- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Ryanair te lleva a Bucarest por solo 58 euros ida y vuelta desde Madrid. Es un ahorro de casi el 42% respecto al precio habitual, así que estate atento porque estos precios no duran mucho.
Las fechas del viaje son del 18 al 21 de enero de 2027. Tendrás un fin de semana largal para conocer la capital rumana sin complicaciones: es un vuelo directo, así que nada de escalas tediosas.
Bucarest te espera con una mezcla única de arquitectura comunista, palacios fascinantes y una escena gastronómica que no para de crecer. Pasea por el casco antiguo, visita el Palacio del Parlamento (el edificio más grande de Europa después del Pentágono) y disfruta de las terrazas del barrio de Lipscani.
Recuerda que el precio puede cambiar en cualquier momento, así que no lo pienses demasiado. Pulsa el botón, comprueba la tarifa final y asegura tu plaza cuanto antes.
Qué ver en Bucarest con amigos: noche, bares y comida rumana
Una ciudad rara, grande y mucho más barata de lo que imaginas
Bucarest no es una ciudad bonita en el sentido clásico, y eso es parte de su gracia. Tienes palacios afrancesados pegados a bloques de la era comunista, iglesias ortodoxas escondidas entre edificios y terrazas llenas hasta las tantas. Para ir con amigos funciona muy bien: se anda mucho, se bebe bien sin arruinarse y casi todo lo que interesa está a un trayecto corto de metro o de coche compartido.
Qué ver sin fundir el día entero
Lo mejor es dejar las mañanas para lo cultural, porque la noche se alarga.
- Palacio del Parlamento (Casa Poporului): uno de los edificios administrativos más grandes del mundo. La visita guiada se hace con pasaporte, así que llévalo encima y reserva con antelación. Más que bonito, es desmesurado, y sirve para entender la época de Ceaușescu.
- Calea Victoriei: la avenida que une medio centro histórico. Pasea por ella con calma y fíjate en el Ateneo Rumano, con su cúpula, y en los edificios de principios del siglo XX.
- Cărturești Carusel: una librería en un edificio antiguo del Casco Viejo, con varias plantas y galerías. Parece una tontería de turista, pero merece media hora y el café de arriba.
- Hanul lui Manuc: una posada histórica con patio interior, en pleno centro. Sirve para comer o tomar algo en un sitio con mucho más carácter que la media.
- Parque Cișmigiu: el pulmón verde del centro. Va bien para bajar la resaca con un paseo tranquilo, sobre todo si hace buen tiempo.
- Plaza de la Revolución: aquí se vivió la caída de Ceaușescu en 1989. Es un sitio serio, sin florituras, que da contexto a lo demás.
- Parque Herăstrău: un parque grande junto a un lago, con zonas de paseo y terrazas. Si el grupo necesita una tarde tranquila, es buena opción.
La noche: Lipscani y alrededores
El Casco Viejo, con la calle Lipscani como columna vertebral, concentra la mayor parte del ocio nocturno. Hay bares pequeños, pubs, discotecas y terrazas que se desbordan a la calle, con música que sale de todas partes. Los fines de semana se llena de grupos de despedidas, así que si prefieres algo más relajado, empieza el plan antes de las diez y ve cambiando de bar.
Las calles cercanas, como Smârdan, Franceză o Covaci, tienen más oferta de bares de cócteles y locales con DJ. Mi consejo es no cerrar el plan en un único sitio: cada bar tiene un ambiente distinto, y recorrerlos es parte de la diversión. Fuera del Casco Viejo, la zona de Calea Victoriei y Piața Romană tiene locales algo más tranquilos, pensados para beber con calma.
La cerveza local, como Ursus o Timișoreana, es barata y fácil de tomar. Si quieres probar algo con más fuerza, pide țuică, un aguardiente de ciruela que se sirve en chupitos y que conviene tomar despacio. Cuidado: se bebe más suave de lo que quema.
Dónde comer y qué pedir
La cocina rumana es contundente, perfecta antes de una noche larga. Pide sarmale, rollitos de col rellenos de carne y arroz que suelen ir con mamaliga (una polenta) y nata agria. Los mici son salchichas a la parrilla sin piel, sencillas y muy de cerveza. Si te va lo ácido, la ciorbă de burtă, una sopa de callos con nata y ajo, es la típica para el día después.
De postre, papanași: buñuelos de queso fresco con nata y mermelada de frutos rojos. Piden compartir, aunque nadie lo hace. Para comer algo típico en un sitio histórico, el Caru' cu Bere, en la calle Stavropoleos, es una cervecería-restaurante muy conocida. Es turística, sí, pero tiene un salón precioso y la comida cumple.
En qué zona dormir según el presupuesto
- Presupuesto ajustado: los hostales del Casco Viejo son baratos y te dejan a un paso de los bares. Eso sí, olvídate de dormir temprano los fines de semana. Cerca de Gara de Nord también hay precios bajos, pero la zona es menos agradable de noche.
- Presupuesto medio: la zona de Universitate y Piața Romană es céntrica, está bien comunicada por metro y es más tranquila para descansar. Está a distancia razonable a pie de casi todo.
- Para darse un capricho: junto a Calea Victoriei hay hoteles históricos y apartamentos amplios, ideales si vais en grupo grande y queréis compartir.
Cómo llegar desde el aeropuerto
El aeropuerto internacional es el Henri Coandă, en Otopeni, al norte de la ciudad. Hay autobuses urbanos que conectan con el centro, como el 780 hacia Piața Unirii. También existe conexión en tren con Gara de Nord, algo cómodo si tu alojamiento está por esa zona. La opción más práctica en grupo es pedir un coche con Bolt o Uber desde la terminal, que suele salir a buen precio dividido entre varios. Evita los taxistas que se te acercan en el vestíbulo.
Lo que solo sabes si has ido
Aquí no se paga en euros, sino en lei (RON), y conviene sacar dinero de un cajero o cambiar en una casa de cambio oficial, no en la primera que veas con «0% comisión». Los bares del Casco Viejo aceptan tarjeta casi siempre, pero fíjate en la cuenta antes de pagar: en algunos locales muy turísticos, el recibo incluye extras que no pediste. Revisa la nota con calma, sin prisa y sin vergüenza. Y si salís de bares, usad siempre la app para volver al alojamiento: es más seguro y más barato que parar un taxi en la calle.
Foto: Diego Delso · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons


