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- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Gratis: un bolso de 40×30×20 cm bajo el asiento. La maleta de cabina (55×40×20 cm) cuesta 6-20 € (Priority). Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Un chollo de los buenos: vuelos directos Madrid-Luxemburgo por 41 euros ida y vuelta en noviembre-diciembre de 2026. No es un error, es Ryanair ofreciendo precios bajísimos en esta ruta que no sale todos los días tan barata.
Las fechas del chollo son del 28 de noviembre al 4 de diciembre. Son vuelos sin escalas, así que irás cómodo de MAD a LUX en poco más de 2 horas. El precio puede cambiar sin avisar, así que si te encaja, no lo pienses mucho: estos viajes a este precio se agotan rápido.
Luxemburgo es una joya europei: recorre la Ville Vieille (casco antiguo) declarada Patrimonio UNESCO, pasea por los acantilados sobre el río Pétrusse y disfruta de la Forêt de Belair con sus caminos de ensueño. La capital es pequeña pero con mucho encanto medieval.
No olvides pulsar el botón de compra para verificar que el precio sigue igual. Los precios de Ryanair pueden cambiar entre el momento en que los vemos y cuando tú entras en su web. Si lo ves al mismo precio, adelante sin dudarlo.
Qué ver en Luxemburgo con niños: parques, ascensores y más
Una capital que se recorre sin que nadie se queje
Luxemburgo funciona con niños por una razón sencilla: es pequeña y casi todo el transporte público es gratuito, tren, tranvía y autobús. Eso significa que puedes cansar a los críos en un parque, subirlos a un autobús sin pensar en billetes y estar de vuelta en el hotel en veinte minutos. Lo que sí pide planificación son las cuestas y los adoquines, sobre todo si llevas carrito.
Sitios que a los niños les entran bien
Los ascensores panorámicos
Parece una tontería, pero para un niño de cinco años subir en un ascensor de cristal con vistas a la ciudad es plan completo. El de Pfaffenthal te lleva de la parte baja a la alta, y el del Grund hace algo parecido. Además te ahorra escaleras con el carrito. Yo los usaría como atajo entre barrios, no como visita aparte.
El parque de la Pétrusse
Es el valle verde que corta la ciudad por debajo del viaducto. Hay caminos anchos, césped y mucho puente para mirar desde arriba. Si los pequeños van agotados, existe un trenecito turístico, el Pétrusse Express, que recorre la zona en temporada y evita caminatas largas.
Parc Dräi Eechelen, en Kirchberg
Aquí está el fuerte Thüngen, con sus tres torres redondas que dan nombre al parque (las «tres bellotas»). Es amplio, hay desniveles para correr y esquinas de piedra donde se puede jugar a castillos. El museo del fuerte tiene un recorrido con restos de muros y túneles que a los mayores les engancha más de lo esperado. Desde Kirchberg, además, se ve la ciudad vieja recortada al otro lado del valle, una foto cómoda con todos quietos.
Place Guillaume II y la Place d'Armes
La primera es la plaza del ayuntamiento, con su estatua ecuestre, y los mercados al aire libre; la segunda es más de terraza, con quiosco de música y, a veces, conciertos gratis. Los niños pueden correr un poco mientras los adultos se toman un café. Por la tarde, cuando se vacía de oficinistas, se está tranquilo.
El puente Adolfo
Cruzarlo a pie con vistas al valle es corto y el arco de piedra impresiona. Ojo con los más pequeños junto a la barandilla.
Qué hacer un día entero con ellos
Una mañana en el parque de Kirchberg, comida en la zona y tarde de paseo por la ciudad alta con helado incluido es un plan que casi nunca falla. Si pasas más de dos días, la excursión estrella es Vianden, en el norte del país. Tiene un castillo de cuento, ideal para imaginar caballeros, y una telesilla desde la que se ve el pueblo entero. Se llega en transporte público, con algún transbordo, así que cuenta con casi una hora y media de viaje.
Otra opción, si viajas con coche o no te importa organizarte, es el Parc Merveilleux, en Bettembourg, un parque de atracciones sencillo con animales y juegos pensado para niños pequeños. No es Disney, y es mejor así.
Comer con críos: platos que sí van a probar
La cocina tradicional luxemburguesa es contundente y, para un niño, algo marrón. Aun así hay platos que entran. Las Gromperekichelcher son tortitas fritas de patata, muy fáciles de comer y habituales en ferias y mercados navideños. El Bouneschlupp, una sopa de judías verdes, suele ser un fracaso con los pequeños, pero los Kniddelen, unas bolas de masa tipo ñoqui grandes, tienen más éxito. El Judd mat Gaardebounen, cuello de cerdo ahumado con habas, déjalo para los adultos.
Para salvar la comida, pizza y pasta no faltan: la presencia italiana y portuguesa en el país es enorme y casi todos los restaurantes tienen menú infantil. Para la merienda, una pastelería de la cadena Oberweis es casi un trámite: chocolate, macarons y tartas para negociar un buen comportamiento.
Dónde dormir según el bolsillo
- Presupuesto ajustado: el albergue juvenil de la ciudad, en Pfaffenthal, tiene habitaciones familiares y está junto al ascensor panorámico. También hay hoteles sencillos en el barrio de la estación (Gare), cómodo para trenes pero algo bullicioso de noche; mira bien la calle antes de reservar.
- Presupuesto medio: Kirchberg. Es zona de oficinas, así que los fines de semana los hoteles bajan precios y el barrio está muy tranquilo, con parques, tranvía y supermercados cerca.
- Más desahogado: el centro, en la ciudad alta. Dormir allí significa terraza al lado y paseo de cinco minutos a todo, pero con precios altos y habitaciones pequeñas.
Del aeropuerto al hotel, sin complicaciones
El aeropuerto de Findel está a pocos kilómetros del centro. Lo más práctico es un autobús urbano, gratis como el resto del transporte público, que te deja en la ciudad en una media hora, según la zona. Con niños y maletas, un taxi sale caro pero tiene sentido si llegas tarde. Comprueba al llegar si el tranvía ya conecta con tu zona, porque la red sigue creciendo.
El consejo de quien ya ha ido
Los domingos casi todo está cerrado, tiendas y muchos restaurantes incluidos, y a los niños el hambre les pilla siempre en mal momento. Compra algo de fruta, pan y queso el sábado y llévalo en la mochila. Y si sales de la ciudad vieja, usa los ascensores para evitar cuestas: con un carrito, la diferencia entre subir diez minutos o veinte la notarás en la cara de todos.
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