Por qué ir a Múnich
Múnich tiene fama de ciudad cara y formal, y en parte es verdad, pero también es de las capitales alemanas donde mejor se vive un fin de semana largo. Es limpia y ordenada, tiene un centro histórico que se recorre a pie y museos de primer nivel. Y cuando sale el sol, la gente se echa a los parques y a los biergarten como si fuera un deber cívico.
Además, está a una hora y pico de los Alpes. Con una ciudad así de cómoda y una excursión de día a un castillo de cuento, el viaje se sostiene solo.
Qué ver en Múnich
- Marienplatz y el Ayuntamiento Nuevo. Es el centro de todo. El carillón (Glockenspiel) suena a las 11:00 y a las 12:00, y en temporada alta también a las 17:00. Míralo una vez, hazte la foto y sigue. Con 200 personas mirando hacia arriba, tampoco da para más.
- Viktualienmarkt. Mercado de puestos de fruta, embutidos, quesos y flores, con un biergarten en medio. Ve entre semana por la mañana y compra algo para picar.
- Frauenkirche. Las dos torres con cúpula de bulbo son el símbolo de la ciudad. Por dentro es sobria, y merece la pena por la sensación de amplitud.
- Residenz. El antiguo palacio de los reyes de Baviera. Es enorme y tiene muchas salas, así que elige: con el Antiquarium y el tesoro basta para entender el poder de los Wittelsbach.
- Englischer Garten. Mayor que el Central Park, con ríos, praderas y el biergarten del Chinesischer Turm. Cerca de la entrada sur, en el Eisbach, verás surfistas cogiendo una ola fija en pleno centro, incluso en invierno.
- Palacio de Nymphenburg. La residencia de verano, con jardines enormes. Está a unos minutos del centro en tranvía y sirve para una mañana tranquila.
- Museos de Maxvorstadt. La Alte Pinakothek tiene pintura europea clásica y la Pinakothek der Moderne reúne arte moderno y diseño. Los domingos la entrada suele ser simbólica, pero comprueba antes qué museos lo mantienen.
- Deutsches Museum. Museo de ciencia y técnica con aviones, barcos y minas. Es inmenso y conviene elegir tres secciones, no intentar verlo todo.
- Olympiapark. Los terrenos de los Juegos de 1972, con la cubierta de tela y la torre con vistas. Para ver cómo se hacía la arquitectura moderna en los setenta.
- Asamkirche. Una iglesia barroca diminuta y recargada, a pocos pasos de Marienplatz. Si se te pasa, no pasa nada, pero entrar es gratis y se hace en diez minutos.
Qué hacer
Lo más munichés que puedes hacer es sentarte en un biergarten con una Maß (el litro) o una Radler, que es cerveza con limonada y baja mucho la graduación. Algunos dejan que traigas tu propia comida, aunque no la bebida. Pregunta antes de sacar el bocadillo.
Si te interesa la historia reciente, el Memorial del campo de concentración de Dachau está a unos 30 minutos en cercanías (S2 hasta Dachau y luego autobús). Es una visita dura y respetuosa, que necesita media jornada y ningún plan alegre inmediatamente después.
Si prefieres algo ligero, alquila una bici y recorre el Isar hacia el sur. En verano la gente se baña y hace barbacoas en las orillas. En el Olympiapark, además, puedes subir a la torre de madrugada o al atardecer, con menos cola.
El gran día de excursión es el castillo de Neuschwanstein, cerca de Füssen, al que se llega en tren. Sale caro de tiempo (es casi un día entero) y hay que reservar entrada con antelación. Quien tenga menos días puede cambiarlo por Salzburgo o un lago alpino como el Tegernsee.
Cuántos días y ruta sugerida
Tres días es el punto justo: dos para la ciudad y uno para una excursión. Con dos, te sale un buen fin de semana, aunque con prisas. Con cuatro o cinco puedes sumar Neuschwanstein, Salzburgo y Dachau sin correr.
- Día 1: Marienplatz, Frauenkirche, Viktualienmarkt, Residenz y paseo hasta el Hofgarten. Cena en una cervecería tradicional.
- Día 2: mañana de museos en Maxvorstadt, comida ligera por la zona, tarde en el Englischer Garten con el Eisbach y cena en Haidhausen o Glockenbach.
- Día 3: excursión a Neuschwanstein, o Nymphenburg y Olympiapark si prefieres quedarte en la ciudad.
Cuándo ir
De mayo a septiembre es la mejor época para la vida de biergarten, con días largos y temperaturas agradables que a veces se calientan bastante en julio y agosto. Septiembre y principios de octubre llevan consigo el Oktoberfest, que en realidad empieza a finales de septiembre y acaba el primer domingo de octubre. Los precios del alojamiento se disparan y hay que reservar con meses de margen.
En invierno hace frío de verdad, con temperaturas bajo cero y algo de nieve, pero los mercados navideños son muy buenos y el alojamiento baja. Primavera y otoño son los equilibrios: tiempo cambiante, así que lleva capa impermeable.
Dónde dormir en Múnich
Múnich no es barato para dormir, y si coincide una feria o el Oktoberfest, mucho menos. Estas son las zonas más prácticas.
- Altstadt (centro histórico). Lo mejor para ir a pie, y lo más caro. Mejor para hoteles de gama media-alta.
- Maxvorstadt. Cerca de los museos y la universidad, con ambiente estudiantil y buenos precios de comida. Es mi favorito para una estancia corta.
- Glockenbachviertel. Barrio de bares y terrazas, con gente joven y mucha vida nocturna. Cómodo, aunque con algo de ruido.
- Haidhausen. Más tranquilo, con calles bonitas y buen transporte hacia el centro.
- Alrededor de la estación central (Hauptbahnhof). Es donde están los hostales y hoteles más económicos y tiene buena conexión, pero algunas calles no son agradables por la noche. Conviene mirar bien la ubicación exacta.
Como referencia general, una cama en hostal suele moverse entre 30 y 50 euros, y un hotel sencillo en doble, entre 90 y 140. En fechas de feria, todo sube bastante.
Qué comer y dónde
La cocina bávara es contundente. El desayuno clásico es la Weißwurst: salchicha blanca de ternera que tradicionalmente se toma antes del mediodía, con mostaza dulce y un pretzel (Brezn). Le sigue el Schweinsbraten (cerdo asado con salsa y albóndiga de patata o pan) y la Schweinshaxe, el codillo crujiente, que es para compartir. El Obatzda, queso cremoso con pimentón, es ideal para acompañar la cerveza, y el Leberkässemmel, un bocadillo de fiambre caliente, resuelve una comida rápida por poco dinero.
Para beber, la cerveza clara (Helles) es la básica. Augustiner es la que más presumen los locales. Para comer en cervecería, puedes probar el Augustiner-Keller, con jardín grande, o el Hofbräuhaus, que es muy turístico pero sigue siendo un espectáculo si vas con la expectativa correcta.
Para algo dulce, mira el Café Frischhut, cerca del Viktualienmarkt, famoso por sus Schmalznudeln, una especie de buñuelo frito. Para ahorrar, los puestos del mercado y las panaderías ofrecen menús sencillos de mediodía y los supermercados tienen buenas opciones para llevarte.
Cómo llegar desde el aeropuerto y moverse
El aeropuerto Franz Josef Strauß está a unos 40 kilómetros del centro. Las líneas de cercanías S1 y S8 llegan a la estación central y al centro en unos 40 minutos, y es la opción más cómoda y barata. También hay taxis, pero salen caros para lo que aportan.
Dentro de la ciudad, el metro (U-Bahn), el tranvía y las cercanías (S-Bahn) forman una red del MVV con un sistema de billetes por zonas. Para un par de días suele compensar el billete de día (Tageskarte), con versión para grupos. El centro se recorre a pie y la bici es una buena alternativa. Valida siempre el billete antes de subir, porque los controles existen y las multas son altas.
Presupuesto orientativo por día
- Ajustado: entre 70 y 100 euros, con hostal, comida de mercado y museos gratuitos o baratos.
- Medio: entre 120 y 180 euros, con hotel sencillo, comidas en cervecería y alguna entrada.
- Cómodo: a partir de 200 euros, con mejor hotel, restaurantes y excursiones organizadas.
Son cifras generales, y todo depende de la temporada y de cuándo reserves.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días hacen falta para ver Múnich?
Con tres días ves lo esencial y puedes hacer una excursión. Con dos, un recorrido más condensado.
¿Es cara Múnich?
Algo más que otras ciudades alemanas, sobre todo en alojamiento. Se controla con hostales, comidas de mercado y museos de entrada reducida.
¿Cuándo es el Oktoberfest?
Empieza a finales de septiembre y termina el primer domingo de octubre. Hay que reservar alojamiento con mucha antelación.
¿Se puede ir a Neuschwanstein por libre desde Múnich?
Sí, en tren hasta Füssen y luego autobús local. Conviene reservar la entrada al castillo antes de ir.
¿Hace falta hablar alemán?
No. En hoteles, museos y restaurantes del centro se maneja inglés con soltura, aunque un par de palabras en alemán siempre se agradecen.
Foto: Thomas Wolf, www.foto-tw.de · CC BY-SA 3.0 de · Wikimedia Commons · Guía actualizada el 21 oct 2026