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Hemos encontrado un vuelo directo con Ryanair desde Alicante a Salzburgo por 68 € ida y vuelta, frente a los 210 € que suele costar. Es un ahorro del 68 %, de los que se aprovechan una vez y ya.
Las fechas que hemos localizado son salida el 2 de diciembre de 2026 y regreso el 6 de diciembre, así que tendrías cuatro noches para recorrer la ciudad. El precio es el que hemos comprobado hoy, pero puede cambiar en cualquier momento, así que lo mejor es revisarlo en el botón de abajo antes de que se agote.
Si tienes ganas de reservar, no te lo pienses demasiado: los chollos de este tipo suelen durar poco y las tarifas se mueven según la demanda. Entra, mira las fechas y decide con calma pero sin dormirte.
Una vez allí, sube a la fortaleza de Hohensalzburg, que domina la ciudad y tiene vistas preciosas. Pasea por el casco histórico, cruza el río Salzach y visita la casa natal de Mozart en el centro. Y en diciembre, no te pierdas los mercadillos de Navidad, que le dan a la ciudad un ambiente muy especial.
Salzburgo más allá de Mozart: historia sin museos aburridos
Una ciudad hecha de sal, obispos y música
Salzburgo se entiende mejor si sabes que la riqueza llegó de la sal y que la mandaron durante siglos príncipes-arzobispos con ganas de parecerse a Roma. Eso explica las iglesias barrocas, los palacios y las plazas demasiado grandes para una ciudad tan pequeña. Y no hace falta entrar a ningún museo para verlo: casi todo está en la calle, en un casco antiguo que se recorre a pie en una tarde.
Siete sitios donde la historia se toca
Petersfriedhof y sus catacumbas
El cementerio de San Pedro está pegado a la roca del Mönchsberg, con tumbas cuidadas como si fueran jardines pequeños y unas capillas excavadas en la pared. Las catacumbas son poco más que unas cavidades en la piedra, pero la atmósfera compensa. Dicen que inspiró la escena del cementerio de Sonrisas y lágrimas, aunque aquello se rodó en un decorado.
Fortaleza de Hohensalzburg
Es una de las mayores fortalezas medievales de Europa que se conservan enteras, y se ve desde casi cualquier punto de la ciudad. Mi consejo es subir andando por la Festungsgasse, que se hace en un rato, y quedarte en los patios y las murallas. Lo que de verdad merece la pena son las vistas sobre los tejados verdes de las iglesias y el río.
Domplatz y la catedral
La plaza de la catedral es el escenario natural del Jedermann, la obra que abre el Festival de Salzburgo cada verano. Fuera de festival, es un sitio donde sentarte diez minutos y mirar la fachada de mármol claro. Dentro de la catedral conviene fijarse en la cúpula y en el órgano.
Getreidegasse y sus pasadizos
La calle comercial más famosa tiene rótulos de hierro forjado que cuelgan sobre cada portal, y eso es lo que de verdad hay que mirar. En el número 9 está la casa amarilla donde nació Mozart. Yo la miro desde fuera y sigo. Lo bueno son los Durchhäuser, pasadizos que atraviesan los edificios y conectan patios interiores con la calle de al lado. Cuando hay mucha gente, son la salida.
Abadía de Nonnberg
Un convento de monjas benedictinas fundado hacia el año 714, lo que lo hace uno de los más antiguos del mundo germanoparlante con vida continua. Está en una ladera tranquila bajo la fortaleza y casi nadie sube. La iglesia es sobria y fresca, y desde la puerta se ve toda la ciudad.
Jardines de Mirabell
El arzobispo Wolf Dietrich mandó construir este palacio para su amante, Salome Alt, con la que tuvo hijos pese a ser, en teoría, célibe. Los jardines barrocos, con setos recortados y estatuas de enanos, son gratis y muy fotogénicos. Hay un banco con vistas a la fortaleza que funciona casi siempre.
Kapuzinerberg y la casa de Stefan Zweig
Al otro lado del río, esta colina boscosa tiene senderos y restos de murallas. En su ladera vivió Stefan Zweig, el escritor austriaco que contó como nadie la Europa anterior a la Primera Guerra Mundial. La casa no es un gran monumento, pero el paseo es de los más tranquilos de la ciudad y lo hace muy poca gente.
Qué hacer sin gastar mucho
Una excursión corta a Hellbrunn, a las afueras, vale la pena por sus fuentes con trampa. Las construyó un arzobispo bromista para mojar a los invitados, y el guía sigue aplicando la tradición, así que te mojarás. Dentro de la ciudad, el Mönchsberg ofrece caminos con vistas y bancos a la sombra, y el ascensor de la ladera ahorra el esfuerzo si vas con prisa. Al final del día, deja el móvil, siéntate en la orilla del Salzach y observa a los locales cruzar el puente Makartsteg.
Dónde comer y qué pedir
Los Salzburger Nockerl, un suflé dulce y enorme que dicen que imita las colinas de la ciudad, se comparten mejor entre dos. Para algo salado, pide Käsespätzle, una especie de pasta de huevo con queso gratinado y cebolla frita, o un buen Wiener Schnitzel. Si vas con poco presupuesto, la bosna, un panecillo con salchicha y especias, se vende en varios sitios de la Altstadt y soluciona una comida.
La cervecería Augustiner Bräu, en el barrio de Mülln, sirve la cerveza en jarras de barro, y puedes traer tu propia comida. Es un plan muy local y muy barato. Para el café, el Tomaselli, en plaza Alter Markt, es todo un clásico de ciudad, ideal para una tarde lluviosa. Y los Mozartkugel, las bolas de chocolate, mejor los compras en una tienda de confianza y no en cualquier puesto turístico.
En qué barrio dormir según tu bolsillo
- Altstadt: lo mejor para ir a pie a todo, pero también lo más caro. Para una sola noche o dos, compensa.
- Andräviertel: la orilla derecha del río, cerca de Mirabell y de la calle Linzer Gasse. Hoteles de precio medio, más locales y buena conexión con el centro.
- Zona de la estación (Hauptbahnhof) y Schallmoos: lo más barato, con hostales y pensiones. No es el barrio más bonito, pero estás a un paseo corto o un autobús del centro.
Del aeropuerto al centro
El aeropuerto de Salzburgo W. A. Mozart está a pocos kilómetros del centro. La opción más sencilla y barata es el trolebús (O-Bus) línea 2, que te deja en la estación central en unos veinticinco minutos; desde allí, andando o en otro bus llegas a casi cualquier alojamiento. El taxi sale más caro pero es razonable si vais varios y llegáis tarde.
Lo que solo sabes después de ir
Llueve más de lo que dice la gente, y la lluvia fina, que los locales llaman Schnürlregen, puede durar todo el día. No lo veas como un problema: con lluvia las iglesias están vacías y los cafés se llenan de ambiente. Y si quieres la Getreidegasse sin multitudes, ve a primera hora de la mañana, antes de que lleguen los grupos. A esa hora aún se oyen las campanas y se ven los rótulos sin cabezas por delante.
Foto: Max Dawncat · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons


