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Las fechas del chollo son el 4 de noviembre de 2026 ida y 7 de noviembre vuelta. Un fin de semana perfecto para escapar a una de las ciudades más fascinantes de Alemania sin arruinarse. Como siempre, el precio puede cambiar cuando entres a la web: te recomendamos pulsar el botón rápido si te interesa porque estas ofertas vuelan.
Hamburgo te espera con su mítico puerto, los canales de Speicherstadt, museos de primer nivel y pubs con ambiente de auténtica Alemania del norte. Además, en noviembre la ciudad brilla con decoraciones navideñas tempranas y una atmósfera acogedora perfecta para pasear sin agobios de turismo de verano.
Hamburgo de noche con amigos: Reeperbahn, bares y madrugada
Hamburgo con amigos: de día tranquilo, de noche otra ciudad
Hamburgo no tiene la fama de Berlín para salir de fiesta y es un error. Es una ciudad de puerto, con mucho marinero retirado, mucho estudiante y una cultura de beber cerveza en la calle que a un grupo de españoles le sienta de maravilla. Lo mejor es tratarla en dos turnos: la mañana y la tarde para pasear junto al agua, y la noche para el barrio de St. Pauli, que aquí llaman el Kiez.
Seis sitios para el día antes de la noche
La plaza de la Elbphilharmonie
No hace falta entrada de concierto para subir a la plaza panorámica del edificio, que está a media altura y da vueltas alrededor del puerto. Con el viento del Elba en la cara se entiende por qué esta ciudad vive de mirar al agua. Al atardecer se llena, así que a primera hora de la tarde se está mejor.
Speicherstadt y HafenCity
Los almacenes de ladrillo rojo sobre canales son el barrio de almacenes más grande del mundo con esa estructura y se pasean en una hora. Justo al lado, HafenCity es el Hamburgo nuevo, de cristal y obra reciente. El contraste entre ambos merece la caminata, aunque el segundo me parece más bonito en foto que en persona.
Miniatur Wunderland
Una maqueta de trenes gigantesca dentro de la Speicherstadt. Suena a plan de abuelo y acaba siendo lo que más se comenta en el grupo, sobre todo el aeropuerto en miniatura. Es buena opción para una mañana de lluvia, que en Hamburgo no es rara. Conviene ir temprano o entre semana, porque hay colas.
Landungsbrücken y el túnel viejo del Elba
Los embarcaderos son el punto de partida natural hacia St. Pauli. Muy cerca está el Alter Elbtunnel, un túnel peatonal bajo el río con ascensores para coches que parecen de otra época. Salir al otro lado da una vista del skyline que no tiene casi nadie.
Schanzenviertel y Karolinenviertel
Aquí está el Hamburgo alternativo, con tiendas de discos, grafitis y terrazas en la calle Schulterblatt. Junto a la Rote Flora, el centro okupa de toda la vida, se bebe bien desde media tarde. Es más relajado que el Kiez, ideal para calentar motores.
Alster y Jungfernstieg
El lago en pleno centro y su paseo son perfectos para bajar la resaca con un paseo en barco o en pedalina. Es la cara elegante de la ciudad, la de las tiendas caras, y se agradece como pausa.
La noche: Reeperbahn y alrededores
La Reeperbahn es la calle principal del Kiez y, de día, no dice mucho. Desde las diez de la noche cambia. Lo interesante está en las callejuelas laterales: la Große Freiheit, donde los Beatles tocaron en sus inicios en Hamburgo, y la Hans-Albers-Platz, más pequeña y con ambiente de bares de siempre. Muy cerca queda la plaza de los Beatles, con sus siluetas de metal.
En la Große Freiheit están el Indra, donde empezaron los Beatles, y el Docks, sala de conciertos y club. Si tu grupo prefiere música en directo antes que discoteca, mira la programación de salas como el Docks o el Mojo Club. Para algo menos turístico, el Golden Pudel Club, junto al puerto, es un local pequeño de electrónica con fama entre la gente local.
Las discotecas no arrancan antes de la una. Antes se hace el «Vorglühen», que es lo que nosotros llamamos la previa, y en Hamburgo se hace con una cerveza Astra comprada en un kiosco y bebida en la calle. Es la cerveza de St. Pauli y la verás por todas partes. Ojo con la Herbertstraße, la calle tapiada de los burdeles: las mujeres no pueden entrar y los curiosos hacen más el ridículo que otra cosa.
Comer antes de salir, y después
El primer plato obligatorio es el Fischbrötchen, un panecillo con arenque en vinagre, caballa o gambas, que se compra en los puestos del puerto. Es barato, rápido y forra el estómago antes de la noche. El Labskaus, un puré de carne en conserva, patata y remolacha con huevo frito encima, tiene aspecto raro pero es el plato marinero de la ciudad. Si algo te tira atrás, pide currywurst y no pasa nada.
Para la mañana siguiente, el Franzbrötchen es un bollo de canela aplastado que se encuentra en cualquier panadería y salva una resaca mejor que el café.
Dónde dormir según el bolsillo
- Ajustado: los hostales de St. Pauli y los que rodean la estación central. Estás cerca de la fiesta, a cambio de ruido y de estancias sin mucho encanto.
- Intermedio: Sternschanze y Karolinenviertel. Mejores bares y cenas, y a pie o en metro de todo.
- Más tranquilo: Altona y Ottensen. Si hay quien necesite dormir, aquí hay calma y buen ambiente de barrio, y el S-Bahn te lleva al Kiez en pocas paradas.
Del aeropuerto al centro
El aeropuerto tiene estación propia de S-Bahn. La línea S1 va directa al centro, pasa por la Hauptbahnhof y sigue hasta Landungsbrücken y Reeperbahn, en algo más de media hora. Los viernes y sábados el metro y el S-Bahn funcionan toda la noche, lo que simplifica mucho la vuelta al hotel y hace que no necesites taxi.
Lo que solo se sabe tras ir
El domingo de madrugada, cuando termina la noche del sábado, hay que ir al Fischmarkt de Altona. Abre muy temprano, a una hora a la que todavía salen grupos de fiesta, y dentro de la antigua lonja de subastas, la Fischauktionshalle, hay música en directo y cerveza a las siete de la mañana. Se mezclan los que no han dormido con vendedores de pescado y frutas. Es una de las imágenes más raras y divertidas que puede dar la ciudad. Lleva algo de efectivo, porque en muchos bares y puestos alemanes la tarjeta sigue sin ser bienvenida.
Foto: Dietmar Rabich · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons


