- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Gratis: un bolso de 40×30×20 cm bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×20 cm) cuesta 6-20 € (Priority). Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Este fin de semana largo de invierno tenemos un chollo para ir a Edimburgo desde Madrid: 66 € ida y vuelta con Ryanair, sin escalas. El precio habitual de este trayecto ronda los 100 €, así que el ahorro es de un 34%.
Las fechas que hemos encontrado son del 31 de enero al 2 de febrero de 2027. Es una escapada corta, perfecta para desconectar sin complicarte la vida con un viaje largo.
Los precios de las aerolíneas cambian constantemente, así que si te interesa, no lo dejes para más tarde. Puede que el precio varíe cuando lo consultes, y la confirmación final la verás al pulsar el botón de reserva.
Una vez allí, no te pierdas el Castillo de Edimburgo y la Royal Mile, que une el castillo con el palacio de Holyrood. Si te animas a caminar, la subida a Arthur's Seat te regalará vistas espectaculares de la ciudad. Y para una postal distinta, acércate a Calton Hill al atardecer.
Edimburgo: historia viva sin museos, de callejones a pubs
La historia de Edimburgo se cuenta en la calle
Edimburgo tiene museos muy buenos, pero lo que más se me ha quedado en cada visita está al aire libre o bajo tierra. La ciudad es una sucesión de capas: la medieval, apretada en la colina, la georgiana, más ordenada y de líneas rectas, y entre medias mil historias de ejecuciones, plagas, escritores y fantasmas que los locales cuentan con bastante guasa. Aquí va una ruta para entenderla caminando.
Seis sitios donde la historia se toca
Greyfriars Kirkyard
Un cementerio en pleno centro, con lápidas torcidas y vistas a la parte trasera del castillo. Aquí está la estatua del perro Bobby, que según la leyenda vigiló la tumba de su dueño durante años, y también la zona donde los presos covenanters pasaron un invierno atroz en el siglo XVII. Se dice que J. K. Rowling sacó de aquí algunos apellidos para sus novelas. Yo voy a media tarde, cuando los grupos ya se han ido y se oyen las gaviotas.
Mary King's Close
Son calles medievales que quedaron selladas bajo los edificios del ayuntamiento y que hoy se visitan con guía disfrazado de época. Tiene algo de teatro, sí, pero entender cómo se vivía apilado en esas casas de seis y siete plantas cambia tu forma de mirar la Royal Mile. Conviene reservar con antelación, porque los grupos son pequeños.
Catedral de St Giles
Su torre en forma de corona se ve desde media ciudad. Dentro, busca la Capilla del Cardo (Thistle Chapel), un cuartito de piedra tallada con ángeles tocando la gaita. Es un buen sitio para calentarte si el viento escocés se pone pesado, y se ve en poco rato.
Calton Hill
Arriba hay un conjunto de monumentos neoclásicos que explican por qué a Edimburgo la llamaron la «Atenas del Norte». Destaca el Monumento Nacional, una especie de Partenón a medio construir al que se quedaron sin dinero. Los vecinos lo llaman «la vergüenza de Edimburgo» y le han cogido cariño. Se sube en diez minutos desde Princes Street y desde allí se ve toda la ciudad.
Grassmarket
Esta plaza alargada, a los pies del castillo, fue mercado de ganado y lugar de ejecuciones públicas. Hoy está llena de terrazas y tiendas. Fíjate en el pub The Last Drop, cuyo nombre alude a la horca. Desde allí, la subida por Victoria Street, curva y colorida, es una de las calles con más personalidad de la ciudad.
Capilla de Rosslyn
Está en las afueras, así que cuenta como media jornada. Esta capilla del siglo XV, repleta de tallas extrañas, se hizo famosa por El código Da Vinci, pero vale la pena igualmente por la cantidad de símbolos que tiene en cada columna. Se llega en autobús desde el centro, sin complicaciones.
Qué hacer cuando ya has visto lo gordo
Apúntate a un free walking tour por la mañana para situarte y deja propina al guía si te ha gustado. Después sube a la torre del Scott Monument, la aguja gótica de Princes Street Gardens, con una escalera estrecha y una vista distinta a la de Calton Hill. Por la noche, busca música tradicional en pubs como Sandy Bell's, cerca de Greyfriars, donde los músicos se juntan a tocar sin escenario. Llega pronto si quieres sentarte.
Si te interesa la literatura, pasea por el centro con la idea de que Stevenson, Conan Doyle y Walter Scott caminaron por aquí. No hace falta entrar en ningún sitio para notarlo.
Comer y beber con algo de historia
Pide haggis con neeps and tatties (puré de nabo y de patata) al menos una vez. Suena peor de lo que es: sabe a especiado, parecido a una morcilla suelta. Muchos sitios tienen versión vegetariana, también buena. Para días fríos, la Cullen skink es una sopa cremosa de pescado ahumado, patata y cebolla que reconcilia con el clima. Si quieres algo dulce, el cranachan lleva avena, frambuesas, nata y whisky. Para algo rápido y barato, un bocadillo de cerdo asado en Victoria Street hace el apaño. En los pubs, prueba una cerveza de barril escocesa antes de lanzarte al whisky.
Dónde dormir según el bolsillo
- Presupuesto ajustado: la zona Sur, hacia Newington, tiene hostales y pensiones más baratos y buenos autobuses al centro. Estás a unos veinte minutos andando de la Royal Mile.
- Punto medio: Leith, el antiguo puerto, con pubs, restaurantes y un ambiente más de barrio. Hay buena conexión con el centro, aunque algo más lejos.
- Si quieres ir andando a todo: el New Town georgiano, con calles rectas y bastante más tranquilo por la noche que el Old Town. Es más caro, pero se descansa mejor.
El Old Town está genial para dormir si quieres vivirlo de noche, pero los fines de semana hay ruido de pubs hasta tarde. Tenlo en cuenta si tienes el sueño ligero.
Del aeropuerto al centro
Lo más cómodo es el tranvía, que conecta el aeropuerto con el centro en media hora más o menos y para en Haymarket, Princes Street y St Andrew Square. También hay un autobús exprés, el Airlink 100, que llega hasta la estación de Waverley, justo entre la ciudad vieja y la nueva. Ambos aceptan pago con tarjeta sin contacto, así que no necesitas cambiar libras para empezar.
Lo que solo sabe quien ha subido y bajado muchas veces
Los «closes» son pasadizos estrechos que salen de la Royal Mile en pendiente, y la mayoría de turistas pasa de largo. Métete en alguno, aunque no sepas adónde lleva. Muchos terminan en escaleras con vistas, patios escondidos o placas que cuentan quién vivió allí. Es la forma más rápida de acortar camino cuesta abajo y de ver el Edimburgo más antiguo sin cola.
Un detalle más: de lunes a sábado, a la una en punto, suena un cañonazo desde el castillo. Si estás cerca de Princes Street, el estruendo te hace saltar. Vale la pena presenciarlo una vez, aunque solo sea por la cara de los que no lo esperaban.
Foto: Peulle · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons


