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Si tienes ganas de escaparte a Bélgica sin gastarte una fortuna, este chollo es para ti: vuelo directo de Valencia a Bruselas con Ryanair por 38 € ida y vuelta. El precio habitual de esta ruta ronda los 130 €, así que hablamos de un ahorro cercano al 71 %.
Las fechas que hemos encontrado son la ida el 28 de noviembre de 2026 y la vuelta el 6 de diciembre de 2026. Es una escapada de una semana perfecta para descubrir la capital europea justo cuando empieza el ambiente navideño.
Ojo, que los precios de vuelos cambian con mucha rapidez y esta oferta puede no estar disponible por mucho tiempo. Te recomendamos mirar las fechas cuanto antes. El precio puede variar, así que compruébalo siempre al pulsar el botón de reserva.
En Bruselas no te puedes perder la Grand-Place, una de las plazas más bonitas de Europa, y el Atomium, ese curioso monumento con forma de molécula. Y, por supuesto, prueba los gofres y el chocolate belga en alguna de sus pastelerías.
Comer en Bruselas como un local: frites, cerveza y bares
Bruselas come mejor de lo que su fama de ciudad de paso hace pensar, pero hay que alejarse un poco de las calles que rodean la Grand-Place. Allí los restaurantes sacan a la puerta a un señor con la carta y no merece la pena. Esta es la ruta que haría con un amigo que me preguntara dónde sentarse.
Siete paradas con el estómago por delante
Galeries Royales Saint-Hubert
Es una galería cubierta del siglo XIX con cristalera, y aquí está una de las tiendas de Neuhaus, la casa que presume de haber inventado la praliné rellena. Entra por el chocolate, pero quédate a mirar el techo. Por la mañana temprano casi no hay nadie.
Place Sainte-Catherine y sus alrededores
Antes aquí se vendía pescado, y todavía quedan restaurantes de marisco y mucha gente local a la hora del aperitivo. En diciembre se llena de puestos de mercadillo navideño. El resto del año es un buen sitio para pasear con hambre y decidir sin prisa.
Place du Jeu de Balle, en las Marolles
Es el mercadillo de las pulgas de toda la vida, abierto cada mañana. Se curiosea entre trastos y después se toma un café o una cerveza en alguna terraza de la plaza. Es un Bruselas más de barrio, menos de postal.
Cantillon, en Anderlecht
Una cervecería de lambic todavía activa, con barricas, telarañas y olor a madera y a fruta agria. Se visita por libre y al final se prueba la gueuze. Si nunca has bebido algo así, prepárate: es ácida y seca, casi como una sidra. A mí me costó una caña y a la segunda ya estaba enganchado.
Place Flagey, en Ixelles
Alrededor de los estanques de Ixelles hay un ambiente muy local. En la plaza está Frit Flagey, una de las freidurías más conocidas de la ciudad. Pide un cucurucho y cómetelo en un banco, como hace todo el mundo.
El Sablon
Es la zona de los anticuarios y las chocolaterías finas, con Wittamer y Pierre Marcolini a pocos pasos. Es más caro que el resto, pero para llevarte media docena de bombones de regalo funciona muy bien.
Mercado del Midi
Los domingos por la mañana, junto a la estación de Bruxelles-Midi, se monta uno de los mercados más grandes de Europa. Hay aceitunas, especias, quesos, fruta, pan árabe y puestos de comida de media docena de países. Es la cara multicultural de la ciudad y se come muy bien por poco dinero.
Qué pedir en la mesa (y en la barra)
Los clásicos son moules-frites (mejor en temporada, con meses con «r»), carbonnade flamande, un estofado de ternera con cerveza, y waterzooi, un guiso cremoso de pollo o pescado. También las croquettes aux crevettes, de gamba gris, y el stoemp, un puré con verduras que acompaña a una salchicha. El filet américain es carne cruda picada, una especie de steak tartar, y se pide con frites. Las boulets à la liégeoise son albóndigas en salsa agridulce de jarabe de Lieja.
Para sentarte a comer sin turistas, prueba Fin de Siècle, en la rue des Chartreux, un local de mesas compartidas con cocina casera de toda la vida. Cerca de Sainte-Catherine también hay buenos sitios de cocina belga con cerveza en el guiso, como In 't Spinnekopke, que lleva décadas haciéndolo.
Qué hacer para beber como un local
- Pedir una gueuze o una kriek (cereza) auténtica en À la Mort Subite, un café de decoración antigua cerca de la Grand-Place que se llena de gente de la zona.
- Probar el faro, un lambic ligeramente azucarado que casi nadie pide fuera de Bélgica.
- Ir a Moeder Lambic, en Saint-Gilles, que tiene grifos de cervezas artesanas para pasar la tarde.
- Comprar una gaufre de Bruxelles en Maison Dandoy y compararla con la de Lieja, más densa y caramelizada, que se vende por la calle.
Los belgas no suelen pedir tres cervezas distintas seguidas. Se toma una con calma, y si te sirven la copa con su vaso específico, es normal.
Dónde dormir según lo que quieras gastar
Con presupuesto ajustado, mira por Saint-Gilles o por los alrededores de la Gare du Midi. Los hoteles son más baratos y el metro te deja en el centro enseguida, aunque algunas calles junto a la estación no son las más agradables de noche. Por esa zona, de todos modos, se come muy barato.
Con un presupuesto medio, lo más cómodo es Sainte-Catherine y la zona de Dansaert. Tiene mucho bar y restaurante, y te mueves a pie a casi todo. Si prefieres algo más tranquilo y local, Ixelles, entre Flagey y Châtelain, tiene muy buenas panaderías y terrazas.
Si puedes gastar más, el Sablon y las calles cercanas son bonitos y cómodos, aunque pierdes algo de ambiente local.
Del aeropuerto al plato
El aeropuerto de Bruselas (Zaventem) tiene estación de tren en el propio edificio. Los trenes llegan a Bruxelles-Nord, Central y Midi en unos veinte minutos. Para el centro, Central es la parada más práctica. Compra el billete en las máquinas antes de subir. Si has llegado a Charleroi, hay autobuses directos a Bruxelles-Midi en aproximadamente una hora.
Lo que solo sabe quien ha ido
En Bélgica se cena temprano y las cocinas cierran antes que en España. Si llegas a las diez de la noche a un restaurante normal, puede que ya no te sirvan. Reserva a las siete o las ocho y, si se te hace tarde, tira de freiduría: muchas siguen abiertas, y unas frites con sauce andalouse a medianoche son una cena perfectamente decente.
Foto: Trougnouf (Benoit Brummer) · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons


