- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Gratis: un bolso de 40×30×15 cm bajo el asiento. Revisa tu tarifa antes de pagar. Comparar aerolíneas · fuente: Ulysse News, 11 feb 2026
Hemos encontrado un vuelo de ida y vuelta de Gran Canaria a Lima por 714 €, con Iberia Express y dos escalas. Frente a los 1.000 € que suele costar este trayecto, es un ahorro de casi un 29 %, así que merece la pena echarle un vistazo.
Las fechas que hemos localizado son la ida el 15 de noviembre de 2026 y la vuelta el 24 de noviembre de 2026, nueve días para descubrir Perú. Los precios de vuelos cambian constantemente, así que el importe puede variar. Lo mejor es comprobar la disponibilidad y el precio final al pulsar el botón de la web.
Si te decides, no te lo pienses demasiado: los chollos de este tipo suelen durar poco. Revisa tus fechas y reserva en cuanto veas que encajan con tu planes.
Una vez allí, el centro histórico de Lima es una parada obligada, con sus iglesias coloniales y sus balcones de madera. Miraflores y Barranco, con vistas al océano Pacífico, son ideales para pasear y tomar algo al atardecer. Y no te vayas sin probar el ceviche y el resto de la gastronomía peruana, que es de las mejores del mundo.
Qué ver en Lima con cámara: miradores, luz dorada y balcones
Lima tiene mala fama fotográfica por el cielo, y en parte es merecida. Entre mayo y octubre una capa de nubes bajas lo cubre casi todo, y de diciembre a marzo el sol pega fuerte y la luz del mediodía es dura. Aun así, con un poco de planificación se vuelve una ciudad muy agradecida: adobe naranja, balcones de madera, mar plomizo y ese cielo que se incendia justo antes de las seis.
Seis sitios donde sacar la cámara
Huaca Pucllana, la pirámide entre torres
Está en pleno Miraflores y es una construcción de adobe de hace siglos rodeada de edificios modernos. Esa mezcla da encuadres que no verás en otra capital. Las paredes de ladrillos apilados de canto cogen un tono cálido a última hora de la tarde. También se visita al anochecer, con iluminación, y en esa franja casi no hay grupos.
Plaza Mayor y sus balcones
La fachada de la Catedral recibe mejor luz por la tarde. El balcón del Palacio Arzobispal, de madera tallada, es la foto obvia, pero merece la pena alejarse un par de calles hacia el jirón de la Unión y buscar otros balcones más gastados, con la pintura medio caída. Ahí está la Lima que no sale en las postales.
Cerro San Cristóbal, la panorámica del Rímac
Desde arriba se ve el centro, las laderas llenas de casitas de colores y, si el día acompaña, una línea de neblina que lo suaviza todo. Sube en taxi y pídele que te espere o que vuelva a recogerte. La subida a pie por el barrio no es buena idea con una cámara colgada.
Morro Solar y el Cristo del Pacífico
En Chorrillos, en el extremo sur de la bahía, hay un mirador con vistas largas de toda la costa. Es el sitio para un teleobjetivo al atardecer, con las luces de la Costa Verde empezando a encenderse. Hazlo con taxi de ida y vuelta y sin quedarte merodeando cuando ya es de noche.
Museo Larco, el jardín
Está en Pueblo Libre y tiene un jardín lleno de buganvillas que, en días nublados, funciona como estudio con luz difusa. Es el plan B perfecto para la garúa: colores saturados y ningún sombreado fuerte.
Parque de la Reserva de noche
El Circuito Mágico del Agua, con sus fuentes iluminadas, es puro kitsch y por eso mismo divierte. Lleva trípode pequeño o apoya la cámara en un muro, y juega con exposiciones largas sobre los chorros.
Qué hacer entre disparo y disparo
Un paseo por el Barrio Chino, cerca del centro, da mercado, rótulos y fachadas con mucha vida. A media mañana el Mercado de Surquillo te da puestos de fruta que no conoces, y casi nadie protesta si preguntas antes de fotografiar. Si el día sale despejado, reserva la última hora de luz para el mar y deja el centro para la mañana.
Comer sin perder la luz
- Lomo saltado: tiras de carne salteadas con cebolla, tomate y patatas fritas, con arroz. Es plato de diario y se come en cualquier sitio.
- Anticuchos: corazón de res en brocheta, con ají y patata. Los de puesto callejero, al atardecer, son los mejores.
- Ají de gallina: crema amarilla y suave con pollo deshilachado. Pídelo si ya llevas varios días de picante.
- Picarones: buñuelos de calabaza y camote con miel de chancaca. Para el postre en la calle.
Para beber, chicha morada durante el día y un pisco sour cuando se apaga la luz.
Dónde dormir según bolsillo
Presupuesto ajustado: hay hostales en Miraflores y en el centro histórico. El centro está cerca de lo mejor de la mañana, pero de noche conviene moverse en taxi. Presupuesto medio: Barranco, con casas antiguas y calles tranquilas, o Miraflores si prefieres tenerlo todo a mano. Más desahogado: hoteles de Miraflores con vistas al mar, útiles si quieres fotografiar el amanecer desde la ventana. Para mover el equipo y las sesiones largas, me quedaría en Miraflores.
Del aeropuerto a la ciudad
El aeropuerto Jorge Chávez está en el Callao y la distancia a Miraflores, con tráfico, puede ser de una hora o más. El metro no llega, y lo más cómodo son los taxis oficiales del propio aeropuerto o las aplicaciones de transporte, siempre con la tarifa acordada antes de subir. También hay autobuses directos a Miraflores. Evita los taxistas que te abordan en la terminal sin identificación.
Lo que solo sabes después de ir
En el Convento de San Francisco no dejan fotografiar la biblioteca ni las catacumbas, y los guardias están atentos. Deja la cámara en la mochila y haz la foto de la fachada y el claustro, que es lo que sí permiten. Y si ves que amanece cerrado en tu hotel de Miraflores, no te desanimes: la nube suele estar a poca altura y sobre las once, a veces, el cielo se abre. Ese rato de luz limpia compensa cualquier madrugón perdido.
Foto: Diego Delso · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons


