Por qué ir a Florencia
Florencia cabe en un paseo. Puedes cruzar el centro histórico a pie en veinte minutos, y en ese rato pasas por más obras maestras por metro cuadrado que en casi cualquier otra ciudad europea. Esa concentración es su gran virtud y también su problema: entre las diez y las cinco, el entorno del Duomo y del Ponte Vecchio se llena de grupos con paraguas de colores.
Mi consejo es ir sabiendo qué reservar con antelación, madrugar para lo famoso y dejar las tardes para el otro lado del río, donde la ciudad sigue siendo un sitio donde vive gente. Se puede hacer barato si comes bien (aquí comer bien no es caro) y eliges con cabeza dónde pagar entrada.
Qué ver en Florencia
El Duomo, el Baptisterio y el Campanile
La catedral de Santa Maria del Fiore se entra gratis y por dentro es sorprendentemente sobria. Lo que cuesta dinero es subir a la cúpula de Brunelleschi, unos 460 escalones estrechos con vistas desde dentro de los frescos del Juicio Final. Se reserva con días de antelación. Si te da pereza la cola, el Campanile de Giotto ofrece mejor vista de la propia cúpula.
Galería de los Uffizi
Botticelli, Leonardo, Caravaggio, Miguel Ángel. Hay que reservar entrada online, porque la cola sin reserva puede comerse la mañana. Cierra los lunes. Dedícale tres horas, no cinco: a partir de la sala catorce la cabeza ya no da más.
Galería de la Academia
Aquí está el David original. Es más grande de lo que uno imagina y se ve en veinte minutos largos. El resto del museo es menor, así que combina visita corta con reserva. También cierra los lunes.
Ponte Vecchio
Mejor verlo que pisarlo. Cruzarlo es un atasco de móviles, pero desde el Ponte Santa Trinita, a unos pasos, la foto es mejor y se está más tranquilo.
Piazza della Signoria y Palazzo Vecchio
La plaza es el salón de la ciudad, con copias de esculturas al aire libre y la Loggia dei Lanzi. El Palazzo Vecchio por dentro merece la pena si te interesan los Médici; si no, basta con la fachada.
Santa Croce
La basílica franciscana guarda las tumbas de Miguel Ángel, Galileo y Maquiavelo. La plaza de delante es de las más agradables para sentarse un rato, y el barrio que la rodea tiene talleres de cuero con más oficio que tienda de souvenirs.
Piazzale Michelangelo y San Miniato al Monte
El mirador es gratis y al atardecer se llena. Sube un poco más, a la iglesia de San Miniato al Monte, y tendrás la misma vista con la mitad de gente y un cementerio precioso al lado.
Palazzo Pitti y jardines de Boboli
El palacio es enorme y los jardines son el mejor sitio para tumbarse en verano cuando el centro agobia. Cuesta entrada, pero en un día soleado se justifica.
Santa Maria Novella y San Lorenzo
Santa Maria Novella tiene una fachada de mármol que se aprecia sin pagar. San Lorenzo, junto al mercado, tiene las Capillas Medicea y una biblioteca de Miguel Ángel con una escalera que ya es motivo de visita.
Qué hacer en Florencia además de museos
- Pasear por el Oltrarno, el barrio al sur del río, con sus talleres de artesanos, sus bares y la Piazza Santo Spirito, que de noche se llena de gente joven.
- Entrar en la Cappella Brancacci, en Santa Maria del Carmine, con frescos de Masaccio. Se ve en poco tiempo y casi sin gente.
- Tomar un vino en una de las buchette del vino, pequeñas ventanas en fachadas antiguas donde se servía vino a la calle.
- Subir en bus a Fiesole, un pueblo en las colinas con aire más fresco, ruinas romanas y vistas.
- Hacer una excursión de un día a Siena, Pisa o a la zona del Chianti. Con tren o bus llegas a las dos primeras sin coche.
Cuántos días y ruta sugerida
Tres días es lo razonable. Con dos ves lo esencial y con cuatro puedes sumar una excursión. Esta es mi propuesta:
- Día 1: Duomo y cúpula a primera hora, Baptisterio, paseo por Piazza della Signoria, comida en el Mercato Centrale y tarde en Santa Maria Novella y San Lorenzo.
- Día 2: Uffizi con reserva a primera hora, Ponte Vecchio, Oltrarno, Boboli por la tarde y atardecer en Piazzale Michelangelo con San Miniato.
- Día 3: David en la Academia a primera hora, Santa Croce, comida tranquila y tarde libre o excursión corta a Fiesole.
Cuándo ir a Florencia
Abril, mayo, septiembre y octubre son los meses más cómodos: temperaturas suaves, luz buena y mucha gente, pero soportable. El verano es duro: en julio y agosto es habitual superar los 33 grados, hay humedad y el centro parece un horno de piedra. Si vas entonces, madruga y descansa a mediodía.
El invierno es frío, a veces gris y lluvioso, pero las colas son menores y los precios de alojamiento bajan bastante. Diciembre tiene mercadillos navideños; en enero y febrero hay rebajas y ciudad tranquila.
Dónde dormir en Florencia por barrios y presupuesto
Centro histórico (Duomo, Signoria): es lo más cómodo y lo más caro. Para estancias cortas compensa porque ahorras transporte.
Santa Maria Novella y San Lorenzo: cerca de la estación, con muchos hostales y hoteles de precio medio. Algo ruidoso por la zona de tren, pero práctico para quien llega con maleta o sale de excursión.
Santa Croce: animado de noche y con buen ambiente. Buena opción para precios medios.
Oltrarno (Santo Spirito, San Frediano): mi favorito. Más local, buenos bares y algo más barato, aunque en la plaza principal puede haber ruido nocturno.
Como referencia, una cama en dormitorio compartido suele moverse en torno a 30-50 euros, una habitación doble sencilla entre 90 y 150 y los hoteles céntricos de categoría media parten de unos 150-200, con mucha variación según fecha. Recuerda que se paga una tasa turística por noche, que se abona aparte en el alojamiento.
Qué comer en Florencia y dónde
Aquí se come contundente y sin florituras. Pide ribollita (sopa espesa de pan y verduras), pappa al pomodoro, crostini di fegato y, si vas con ganas, bistecca alla fiorentina: un chuletón enorme, poco hecho, que se cobra por peso y se comparte. Revisa el precio antes de pedirlo.
El lampredotto, un bocadillo de callos del cuarto estómago de la vaca, es lo más florentino y lo más barato. Se toma en puestos callejeros y no es para todo el mundo, pero hay que probarlo una vez.
- Mercato Centrale (San Lorenzo): planta alta con puestos de comida variada, ideal para comer sin gastar mucho.
- Mercato di Sant'Ambrogio: más local y menos turístico, con buen almuerzo barato.
- Schiacciata: pan plano de aceite y sal, relleno. Los bocadillos de All'Antico Vinaio, en Via dei Neri, tienen fama y cola. Hay buenas alternativas sin esperar.
- Gelato: Vivoli es un clásico; mejor huir de los montones de colores chillones en el escaparate.
Evita los restaurantes con menú en seis idiomas junto a los monumentos. Camina tres calles y los precios bajan y la calidad sube.
Cómo llegar desde el aeropuerto y moverse
El aeropuerto de Florencia (Amerigo Vespucci, también llamado Peretola) está a pocos kilómetros del centro. Lo más práctico es el tranvía T2, que lo conecta con la ciudad, o el autobús lanzadera hasta la estación de Santa Maria Novella. Un taxi es una opción rápida con tarifa fija al centro.
Muchos vuelos baratos llegan a Pisa (Galileo Galilei). Desde allí, el PisaMover te lleva a Pisa Centrale y de ahí hay trenes directos a Firenze Santa Maria Novella en algo más de una hora.
Por tren, Florencia está muy bien conectada: Bolonia queda a poco más de media hora en alta velocidad y Roma a una hora y media aproximadamente. Dentro de la ciudad, camina. El centro es pequeño y buena parte está limitado al tráfico (ZTL), así que no tiene sentido alquilar coche salvo para el Chianti.
Presupuesto orientativo por día
- Ajustado (60-90 euros): dormitorio compartido o habitación sencilla, comida de mercado, un museo con reserva y mucho paseo.
- Medio (120-180 euros): hotel o apartamento correcto, comida en trattoria, uno o dos museos y algún transporte.
- Cómodo (200 euros o más): buen hotel céntrico, cena con carne y vino, entradas combinadas y alguna excursión.
Las entradas a Uffizi, Academia y cúpula suman bastante, así que elige qué te importa de verdad y no intentes verlo todo. Son cifras orientativas y cambian según la época.
Preguntas frecuentes sobre Florencia
¿Es mejor reservar las entradas con antelación?
Sí, sobre todo para Uffizi, Academia y la cúpula del Duomo. En temporada alta se agotan los mejores horarios con días o semanas de margen.
¿Cuántos días hacen falta?
Tres días permiten verlo todo sin correr. Con dos ves lo imprescindible y con cuatro puedes añadir Siena o Pisa.
¿Es una ciudad cara?
El alojamiento sí lo es, sobre todo en el centro. Comer y moverse es asequible si evitas las plazas turísticas y usas los mercados.
¿Se puede hacer a pie?
Casi todo, sí. El centro es pequeño y plano. Solo el Piazzale Michelangelo tiene cuesta, y se puede subir en autobús.
¿Cuál es la mejor época para ir?
Abril, mayo, septiembre y octubre tienen buen clima y la ciudad se mantiene manejable. Evita julio y agosto si no soportas el calor.
Foto: Petar Milošević · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · Guía actualizada el 21 oct 2026