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Una vez allí, no te pierdas el Castillo de Edimburgo, que domina la ciudad desde lo alto de una colina volcánica. Pasea por la Royal Mile, la calle principal del casco antiguo, y si te animas, sube a Arthur's Seat para ver la ciudad desde arriba. Y en diciembre el ambiente navideño en el centro es precioso.
Edimburgo fuera de ruta: Leith, Portobello y Stockbridge
La ciudad que empieza donde acaba la cuesta del castillo
La tercera vez que fui a Edimburgo me prohibí pisar el Royal Mile. No fue por postureo, es que ya lo tenía muy visto y me apetecía saber cómo es la ciudad un martes cualquiera, con gente yendo al trabajo y perros en el parque. La respuesta está en barrios que quedan a veinte o treinta minutos andando del centro, y en los que casi todo el mundo que ves vive allí.
Seis sitios donde Edimburgo hace vida normal
Leith y The Shore
Leith fue el puerto de Edimburgo y todavía lo parece, aunque ahora tiene gastropubs en antiguos almacenes. Baja por Leith Walk, que es una calle larga, algo desastrada y con mucha personalidad, llena de tiendas de segunda mano y cafeterías de barrio. Cuando llegues al Shore, a orillas del Water of Leith, te sentarás en una terraza con los barcos delante y entenderás por qué los locales prefieren esto al centro.
El paseo por el Water of Leith, de Stockbridge hacia abajo
Stockbridge es un barrio de calles tranquilas, tiendas de discos y librerías, y está a un paso del centro. Los domingos monta un mercadillo de comida a pie de río. Al lado hay una calle empedrada, Circus Lane, que sale en todas las fotos, pero a primera hora de la mañana la tienes para ti. Desde allí puedes seguir el sendero junto al río, que baja bajo puentes y entre árboles hasta Leith. Es la manera más agradable de cruzar media ciudad sin ver un solo coche.
Portobello, la playa de la ciudad
Sí, Edimburgo tiene playa, y sí, hace frío. Pero Portobello tiene paseo marítimo, arena ancha, cafés abiertos con viento y gente que se mete al mar en pleno invierno con gorro de lana. Un helado en el paseo, una vuelta hasta el extremo de Joppa y vuelta en bus, y has pasado una tarde como la pasan ellos.
Duddingston, un pueblo dentro de la ciudad
Detrás de Arthur's Seat hay una aldea con lago, iglesia y casitas bajas que parece sacada de otro sitio. Se llega bordeando el parque de Holyrood o bajando desde la colina. El pub Sheep Heid Inn presume de ser de los más antiguos del país, y tiene una bolera pequeña en el interior. Subir a Arthur's Seat por este lado cuesta menos y no vas entre cientos de personas.
Craigmillar Castle
Si te has cansado de castillos con cola, este es el antídoto. Queda al sur de la ciudad, es una fortaleza medieval bastante bien conservada y casi siempre hay poca gente. Se pueden recorrer torres y pasadizos con calma, y desde arriba se ve Arthur's Seat desde un ángulo que no sale en las postales.
Marchmont y los Meadows
Un barrio de edificios de piedra, estudiantes y cafeterías con enchufes. Los Meadows son el parque donde la gente corre, juega al fútbol o se tumba a leer cuando sale el sol, algo que sucede menos de lo que quisieras. Desde allí, la calle Bruntsfield tiene un buen surtido de bares y panaderías para hacer una parada.
Qué hacer sin seguir la guía de siempre
Dedica un día entero a andar de Stockbridge a Leith por el río y acaba cenando en el Shore. Otro, a Portobello, con la chaqueta impermeable puesta aunque haya sol al salir. Un tercero, a Duddingston y Arthur's Seat por el lado tranquilo, y a Craigmillar si tienes ganas de piedras viejas. En un fin de semana largo te da para mucho más de lo que crees, y apenas vas a necesitar el transporte, salvo para ir a Portobello.
Dónde comer y qué pedir
En Leith es buena idea pedir pescado y marisco, porque el barrio siempre ha vivido de eso. Un buen fish and chips en el puerto o un cullen skink, esa sopa espesa de pescado ahumado, patata y cebolla, te calientan el cuerpo después de un día de viento. El haggis con neeps and tatties (puré de nabo y de patata) no es tan raro como suena y en un pub de barrio suele salir mejor que en las calles turísticas. Si ves una Scotch pie en una panadería, cómprala para el camino. Y de postre, cranachan, con avena, frambuesas, crema y whisky, o un trozo de tablet, un dulce de azúcar que se te pega a las muelas.
En qué barrio dormir según lo que quieras gastar
- Presupuesto ajustado: Leith, sobre todo cerca de Leith Walk. Tiene alojamientos más baratos que en el centro y tranvía y autobuses hasta la puerta.
- Precio medio: Newington y Marchmont, con muchas pensiones y B&B en casas victorianas, cerca de los Meadows y a quince minutos andando de Old Town.
- Si puedes gastar algo más: Stockbridge, tranquilo, con buenos restaurantes y el río al lado, a veinte minutos andando del centro.
Del aeropuerto a la ciudad
El tranvía es lo más cómodo: va del aeropuerto hasta el centro en media hora larga y sigue por Leith Walk hasta Newhaven, de modo que si te alojas en Leith, llegas casi sin transbordos. Otra opción es el autobús Airlink 100, que te deja junto a la estación de Waverley. En los autobuses de la ciudad conviene pagar con tarjeta sin contacto o llevar el importe justo, porque no dan cambio.
Lo que aprendes la segunda vez
Lleva siempre una capa impermeable fina en la mochila, incluso en verano. En Edimburgo puedes tener sol, chaparrón y viento en una hora, y lo que menos conviene es volver al hotel a cambiarte. Y en Portobello, sal a pasear por el paseo marítimo antes de las diez de la mañana, cuando solo hay corredores y perros, y deja la playa llena para otro día.
Foto: Peulle · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons


