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Si te apetece una escapada con arte, historia y buena pasta, este chollo te viene como anillo al dedo. Volotea ofrece vuelo directo de Bilbao a Florencia por 51 € ida y vuelta, frente a los 90 € que suele costar, es decir, un ahorro aproximado del 43 %.
Las fechas que hemos encontrado son de ida el 12 de enero de 2027 y de vuelta el 16 de enero de 2027, cuatro días para recorrer la ciudad sin prisas. Ten en cuenta que el precio puede cambiar en cualquier momento, así que te recomendamos comprobarlo al pulsar el botón y reservar cuanto antes si te encaja.
Florencia se disfruta mejor caminando. Puedes subir a la cúpula del Duomo para ver los tejados de terracota, perderte entre las obras maestras de la Galería de los Uffizi y cruzar el Ponte Vecchio al atardecer.
Para completar el plan, sube al Piazzale Michelangelo, donde tendrás una de las mejores vistas de la ciudad, y reserva un rato para tomar un helado artesano por el barrio de Oltrarno, lejos de las multitudes del centro.
Qué ver cerca de Florencia: naturaleza y excursiones de un día
Florencia sin colas: colinas, jardines y campo a un paso
La mayoría de la gente pasa en Florencia tres días encajonada entre la Galería de la Academia y el Duomo, y se va pensando que es una ciudad de piedra y multitudes. Yo la entendí mejor el día que subí a una colina a las ocho de la mañana y vi la ciudad entera desde arriba, con niebla en el Arno y cipreses por todas partes. Esta guía va de eso: de salir.
Seis sitios verdes para alejarse del centro
- Fiesole. Es el clásico y sigue valiendo la pena. Se llega en autobús urbano desde la Piazza San Marco (la línea 7) y en media hora estás entre olivos. Sube por la calle empinada hasta el convento de San Francesco para ver el valle abierto.
- Castello di Vincigliata. Desde Fiesole se puede ir andando por caminos estrechos entre muros de piedra y villas privadas. El castillo es neogótico y de postal, pero lo mejor es el paseo, casi sin gente entre semana.
- San Miniato al Monte. Casi todos se quedan en la terraza del Piazzale Michelangelo, llena de vendedores y selfies. Sube cinco minutos más y llegarás a esta iglesia románica y a su cementerio de cipreses, mucho más tranquilo. Si pillas la hora del canto gregoriano de los monjes, mejor todavía.
- Giardino Bardini. Menos famoso que Boboli y, para mí, más bonito. Tiene una escalinata de glicinias que en primavera es un espectáculo, y las vistas de los tejados desde la terraza compiten con las de cualquier mirador de pago.
- Parque de las Cascine. Es el pulmón de los florentinos, a lo largo del Arno. No tiene monumentos que fotografiar, pero sí gente corriendo, familias haciendo picnic y, los martes por la mañana, un mercado grande de ropa y comida.
- Murallas de Lucca. Tren desde Santa Maria Novella, algo más de una hora. La ciudad está rodeada por un paseo arbolado en lo alto de la muralla, perfecto para alquilar una bici y dar la vuelta completa sin prisa.
Qué hacer: tres planes de un día que funcionan
Plan de colina: Fiesole y Vincigliata
Autobús temprano, café en la plaza de Fiesole y caminata hasta el castillo. Vuelves por otro camino para bajar hacia la ciudad o regresas en bus. Cuenta con medio día largo, más si te paras a mirar ruinas romanas, que también hay.
Plan de vino: Chianti sin volverte loco
Sin coche es más fácil de lo que parece si te limitas a una zona. Hay autobuses desde Florencia hasta Greve in Chianti, que tiene una plaza porticada en forma de triángulo y bodegas cerca. Desde allí, Panzano queda a poca distancia. Si prefieres no preocuparte por nada, hay excursiones organizadas con cata incluida. Lo que no recomiendo es intentar tres pueblos en un día: te pasas el rato mirando el reloj.
Plan de ciudad amurallada: Lucca en bici
Llegas, alquilas bici junto a la muralla y pedaleas por arriba. Luego te pierdes por callejuelas hasta la Piazza dell'Anfiteatro, que sigue la forma redonda de un antiguo anfiteatro romano. Es un día llano, relajado y muy apto para ir con niños o con poca energía.
Dónde comer y qué pedir
Fuera de la ciudad se come mejor y más barato. En el Chianti pide ribollita (sopa espesa de pan y verduras) o pappa al pomodoro si es verano. Si vas con hambre de carne, la bistecca alla fiorentina se pide por peso y se cuece poco; es para compartir. En Florencia, para la vuelta de la excursión, un lampredotto en un puesto callejero (es callos de vaca en panecillo, mucho más rico de lo que suena) o una schiacciata rellena de embutido para llevar en la mochila. Y vino: Chianti Classico, el del gallo negro en la etiqueta.
En qué barrio dormir según el bolsillo
- Presupuesto ajustado: la zona de Santa Maria Novella y alrededores de la estación. No es la más bonita, pero tienes trenes, tranvía y autobuses a mano, y eso para excursiones pesa más que el encanto.
- Presupuesto medio: el Oltrarno, cerca de Santo Spirito y San Frediano. Se ve ambiente de barrio, hay buenos bares y estás cerca de Bardini y San Miniato a pie.
- Si te puedes permitir más: cerca de San Marco o el centro histórico, con la parada del bus a Fiesole a unos pasos.
Del aeropuerto al centro
Si aterrizas en Florencia-Peretola, la forma más rápida y barata es el tranvía T2, que te deja cerca de la estación de Santa Maria Novella en unos veinte minutos. También hay lanzadera tipo Volainbus. Si llegas por el aeropuerto de Pisa, lo habitual es coger el PisaMover hasta Pisa Centrale y de ahí un tren regional a Florencia, algo más de una hora en total.
Un consejo de quien ya se ha equivocado
Cuando subas a Fiesole o a cualquier colina, lleva agua y algo de comer desde abajo. Los bares de los miradores cobran el doble y los caminos que salen del pueblo no tienen ni una fuente. Y baja siempre con luz: los senderos entre muros se oscurecen rápido, y con las piedras sueltas no es plan de tantear con el móvil.
Foto: Petar Milošević · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons


