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Para reservar rápido, nuestro consejo es decidir con antelación y tener a mano los datos de los viajeros. Los chollos de estas características suelen durar poco, sobre todo en fechas tan demandadas como la Navidad.
Una vez en Sevilla, merece la pena perderse por el barrio de Triana y cruzar el río para disfrutar de sus vistas. Otra opción es visitar el Real Alcázar y pasear por sus jardines, o subir a la Giralda y recorrer después la catedral. Y, por supuesto, no te vayas sin probar unas tapas por el centro.
Qué ver en Sevilla si llueve o hace frío: plan B bajo techo
Cuando Sevilla se pone gris
Llueve pocos días al año, pero cuando lo hace, lo hace con ganas, y en invierno la humedad del Guadalquivir se mete en los huesos aunque el termómetro no marque gran cosa. La ciudad lo sabe llevar bien: tiene palacios, museos y bares que se disfrutan igual con el cielo cerrado. Estos son los que yo usaría de plan B.
Siete sitios para esconderse de la lluvia
Casa de Pilatos
Es un palacio andaluz con patios, azulejos y yeserías mudéjares, y buena parte de la visita transcurre en salas y galerías cubiertas. Suele llevarse menos gente que el Alcázar. Con lluvia fina, el patio central tiene incluso más gracia, porque el mármol mojado brilla y el ruido de la calle desaparece.
Museo de Bellas Artes
Ocupa un antiguo convento en la Plaza del Museo y guarda la mejor colección de Murillo que se puede ver en la ciudad, además de Zurbarán y Valdés Leal. Las salas del claustro y la iglesia son una gozada para una mañana entera. Ojo: muchos museos cierran los lunes.
Catedral y Archivo de Indias
La Catedral es enorme y casi toda la visita se hace por dentro: capillas, la sacristía, el sepulcro de Colón. Justo al lado está el Archivo de Indias, un edificio renacentista donde se guardan documentos de la colonización americana. Entra con calma, porque es de esos sitios donde apetece mirar los techos.
Real Alcázar, solo si no diluvia
Los salones del Palacio del Rey Don Pedro son lo mejor del conjunto y están a cubierto. Los jardines, en cambio, con barro y charcos pierden mucho. Si la previsión es de chubascos, intenta ir en la franja en que escampe y prioriza los salones.
Hospital de los Venerables
Es un edificio barroco del barrio de Santa Cruz, más recogido y silencioso que los grandes monumentos. Tiene una iglesia llena de pinturas y un patio hundido muy bonito. Se ve bien en poco más de una hora, ideal para encajarlo entre un aguacero y otro.
Museo del Baile Flamenco
Lo fundó la bailaora Cristina Hoyos y está en pleno Santa Cruz. Es un museo interactivo y bastante bien hecho, y la entrada a veces incluye un espectáculo. Para entender de qué va el flamenco antes de ir a un tablao, funciona mejor que cualquier explicación improvisada.
Mercado de Triana y el castillo de San Jorge
En los bajos del mercado hay un pequeño centro de interpretación sobre el castillo de San Jorge, antigua sede de la Inquisición. Es gratuito y breve. Después sube al mercado, que es un buen sitio para picar algo con las manos calientes.
Qué hacer cuando no hay quien salga a la calle
Los baños árabes son un plan redondo para un día frío. En el entorno de Santa Cruz está Aire Sevilla, con piscinas de agua templada y caliente en un edificio con arcos. Conviene reservar con antelación en invierno, porque lo piensa mucha gente.
Otra opción es una visita a la Real Fábrica de Tabacos, hoy sede de la Universidad. Tiene patios cubiertos, escaleras monumentales y mucha historia, y de paso entiendes de dónde sale el mito de Carmen. Si quieres flamenco, la Casa de la Memoria programa espectáculos en un patio techado, con pocas sillas y mucha cercanía.
Dónde comer y qué pedir
Con frío, olvida el salmorejo un rato. Pide espinacas con garbanzos, carrillada al vino tinto, solomillo al whisky o un buen caldo de puchero si lo encuentras. El montadito de pringá es un clásico para entrar en calor sin gastar mucho.
- El Rinconcillo, en la calle Gerona: barra antigua, madera oscura y cuentas hechas con tiza en el mostrador.
- Casa Morales, en García de Vinuesa: tinajas, jamón colgado y vino de la tierra.
- Bodeguita Romero, en la calle Harinas: famosa por la pringá y los montaditos.
- Mercado Lonja del Barranco, junto al río: muchos puestos y todo a cubierto, buena idea para ir en grupo con gustos distintos.
En qué barrio dormir según el bolsillo
Presupuesto ajustado: la Alameda y la Macarena son zonas con ambiente de barrio, bares baratos y buenos hostales. Quedan a un paseo corto del centro, y en un día de lluvia se agradece tener una parada de bus cerca.
Presupuesto medio: Triana tiene mucho carácter, buena cocina y se cruza el puente a pie hacia el centro. Con lluvia, eso sí, el puente es largo y sopla viento. El Arenal queda más céntrico y bien comunicado.
Presupuesto alto: el barrio de Santa Cruz lo tiene todo a mano, y con mal tiempo ahorras mucho en desplazamientos. Eso sí, será más caro y las calles estrechas se llenan de gente cuando sale el sol.
Del aeropuerto a la ciudad
El aeropuerto de San Pablo está a unos veinte minutos del centro. La opción más cómoda es el autobús especial del aeropuerto (línea EA), que llega a la estación de Santa Justa y al centro, cerca de Plaza de Armas y del Prado de San Sebastián. También hay taxis con tarifa fija desde el aeropuerto a la ciudad, útil si llueve a mares y no quieres ir cargando paraguas y mapas. Pregunta el precio antes de subir.
Lo que solo se aprende yendo
El suelo de mármol y las losas antiguas de Sevilla resbalan muchísimo cuando están mojados, así que lleva suela con agarre y no solo el paraguas. Otra cosa: al terminar un chubasco, la luz sobre la Catedral y las calles de Santa Cruz se vuelve preciosa y casi no hay gente. Si ves que escampa, sal a la calle, aunque solo sea para un paseo corto antes de volver a refugiarte con un vino.
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