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Si te apetece escaparte a una capital del norte de Europa sin gastar mucho, este chollo es para ti: ida y vuelta de Barcelona a Riga, la capital de Letonia, por 72 €. Es un vuelo sin escalas con Ryanair, y el precio está unos 40 % por debajo de lo que suele costar esta ruta.
Las fechas que hemos encontrado son la ida el 14 de enero de 2027 y la vuelta el 21 de enero de 2027. Ojo, los precios cambian muy rápido, sobre todo en ofertas como esta. En otras búsquedas recientes la ruta ha rondado entre 119 y 132 €, así que si te gusta la fecha, no lo dejes para luego. El precio puede variar, así que confírmalo siempre al pulsar el botón de reserva.
Riga tiene un casco antiguo precioso, con edificios de estilo art nouveau y calles empedradas que invitan a perderse sin mapa. Merece la pena pasear por la Ciudad Vieja y tomar algo en sus plazas tranquilas.
El Mercado Central se instala en antiguos hangares de zepelines y es una parada obligatoria para probar productos locales y comida típica. En enero hará frío, así que date un buen paseo por la costa del Báltico o acércate a Jūrmala, la playa cercana que en invierno tiene un encanto especial.
Riga bajo la lluvia: museos, mercado y cafés cuando hace frío
Riga cuando el cielo se pone gris
Riga tiene fama de ciudad para pasear, y es verdad que con sol el casco antiguo y las calles modernistas lucen mucho. Pero el clima báltico es el que es: lluvia fina, viento del Daugava y, de noviembre a marzo, tardes que oscurecen antes de las cuatro. La buena noticia es que la ciudad funciona muy bien bajo techo, y algunos de sus mejores sitios ganan con mal tiempo.
Siete sitios para refugiarte sin aburrirte
El Mercado Central, en los hangares de zepelines
Son cinco pabellones enormes que fueron hangares alemanes y hoy venden de todo: pescado ahumado, encurtidos, queso, carne, pan de centeno. Se ve, se huele y se come mientras se está a cubierto. Ve entre semana por la mañana, cuando los vecinos hacen la compra de verdad. El pabellón del pescado es el más curioso, aunque algo fresco, así que no vayas sin capa extra.
Museo del Art Nouveau de Riga
Está en la calle Alberta iela, en un edificio modernista de verdad, con escalera original y un piso que se ha recreado como vivienda de burgués de principios del siglo XX. Con lluvia puedes mirar por la ventana la fachada de enfrente, que tiene su gracia. Después, sal un momento a ver las fachadas de la calle, y vuelve a entrar si arrecia.
Museo Nacional de Arte de Letonia
Es un edificio neoclásico a las afueras del casco viejo, cerca del parque de Bastejkalns. Es un museo tranquilo, con pintura letona del siglo XIX y principios del XX que casi nadie conoce fuera del país. Te vas con algún nombre nuevo en la cabeza, que no es poco.
Museo de la Guerra, en la Torre de la Pólvora
Una torre medieval del casco viejo, con paredes gruesas y escaleras estrechas, que cuenta la historia militar letona. Es pequeño y se ve en un rato, perfecto para un chaparrón. Las vistas desde los pisos altos son modestas, pero el edificio ya merece la visita.
Catedral del Domo
Es la catedral luterana más grande del Báltico. Su órgano es famoso, y si coincide algún concierto, quedarte media hora sentado escuchando es un plan estupendo con mal tiempo. Mira la programación antes de ir.
Museo de Historia de Riga y Navegación
Pegado a la catedral, es uno de los museos más antiguos de la ciudad. Es bueno para entender cómo una ciudad hanseática pequeña acabó siendo tan importante y por qué siguió mirando al mar durante siglos.
Biblioteca Nacional, el Castillo de Luz
Está al otro lado del río, en Pārdaugava. Es un edificio de cristal inclinado, muy moderno, y dentro hay sitio para sentarte a leer o trabajar y ver el skyline de la ciudad vieja a través de los ventanales. Funciona muy bien si llevas el portátil o simplemente quieres calentarte con vistas.
Qué hacer cuando ya has visto los museos
Los letones llevan siglos capeando el frío con la sauna, que aquí se llama pirts. Hay saunas y spas en varios hoteles y centros de la ciudad, algunos con tratamientos tradicionales con ramas de abedul. Si te apetece algo más local, reserva una con antelación en fin de semana.
Otra opción es pasar una tarde de cafés. En el centro, en las calles de Miera iela y alrededores, hay cafeterías con tarta casera y buen café de especialidad. Y si te ofrecen el Black Balsam, el licor de hierbas típico de Riga, pruébalo solo o en el té caliente; sabe a medicina, pero a los diez minutos ya lo estás agradeciendo.
Dónde comer caliente y qué pedir
La cocina letona es contundente y está hecha para el frío. Busca pelēkie zirņi ar speķi, guisantes grises con panceta, un plato humilde y delicioso. Los pīrāgi son bollitos rellenos de panceta y cebolla, baratos y calentitos para llevarte en el bolsillo. En el mercado hay puestos con comida casera, y las cafeterías de autoservicio de la cadena Lido son una forma sencilla de probar varias cosas locales sin complicarse. Sopa del día, pan de centeno y una cerveza letona forman una comida que te recompone.
Dónde dormir según el presupuesto
- Ajustado: hostales en el casco antiguo. Ruidoso los fines de semana, pero todo queda a mano y puedes volver a cambiarte si te mojas.
- Intermedio: el barrio modernista y la zona de Centrs, con apartamentos y hoteles de tamaño medio. Tienes museos, cafés y transporte cerca y se está más tranquilo por las noches.
- Más cómodo: un hotel con spa cerca del casco viejo. Si el tiempo está feo, poder bajar a la sauna del propio hotel cambia el viaje.
Del aeropuerto a la ciudad
El aeropuerto de Riga está a unos veinte minutos del centro. La opción más barata es el autobús urbano 22, que te deja cerca de la estación central, junto al mercado. También hay taxis y aplicaciones como Bolt, útiles si llegas tarde, con lluvia y con ganas de llegar ya al alojamiento.
Un truco que aprendes tras ir
Junto al Mercado Central está la Academia de Letonia de Ciencias, un rascacielos de estilo soviético con una terraza panorámica en lo alto. No subas con lluvia ni niebla, porque no verás nada. Si el día tiene un claro, aprovecha: empieza por el mercado, sube a la torre cuando abra el cielo y baja a comer algo caliente. Las nubes en Riga cambian rápido, y con paciencia casi siempre hay un hueco de luz que merece la pena.
Foto: Diliff · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons


