- Pulsa «Ver vuelo y fechas»: se abre la búsqueda con estas fechas.
- Si el precio ha cambiado, prueba un día antes o después; suele haber fechas parecidas.
- Antes de pagar, revisa qué equipaje incluye la tarifa.
Si tienes ganas de escaparte a París sin gastarte una fortuna, este es de los buenos. Vueling ofrece el vuelo de ida y vuelta desde Santiago de Compostela a París por 70 €, sin escalas, con un ahorro cercano al 30 % respecto al precio habitual de este trayecto.
Las fechas que hemos encontrado son del 17 al 22 de enero de 2027: salida el domingo 17 y regreso el viernes 22, cinco días para recorrer la capital francesa con calma. Son fechas de temporada baja, ideales si buscas menos colas y un ambiente más tranquilo.
Ojo, que los precios de vuelos cambian rápido. En nuestras búsquedas recientes hemos visto este mismo trayecto en otras fechas entre 83 y 152 €, así que si te gusta la oferta, no te lo pienses demasiado. El precio puede variar y se confirma al pulsar el botón, donde podrás comprobarlo en el momento.
Con cuatro noches por delante, da para mucho: pasea por Montmartre y su ambiente de barrio con encanto, reserva una tarde para el Museo del Louvre y no te pierdas un atardecer junto al Sena, con las luces de la ciudad encendiéndose poco a poco.
Comer en París como un local: mercados, bistrós y barras
Seis paradas para entender París por el estómago
París se come a pie, de barrio en barrio, y casi nada de lo que merece la pena está dentro de un restaurante con la carta plastificada en cinco idiomas. Estas son las paradas que yo repetiría.
- Marché d'Aligre (distrito 12): un mercado de calle de verdad, con verduras, quesos y gritos de vendedores. Ve por la mañana, compra fruta y queso y come de pie. Es mucho más barato que el centro y no hay turistas con palo de selfi.
- Rue Montorgueil: calle peatonal llena de fruterías, pescaderías, pastelerías y terrazas. Está cerca de Les Halles y es la más fácil de recorrer si vas con poco tiempo.
- Rue des Martyrs: baja desde el pie de Montmartre y es mi favorita para tapear a la francesa: queso, pan, embutido, un vino. Aquí compran los vecinos de verdad.
- Marché des Enfants Rouges (Marais): el mercado cubierto más antiguo de la ciudad. Hay puestos de comida de varios países y mesas compartidas. Está bien para mediodía, pero no esperes calma.
- Canal Saint-Martin: por la tarde, los parisinos se sientan en los bordes del canal con una botella y algo de picar. Haz lo mismo y compra antes en una tienda de barrio.
- Passage des Panoramas: una galería cubierta del siglo XIX con bistrós y bares de vino pequeños. Sirve para comer bien y resguardarte si llueve, que en París es una posibilidad real.
Cómo se come aquí de verdad
Lo primero es la boulangerie. Pide una baguette «tradition», que lleva menos aditivos y sabe a pan, y cómela caminando. Para el desayuno, un croissant de mantequilla (croissant au beurre, el de punta recta) y un café en barra. Sentarte en la terraza encarece el mismo café, y mucho.
A mediodía busca la formule o el menu du jour, un menú cerrado de entrante y plato, o plato y postre. Es la forma más económica de comer en un bistró decente, y suele ser lo que piden los trabajadores de la zona. Por la noche la misma mesa sale bastante más cara.
Si te apetece algo rápido y barato, un jambon-beurre (bocadillo de jamón y mantequilla) en una panadería resuelve la comida sin florituras. Para algo de más sustancia, falafel en la Rue des Rosiers, en pleno Marais. Hay cola, pero avanza deprisa.
Qué pedir y dónde sentarte
Para los clásicos, un bouillon es el sitio. Son comedores amplios y ruidosos de estilo antiguo, con servicio rápido y cartas cortas. Bouillon Chartier, en los Grands Boulevards, es el más conocido; la cola puede ser larga y los camareros apuntan tu pedido en el mantel de papel. Funciona bien para œuf mayonnaise (huevo duro con mayonesa), poireaux vinaigrette (puerros en vinagreta) y steak frites.
En un bistró de barrio pide boeuf bourguignon si hace frío, confit de canard si tienes hambre y soupe à l'oignon para entrar en calor. No todo es carne: casi todos los sitios tienen una opción de pescado del día.
Para los crepes, la zona de la Rue du Montorgueil tiene crêperies, pero la tradición bretona está sobre todo en torno a Montparnasse. Prueba una galette salada de trigo sarraceno con huevo, jamón y queso, y una sidra de manzana (cidre) en cuenco.
Para beber, haz como ellos y empieza con el apéro: un kir, una copa de vino o un demi (media pinta de cerveza de grifo) con algo de picar. Los bares de vino (bars à vins) sirven vino al vaso y tablas de queso o charcutería sin muchas pretensiones. Y si quieres agua gratis en un restaurante, pide une carafe d'eau; es legal y nadie lo ve raro.
Para el postre, una pâtisserie de barrio gana a cualquier carta turística. Un éclair de café, un Paris-Brest o un Saint-Honoré se compran por unidades y se comen en un banco.
Dónde dormir según lo que quieras gastar
- Presupuesto ajustado: Belleville y la zona de Oberkampf, en los distritos 11 y 20, tienen hostales y hoteles más baratos y mucho bar de barrio. Buen ambiente de noche, con metro cerca para llegar al centro.
- Presupuesto medio: el entorno del Canal Saint-Martin (distrito 10) y la zona baja de Montmartre combinan precios razonables con cafés, tiendas y buenas conexiones. Es un sitio cómodo para volver caminando tras cenar.
- Si puedes gastar más: el Marais (distritos 3 y 4) es céntrico, bonito y está lleno de restaurantes, pero los hoteles son caros y las calles se saturan los fines de semana.
Del aeropuerto a la ciudad
Desde Charles de Gaulle, la opción más sencilla es el RER B, que te deja en estaciones como Gare du Nord y Châtelet-Les Halles, desde donde enlazas con el metro. Hay también autobuses directos a varios puntos de la ciudad, que van más cómodos pero tardan más con tráfico.
Desde Orly, la mejor opción cambia según las obras y las ampliaciones de metro, así que comprueba en la web de transporte de la región (Île-de-France Mobilités) qué conexión te conviene.
El consejo de quien ya se ha equivocado
En un restaurante francés nadie te traerá la cuenta hasta que la pidas, y eso no es mala educación sino costumbre: te dejan quedarte el tiempo que quieras. Cuando termines, di «l'addition, s'il vous plaît» y espera. El servicio ya va incluido en el precio, así que la propina es un detalle opcional y no una obligación.
Y una cosa más: muchos comercios y restaurantes cierran uno o dos días a la semana, a menudo domingo por la tarde y lunes. Mira el cierre semanal de cada sitio antes de cruzar media ciudad con hambre.
Foto: Jorge Royan · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons


