Por qué ir a Tokio
Tokio no se parece a nada que hayas visto, y lo curioso es que casi nunca resulta agobiante. Hay unos catorce millones de personas en la ciudad, pero los trenes llegan a su hora, las calles están limpias y la gente guarda las colas con una disciplina que alucina al principio y se agradece al tercer día. Es una ciudad de contrastes: un santuario sintoísta rodeado de bosque a diez minutos de un cruce con pantallas gigantes, o un bar de seis taburetes debajo de las vías del tren.
También es más asequible de lo que se piensa. El vuelo es lo caro. Una vez allí, se come bien por poco, el transporte es eficiente y hay mucho que ver sin pagar entrada.
Qué ver en Tokio
- Senso-ji (Asakusa): el templo budista más antiguo de la ciudad. Ve a primera hora o al anochecer, cuando los autocares ya se han ido y la puerta Kaminarimon está iluminada.
- Meiji Jingu: santuario dentro de un bosque junto a Harajuku. El paseo bajo los torii, con el ruido de la ciudad apagándose poco a poco, es de lo mejor del viaje. Gratis.
- Cruce de Shibuya: lo ves en dos minutos desde dentro y en veinte desde arriba. Si quieres altura, Shibuya Sky es la opción cara; el mirador del Ayuntamiento Metropolitano de Shinjuku es gratis y da vistas parecidas.
- Shinjuku nocturno: Omoide Yokocho, con sus callejones de humo y brochetas, y Golden Gai, con cientos de bares minúsculos. Algunos cobran un cubierto, así que mira el cartel de la puerta antes de entrar.
- Akihabara: electrónica, recreativas de varias plantas y tiendas de manga. Aunque no seas aficionado, una hora curioseando merece la pena.
- Mercado exterior de Tsukiji: el mercado mayorista se mudó a Toyosu, pero el barrio de puestos sigue vivo. Ve temprano, con hambre, y come de pie: tortilla dulce, vieiras, brochetas de anguila.
- Parque de Ueno y Yanaka: museos, un estanque con lotos y, a diez minutos andando, Yanaka, un barrio bajo que se salvó de buena parte de los bombardeos. Es el Tokio de callejuelas y gatos que mucha gente cree que ya no existe.
- Jardines Orientales del Palacio Imperial: el palacio en sí no se visita, pero los jardines son gratuitos y tranquilos, ideales después de una mañana intensa por Tokyo Station.
- teamLab Planets (Toyosu): arte digital que se recorre descalzo, con agua hasta las rodillas en algunas salas. Reserva con antelación, porque se agota.
- Shimokitazawa: tiendas de ropa de segunda mano, cafés pequeños y locales de música. Mejor por la tarde, cuando abren todos los negocios.
Qué hacer en Tokio
Más allá de tachar monumentos, Tokio se disfruta con pequeños rituales. Entra en una tienda de 100 yenes (Daiso o Seria) y sal con media docena de cosas que no sabías que necesitabas. Cena en un izakaya, el equivalente japonés a una taberna, y pide lo que recomiende el camarero. Pasa por una konbini (7-Eleven, Lawson, FamilyMart) para desayunar: los onigiri y los sándwiches de huevo son mejores de lo que parece.
Si el cuerpo lo pide, date un baño en un sentō (baño público de barrio) o en un onsen urbano. Hay que ducharse antes y, en muchos sitios, los tatuajes grandes pueden traer problemas, así que pregunta antes. Y si viajas en primavera, un picnic bajo los cerezos en Ueno, Shinjuku Gyoen o a lo largo del río Meguro es casi obligatorio.
Para una escapada de un día, Kamakura (templos y el Gran Buda, a una hora en tren) y Nikko (santuarios entre cedros, algo más lejos) funcionan mejor que intentar meter el Fuji en un día. Hakone o Kawaguchiko piden una noche.
Cuántos días y ruta sugerida
Con tres días ves lo esencial yendo deprisa. Con cinco, la ciudad empieza a tener sentido. Con siete puedes añadir una excursión. Esta es una ruta de cinco días que evita cruzar la ciudad de un lado a otro sin necesidad:
- Día 1: Asakusa por la mañana, Skytree si el cielo está despejado, paseo por el río Sumida y cena en el barrio.
- Día 2: Ueno y Yanaka por la mañana, Akihabara por la tarde y noche en Shinjuku.
- Día 3: Meiji Jingu, Harajuku y Omotesando por la mañana, Shibuya al atardecer.
- Día 4: Tsukiji temprano, Ginza, jardines del Palacio Imperial y teamLab Planets por la tarde.
- Día 5: Kamakura o Shimokitazawa, según el ritmo que lleves.
Cuándo ir a Tokio
Las mejores épocas son finales de marzo a principios de abril (cerezos en flor) y de finales de octubre a mediados de diciembre (hojas rojas, cielos limpios, temperaturas agradables). Son también las más caras y las más llenas.
El verano es húmedo y pegajoso, con 30 grados y más. Junio y principios de julio traen la temporada de lluvias, y entre agosto y septiembre pueden pasar tifones. El invierno es seco, soleado y frío sin ser extremo, con días claros en los que a veces se ve el Fuji desde los miradores. Evita, si puedes, la Golden Week (finales de abril a principios de mayo) y el Obon (mediados de agosto): los japoneses viajan y todo sube de precio.
Dónde dormir en Tokio
Elige barrio por la línea de tren que te conviene, no por el nombre.
- Shinjuku: el más práctico para una primera visita. Muchas líneas, mucha oferta y ruido nocturno. Hay desde hostales hasta hoteles de lujo.
- Asakusa y Ueno: más baratos, más tranquilos y con ambiente de barrio. Están bien conectados con los dos aeropuertos, sobre todo Narita.
- Shibuya: animado, joven y caro. Cómodo para la vida nocturna.
- Tokyo Station y Ginza: ideales si vas a mover el Shinkansen. Tiene menos vida de barrio y los precios suben.
- Ikebukuro: una alternativa algo más económica, con buenas conexiones a Narita y a Saitama, aunque menos atractiva a pie.
Presupuesto orientativo: una cama en un hostal o cápsula, desde 25 a 40 euros; un hotel de negocios (tipo Toyoko Inn o APA), desde 70 a 110 euros por noche en habitación doble; hoteles de gama media y alta, a partir de 150 euros. Las habitaciones son pequeñas, así que no esperes espacio, pero sí limpieza e impecable funcionamiento.
Qué comer en Tokio y dónde
Comer bien es fácil y barato, y es uno de los grandes argumentos de la ciudad. Prueba el ramen en una máquina de tickets: eliges el plato, pagas, entregas el ticket y a comer en cinco minutos. El tonkatsu (cerdo empanado) con col rallada y arroz ilimitado es perfecto para recuperar fuerzas. El sushi en cinta (kaitenzushi) es una opción económica, con mejor calidad de la que cabría esperar. Para los mostradores clásicos hay que reservar y gastar más.
Las cadenas de gyūdon (Yoshinoya, Sukiya, Matsuya) sirven un cuenco de arroz con ternera por unos pocos euros. Los yakitori (brochetas de pollo) son plato imprescindible en los bares bajo las vías de Yurakucho. Si te gusta cocinar en la mesa, prueba el monjayaki en Tsukishima, una variante tokiota del okonomiyaki, y el tempura recién hecho en un restaurante pequeño.
No hay propina, y en muchos locales de comida rápida ni se espera que hables: pedir señalando el menú funciona. Lleva efectivo, porque aunque cada vez se acepta más la tarjeta, aún hay sitios pequeños que solo cobran en metálico.
Cómo llegar desde el aeropuerto y moverse
Tokio tiene dos aeropuertos. Narita está a unos 60 km del centro: el Skyliner (Keisei) llega a Ueno en unos 40 minutos, y el Narita Express (JR) llega a Tokyo Station, Shibuya o Shinjuku. Hay también opciones más baratas, como los autobuses de bajo coste o el tren Keisei Access Express. Haneda está mucho más cerca: la línea Keikyu te deja en Shinagawa en unos 15-20 minutos, y el Monorraíl de Tokio, en Hamamatsucho.
Para moverte por la ciudad, consigue una tarjeta Suica o Pasmo, o añádela a tu móvil si tienes un iPhone o un Android compatible. Sirve para metro, tren, autobús y hasta para pagar en máquinas y konbini. La línea circular JR Yamanote conecta Shinjuku, Shibuya, Harajuku, Akihabara, Ueno y Tokyo Station. El metro de Tokio, con sus líneas de Tokyo Metro y Toei, completa la red. Hay billetes de 24 horas si vas a viajar mucho en un solo día. Evita las horas punta (entre 8:00 y 9:30 por la mañana y tras las 18:00) siempre que puedas.
Presupuesto orientativo por día
- Ajustado (60-80 euros): hostal o cápsula, comidas en cadenas y konbini, transporte con Suica y entradas gratuitas.
- Medio (110-160 euros): hotel de negocios, algún restaurante con reserva, entradas a miradores o museos y una excursión.
- Cómodo (200 euros o más): hotel de categoría, cenas largas y actividades de pago.
El vuelo y los desplazamientos largos (como el Shinkansen a Kioto) se calculan aparte. Son cifras generales: varían bastante según la temporada y el tipo de cambio.
Preguntas frecuentes
¿Necesito visado para viajar a Japón desde España?
Los ciudadanos españoles no necesitan visado para estancias turísticas de hasta 90 días. Conviene revisar el pasaporte y registrarte en Visit Japan Web antes de volar para agilizar la entrada.
¿Es seguro Tokio?
Muy seguro, incluso de noche. Aun así, en zonas de ocio nocturno como Kabukicho conviene desconfiar de quien te aborde para llevarte a un bar con precios abusivos.
¿Hablan inglés?
Menos de lo que se espera, pero la señalización en estaciones y transporte suele estar en inglés. Un traductor en el móvil y unas pocas frases en japonés resuelven casi todo.
¿Compensa el Japan Rail Pass?
Para una estancia solo en Tokio, no. Tras la subida de precio, solo suele compensar si encadenas varios trayectos largos en Shinkansen en pocos días. Compara antes de comprar.
¿Se puede pagar con tarjeta?
En la mayoría de hoteles, tiendas y grandes cadenas, sí. Para bares pequeños, templos o máquinas de ticket, lleva efectivo y retira yenes en los cajeros de las konbini, que aceptan tarjetas extranjeras.
Foto: David Kernan · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons · Guía actualizada el 21 oct 2026