudosos.

¿Cuántos días hacen falta?

Entre tres y cuatro para lo esencial. Si quieres añadir Viñales, cuenta con cinco o seis.

Foto: Nigel Pacquette · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons · Guía actualizada el 21 oct 2026

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